Duermes y te miro... Y me vienen a la memoria tantas cosas.
Tus párpados relajados, persianas finas durmiendo en telón de poroso algodón muy apartado.
Allí en tu mundo de fantasías y nardos,
oliendo a caoba, a esencias del Oriente lejano.
Me estremezco... Corro hacia lejanos momentos tú y yo abrazados.
Esas risas de dientes blancos, esos ojos con los que podíamos devorarnos.
Tu fuego y el mio, azúcar nacarado,
tostándose al unísono, bronceado su torso desmadejado.
Fiebre de fin de semana cuando podíamos encontrarnos.
Intenso... Besos ansiados, conociéndose, sin tiempo ni pasado.
Música romántica acariciando un amor que se ha quedado.
Te miro y me derrito a tu lado.
Cansado de una jornada de patíbulo y mal mercado,
¿Dónde quedó la energía?
¿Dónde? Ese impetu tan amado.
Duermes y me pides calor a tu lado.
Te abrazo, cálido mi aliento en tu cuello,
te mueves y me dices que me quieres...
Amado mio por ti estoy suspirando.
Claudia Ballester Grifo


No hay comentarios:
Publicar un comentario