jueves, 31 de diciembre de 2020

FUEGOS ARTIFICIALES


Estallan los fuegos artificiales. 

Se desmembran en caída rápida, ahogando el vacío de la noche. 

Lucen sus colores en el marco azabache, 

no digas no que tu orgullo se bañe en pólvora y queme incienso en los altares. 

No escuches a los que con abrazo amigo murmullan que eres menos que nadie. 

A los que siendo tu vida no valoraron tus andares. 


Noche de agradecimientos, 

de olvidar lo que no gusta a nadie, 

de aprender de lo vivido,

de no repetir heridas que sangren. 

Noche de apreciar la vida por encima de pesares,

valorar de lo poco una historia y un arte. 

Mirar amante que juegue sin hacer desaire. 


Pequeña y humilde, 

margarita escondida entre rosales. 

Caíste desprevenida asimilando lo más grande. 

Callada y sumisa con unos ojos de libro

aprendiendo palabras, dibujando sentidos en el escaparate de tu lago, 

abierto en todas partes. 

Flor de blancos pétalos, corazón bombeando sangre,

no dejes que destruyan tu espíritu, 

Mujer de viento saltando mares. 


Claudia Ballester Grifo


miércoles, 30 de diciembre de 2020

SI TÚ ME QUIERES

 

Sola rodeada de mi fantasía, ensortijando sueños en un collar de caracolas, 

luciendo corales en un mar de encuentros, 

de pérdidas y sollozos. 

Sepultando  tragedias de unos y otros, 

aislada del mundo escuchando la voz de todos. 


Si tú me quieres tendrás mi vida a través de tus ojos, 

se abrirá mi herida para curar la tuya sin sonrojo. 

Atenderé tu día, se irá el mío y cerraré la carta que escribe nuestros antojos. 

Me ahogaré en tinta bañando versos, 

seré la pluma que baile contigo,

seré rosa en el jardín de tus propósitos. 


Si tú me quieres la melodía arañará arcoiris preciosos, 

desmayará el día en brazos de la noche, 

la luna guiñará su plata magnética,

la marea replegará su manto. 

La arena dormirá el beso del agua

buscando su moreno perfil de deseo. 


Si tú me quieres el magma de mis entrañas dibujará un sendero luminoso

donde buscar un vergel de palmeras y cocoteros, 

aves del paraíso, plumas de color y picos de fuego. 


Si tú me quieres lo dejo todo. 

Mi vida, mis sueños, 

el cielo de mis días por un segundo de tocarte, vivir de nuevo. 


Si tú me quieres. 


Claudia Ballester Grifo


EL LIENZO DE TU PIEL


Quiero escribir en el lienzo de tu cuerpo muchos te amo que tatuen tu pensamiento. 

Disfrazar quebrantos y pesadillas en latidos intensos recorriendo nubes rosas y parajes de ensueño.

Volar de la mano en este sentir que viste un amor sincero. 

Reír, reír mucho contigo y compartir este dulce empeño. 


Cierro mis ojos recorriendo tu contorno, 

retengo tu figura y la mirada de fuego. 

Atraviesas infinitos y absolutos para encontrar mi mano tendida,

el temblar de un mar ansioso, 

abriendo tu cálido sol para beberte mi agua a sorbos. 

Poco a poco con mimo y gozo voy siendo tuya una y otra vez. 


Tu rayo despierta la nada y la viste de todo, 

de largo satén y zapatos de cristal de cuento,

ciñendo de lindas flores el mirar hipnotizado de una aurora frugal que besó la soledad de tu rostro. 


Eres el viento que arrebola mis mejillas, 

voz en el desierto, 

bulbo que me busca en la primera lluvia que besa la aridez del tormento. 

Murmullo en la montaña, acariciando el cielo, 

deteniendo con la mano el relámpago del latir eterno,

esa fuerza del impulso que nos hace correr, correr... Salir a tu encuentro.


Claudia Ballester Grifo


martes, 29 de diciembre de 2020

ESA ESTRELLA


El blanco del armiño barriendo el corazón del invierno. 

La borrasca ha lamido el camino y ateridos los alientos esconden sus pensamientos al abrigo de un buen fuego. 

Los abetos ceden sus ramas al peso de la nieve, 

riendo en la salida del sol respingo de aguanieve. 

Afluentes de corazón que reblandece. 


Ella lo soñaba tras la ventana. 

Panorámica de postal navideña, 

volando sus recuerdos a caballo de nostalgias y quimeras. 

El zafiro de sus ojos roneando el horizonte,

chocando con las lomas sus suspiros,

lloviendo soles, 

besando unos charcos aflorados del calor de sus amores. 


Gélido el día mas ella abría sus brazos amantes, 

detrás de un cristal empañado, 

corriendo gotitas de colores. 

Sonrisa perlada deshaciendo vapores, 

del mismo centro de Vulcano, 

crepitante magma, pasión corriendo voces. 

Ella era fuego fundiendo corazones. 


