lunes, 21 de diciembre de 2020

EL HUMO DE LA TARDE


Queriendo perderme en tu cuerpo amado, 

besando el topacio de tus ojos cerrados, 

siguiendo tus labios de coral, besándolos. 

Quieto en mis sueños forjado, 

seducido por este amor que te va hipnotizando. 


Mi piel buscando la tuya, sedienta del oasis de tu sombra meciendo palmeras, 

gustando del dulce dátil que se deshace en mi boca. 

Mi cuerpo bañado en el tuyo, 

rozando el sabor que me provoca, 

muy pegadito al tuyo, quieta muy quieta,

latiendo en el espejo de una laguna, 

reflejando la luna su alma inquieta. 


Mi mano acaricia tu rostro,

fotografía que se repite en cada momento de mi existencia, 

incide el tacto suave llevando aires de ensueño y,

tu cálida mirada me besa,

acerco mi boca a tu boca, 

escapa el aliento, me roza, 

me pierdo en un idilio hermoso,

la locura me retiene y provoca. 


Tus manos en mi cintura, 

impulsándome a tu vera, 

vibrando nuestra energía,

bailando una melodía que nos atrae y acerca. 

Pasión desenfrenada de una luna ruborizada que se retira en silencio,

cae el rocio de la noche, 

convirtiendo en humo el fragor de la tarde. 


Claudia Ballester Grifo


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