Se descuelga el amanecer tapando la pasión de la noche.
Incide la bella aurora reflejando su mirada en el espejo.
El silencio ahoga la respiración de la calma,
abrió la rosa sus pétalos en mi pecho para que tú te bañaras.
El éxtasis de una luna que nos miraba,
arrebol de mis mejillas entregadas,
palpitando melodías en un baile deslizándonos en tacón de aguja y corbata.
Tus ojos y los míos dardos de letal sortilegio que nos abrasa,
cómplice la sonrisa, vibrando la alarma.
El corazón hablando su lengua mágica,
un dedo en tus labios,
un suspiro de esperanza.
El vinilo rasga gemidos en la noche hechizada,
Solos en un parqué, levitando una compulsa vibración,
se enciende la llama.
Me pierdo, te pierdes, humo y brasas,
tu mirada profundiza la mía,
las pupilas se agrandan.
Seguimos bailando, me llevas en volandas
Me despierto sola en mi almohada.
Me palpita el cuello, el beso que depositaste aún me abrasa.
Me levanto idiotizada, caminando hacia la nada,
en el reflejo del armario mi figura alada,
tatuada en el cuello una rosa besada.
Sigo mi camino, tras la puerta la bruma me atrapa.
Claudia Ballester Grifo

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