Lágrimas corrían por sus sentimientos profundos. 

El pañuelo, templo de sus arrullos, 

bordada una letra, el beso de su destino. 

Muchos la querían, pero ella bebía los vientos por uno, 

esa estrella dorada tan alta en el cielo amigo,

esa que tilila mirándola con amor desmedido. 

Esa que la ama y le envía su guiño. 


Claudia Ballester Grifo


lunes, 28 de diciembre de 2020

EL ALBA

EL ALBA 


Siendo ola en su recorrido, por encima de la cresta, una con el agua. 

Siendo mariposa que cosquillea el polvo amarillo que mimetiza con margaritas y le pone un punto negro a las sonrisas de hadas. 

Siendo el fuego que recorre el corazón del bosque y extiende su melena anaranjada. 

Siendo vergel florido en la lágrima del desierto buscando a su amada. 


Siendo... Siendo agua mansa al caer de espalda una risa de cascada. 

Luz jugando entre jugosas hojas y orquideas, 

de colores mil llamadas. 

Ese violeta puro de procesiones cantadas. 

Rosa de cuarzo, cristal de espejo sonrojado en la aurora de la mañana. 


Blanco inmaculado de calas, 

verde luciendo sus hojas hidratadas, 

lazo de raso malva para lucir el milagro de tu mirada. 

Destello de luz en un sol que divide su cuento de hadas. 


Vida... Vida deseada, 

un canto de sirena en el fuego de la magia. 

Fluorescente las partículas de las algas, 

batallando un ritmo de melodía anclada. 

Puerto de partida y llegada, 

ansiando tu mano, amado mio en el alba. 


Claudia Ballester Grifo


LA BRUMA

 

Se descuelga el amanecer tapando la pasión de la noche. 

Incide la bella aurora reflejando su mirada en el espejo. 

El silencio ahoga la respiración de la calma,

abrió la rosa sus pétalos en mi pecho para que tú te bañaras. 


El éxtasis de una luna que nos miraba,

arrebol de mis mejillas entregadas,

palpitando melodías en un baile deslizándonos en tacón de aguja y corbata. 

Tus ojos y los míos dardos de letal sortilegio que nos abrasa, 

cómplice la sonrisa, vibrando la alarma. 

El corazón hablando su lengua mágica, 

un dedo en tus labios, 

un suspiro de esperanza.  


El vinilo rasga gemidos en la noche hechizada, 

Solos en un parqué, levitando una compulsa vibración, 

se enciende la llama. 

Me pierdo, te pierdes, humo y brasas, 

tu mirada profundiza la mía, 

las pupilas se agrandan.  

Seguimos bailando, me llevas en volandas 


Me despierto sola en mi almohada. 

Me palpita el cuello, el beso que depositaste aún me abrasa. 

Me levanto idiotizada, caminando hacia la nada, 

en el reflejo del armario mi figura alada, 

tatuada en el cuello una rosa besada. 

Sigo mi camino, tras la puerta la bruma me atrapa. 


Claudia Ballester Grifo


SIRENA ENAMORADA


Ensueños, deseos de mirada dulce, sueños traídos a la vigilia, roce de bagatela susurrando su melodía aria. 


Deslizando los dedos entre las nubes,

perdida en mil soles que visten mi mañana,

bañándome en el lago de mis sentidos,

siempre alerta a tu llamada. 

No escuches a la sirena, 

el marinero la teme y la ama, 

esos ojos de mar brava, misterio profundo de la oscuridad borrada. 

Esa nostalgia mecida por la vela de un navío en su marcha. 

Esa sal que te llena de sed y no calma. 


¡No escuches a la sirena!

Sus cabellos de coral te atrapan, 

caes en sus redes de placer y ansia, 

obnuvilada tu mente con melodias profanas, 

te lleva a su guarida, burbuja de agua. 

La miras con los ojos ciegos y sin palabra, 

ella te mira y sonroja su mejilla de nácar. 


La ternura tiñe de rosa la esperanza de las ganas. 

Ella te ofrece la chispa de tu mirada, 

la verdad de tus ojos y

el increíble don de tu palabra. 

Tú, sol de mil lunas, 

embelesas a la sirena enamorada, 

le ofreces tus labios,

ella calma el palpitar de una poesía soñada. 


Claudia Ballester Grifo


sábado, 26 de diciembre de 2020

PÁGINA VIRGEN


Me gusta esconderme detrás de la poesía. Ella arropa mis noches y mis días. Es la amante, la amiga. Me llena de vigor y de fantasía.  

Me enfado, me enamoro, lloro y río en sus cascadas de alegoría. 

Recorro mundos generosos, amo geografías, conozco universos, juego en patios de inocencia perdida. 


Me gusta bañarme en café y oler a duendes y ninfas, 

recorrer bosques encantados, 

respirar polvos de risa. 

Sentirme musa en un horizonte que dibujo cada día.

Dulce poesía de orquideas, de gardenias, humildes margaritas, 

camelias del brazo de una tuberculosis febril llevando de la mano un amor estudiantil. 

