Rota, muy rota en pequeños fragmentos de emoción y causa.
Plena en una vida hermosa,
conduciendo fantasías.
Despierta en una mañana anodina,
gris de bruma, escarcha descubriendo una golosina.
Soportando un peso infinito mientras un gorrión estremece con sus saltos un mundo complejo de redes y caminos.
Absorta en el leve sonido de un trino.
Perdida en un mundo oscuro buscando el puente que comunique mi mundo con el tuyo.
Rota, muy rota en fragmentos impelidos.
Se esclata con un ruego, saltan con un suspiro,
alcanzan el cosmos formando un grito.
Transforman energías en un mundo divino.
Oscura magnificencia de brote diáfano y puntos de luz revertidos.
Busco una rosa de espinas levantadas,
un roce de mimosa enardecido,
unas palabras hermosas que me eleven,
una luz que alumbre mi recorrido.
Descansar las vibraciones de mi corazón herido,
recostar mi nostalgia en el abrazo de tu guiño.
Soñarte en el fondo de un tiempo amigo.
Besar cada pétalo perdido,
recogido por la ventisca, arremolinado sin sentido.
Tapizar con la alfombra de tu amor querido,
ese deseo que bulle desde lo más profundo.
Deshaciendo mi lava, desprendida de mi tallo,
arrastrando mi vida a merced de tu estío.
Este deseo que hace de tus ojos,
un diamante que ciega el sentido.
Claudia Ballester Grifo

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