jueves, 17 de diciembre de 2020

UN MAR DE PENSAMIENTOS


Paseando con mis cosas de siempre. 

Barruntando pensamientos, don de gentes. 

Saludando con la sonrisa de los ojos,

la cara tapada por una mordaza de miedo,

precaución, distancia de la telaraña de hospital y encierro. 

Hablando con la gente que quiero, 

de las que dan la mano y ahora retuercen sus dedos. 


Paseando por las calles de mi pueblo. 

Gente vecina que te mira por los ojos de ventanales,

moho rancio que escancia el tiempo. 

Se ríe el cielo, 

descolgando un azul brioso que restaña 

contra el algodón de sus copos hermosos. 

Se ríe la vida,

reflejando la ilusión perdida atando los cordones de unos zapatos dispuestos. 


Camino al andar, vislumbrando espejos de historia propicia y ganas en las huellas que seguimos por azar. 

Aliento de resquicios prósperos, 

ilusión que no se puede empañar. 

Vida a la vida, 

rodeados de noche, de bruma y sal. 


Quiero un mar en mi silencio,

unas olas que abrazar, 

vestirme de su agua y continuar,

darte la mano y adentrarnos en un espacio sin fondo,

corales e inmensidad. 

Seguir sin mirar atrás, jugar con los delfines, 

ser uno, cogidos de la mano con la eternidad. 


Claudia Ballester Grifo


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