Dulce espuma de cascada rubia girando al viento.
Risa aterciopelada de blanca perla y profundo mar de azul intenso.
Qué pronto la mordaza de seda puede oscurecer el camino y blandir el tiempo.
Algodón níveo dibujando el cielo,
mirando en la noche caer las estrellas sonriendo luceros.
De la mano contigo, en la proa de un barco surcando historias de embeleso,
acariciando el perfil de la alegoría vestida de verso,
surcando una bruma abierta a las olas que tocan el cielo,
bebiendo los vientos en el fuego de la rosa de sotavento.
Se cruza el volcán de una lava compartiendo beso,
sumergido el sol en la sal de un lamento,
refrescando en lo posible una lágrima que diamanta el descanso de un día fichando una jornada de asiento.
Se pierde el sentido,
vibran las olas una caricia de ensueño,
vuelan las nubes,
continua su camino la huella del beso.
Refresca la brisa una pasión de esencias,
aromas de canela en un espacio abierto,
dos figuras abrazadas surcando el océano,
lagos profundos de amor intenso.
En el cielo tu nombre con la rúbrica de mi sangre.
Explosión de color en el blanco y rojo
que se precipita en luz y grita lo que mi alma esconde.
Claudia Ballester Grifo

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