martes, 29 de diciembre de 2020

ESA ESTRELLA


El blanco del armiño barriendo el corazón del invierno. 

La borrasca ha lamido el camino y ateridos los alientos esconden sus pensamientos al abrigo de un buen fuego. 

Los abetos ceden sus ramas al peso de la nieve, 

riendo en la salida del sol respingo de aguanieve. 

Afluentes de corazón que reblandece. 


Ella lo soñaba tras la ventana. 

Panorámica de postal navideña, 

volando sus recuerdos a caballo de nostalgias y quimeras. 

El zafiro de sus ojos roneando el horizonte,

chocando con las lomas sus suspiros,

lloviendo soles, 

besando unos charcos aflorados del calor de sus amores. 


Gélido el día mas ella abría sus brazos amantes, 

detrás de un cristal empañado, 

corriendo gotitas de colores. 

Sonrisa perlada deshaciendo vapores, 

del mismo centro de Vulcano, 

crepitante magma, pasión corriendo voces. 

Ella era fuego fundiendo corazones. 


Lágrimas corrían por sus sentimientos profundos. 

El pañuelo, templo de sus arrullos, 

bordada una letra, el beso de su destino. 

Muchos la querían, pero ella bebía los vientos por uno, 

esa estrella dorada tan alta en el cielo amigo,

esa que tilila mirándola con amor desmedido. 

Esa que la ama y le envía su guiño. 


Claudia Ballester Grifo


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