Si las lágrimas
fluyeran mansas con los bríos del suspiro sumergido.
Si los brillantes se disolvieran en polvo arrastrando su poso amado.
Si tragando hipeos contenidos de amor esculpido...Si la mariposa alumbrara con los talcos de su color consentido.
Sí, si todo fuera del color del amor compartido.
Bruma espesa que va cegando la falda de la colina.
Antifaz del amante que encadena su apuesta jugando con la fantasía.
Conejo de chistera, carta escondida...
Magia en la suerte de la poesía.
Sí, mirándote a los ojos, espejo de mi locura.
Invierno suave con un cielo de escarcha guarnecida.
Soplo de hielo dibujando humo en la ventana de mi vida.
Escribiendo palabras, el alma mía, para que te llegue un mensaje cifrado y
rías con mi alegría.
Sí. Mi cuerpo anhela una respuesta tuya.
Como el colibrí introduciendo profano su largo pico.
Como la flor anhelante recibiendo su testigo.
En íntima comunión con la vida y el sentido de un amor que crece como amanece durmiendo la luna un sol bendecido.
Sí. Mi corazón reconoce una vida contigo.
Claudia Ballester Grifo

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