Poesía embriagada de miel, de hierba y paisaje pastoril. 

De tiempos del romanticismo, 

abanico y guiño de pañuelo inmaculado,

bordado de la inicial que se eleva hacia ti. 


La tarde duerme su siesta, 

el azul libra sin nubes la hora mágica, 

silencio en el agua ahogada de una música incierta. 

Libre el encanto, himno de fiesta cuando dos enamorados se besan. 

No hablan, se miran, se desean, 

las letras a las palabras, 

oración en cadena, 

poesía, manchita en la virgen página de una apuesta. 


Claudia Ballester Grifo


DESNUDAR TU SONRISA


Me gustaría subir al tálamo y desnudar tu sonrisa. 

Ofrecerte la amapola de mis labios y cimbrearme al viento de tu suspiro. 

Ensortijar los rayos de luna incidiendo en mi pelo, 

en diafana penumbra besar tus sueños. 


Me gustaría ser la lira que rasga gemidos en tu deseo. 

Qué provoca emoción y sentimiento haciendo de tu cuerpo una guitarra expuesta a mis dedos,

 descubriendo en tus ojos cerrados un mundo de colores,

derritiendo el amor de tanto quererlo. 


Me gustaría abrazarme a tu anhelo, 

viajar contigo en alas de viento,

deslizarme en tus ilusiones dibujando un proyecto de rima y verso. 

Ser ola que se levanta buscando tu cielo, 

alcanzar la tibieza de tu piel y fundirme en el mar, almohada de mi soledad mientras te espero. 


Me gustaría ser huracán cuando suplicas devoción y más besos. 

arrasar tu orilla, beberme el agua de tu lago hermoso, 

desatarme contigo de hierbas y rastrojos, 

desnudar el salvaje deseo del ocaso de tus ojos. 


Me gustaría cielo... Me gustaría yacer contigo, 

respirar el cálido aliento de tu sosiego, 

regalarme con tu cariño, 

dormir un sunami que devora nuestro cuerpo. 

Domar para siempre este caballo que galopa sin riendas

deseando la caricia de su dueño. 


Claudia Ballester Grifo


viernes, 25 de diciembre de 2020

ANDANDO UN SUSPIRO


El aire es frío mi cielo, rompe con sus agujas llorando los ojos. 

El sol acaricia las lágrimas que despiertan el día y los aromas de Navidad endulzan las huellas del camino. 

Abrazada al calor de mis días, expectante buscando el cariño de turrón y gelatina. 

Sonriendo al perfume, magnolias y orquideas. 

Oliendo el aroma que besas cada día. 


La melodía irrumpe en tromba de agua, 

fuerza y empatía. 

Ilusionando mi universo, alimentando un amor que crece como ola vistiendo su galanura. 

Crece y crece, locura,

estela de fulgurante luz en la galaxia que se parte abriendo su frescura,

rompiendo en pedazos el color de mi 

alegría, 

medias negras hablando un hilo que persigna su costura. 


El aire es frío mi vida. 

El café de tus ojos abraza el verde irisado de mi día. 

Besa la mañana el despertar de un bostezo, 

espero a respirar el aire que respiras. 

Espero y espero el despuntar de un cielo, 

el mismo que tu ves y admiras. 

Un techo donde cobijamos ese suspiro que tú y yo alentamos,

de la mano y andando una vida. 


Claudia Ballester Grifo


BÉSAME


Bésame, amor mío. 

Besa esos silencios que navegan en la noche ansiando tu recorrido,

esperando la luz que alumbre el camino. 

Bésame mientras el sueño se hace mi dueño y me aparta de tu aliento y susurro. 

Bésame mi cielo, acerca tus labios a los míos. 


Bésame corazón, quiero sentirte conmigo,

esa caricia de algodón que abriga mi sensación de frío, 

ese aliento que recorre el manantial de mi apetito navegando en un caudaloso río,

corriente de mis ganas jugando contigo. 


Bésame pasión invadiendo mi esperanza,

regálame la necesidad de tu abrazo, 

la urgencia de tu gemidos,

el calor de tus labios invadiendo los míos, 

tu boca soñando un baño,

en las delicias de un suspiro. 


Bésame amor, 

abre mis ojos dormidos, 

sonríe mi boca extasiada sintiéndote conmigo. 

Besa el campo de amapolas que ha florecido,

a tus manos, 

a la lluvia de tus sentidos, 

a ese amor pródigo y amante 

que sigue mis días y 

ama las noches perdido en el aroma 

de mar y trigo. 


Bésame. 


Claudia Ballester Grifo


miércoles, 23 de diciembre de 2020

UNA BRIZNA DE MI CABELLO


Deshojando la margarita de mis delicias, 

con el aroma de hierba recién cortada, 

en el jardín de mis fantasías, 

de colores ensortijados y matices nacarados, 

susurrando melodías,

vergel de mis locuras. 


Escucho el universo en sus letanías, 

libro impoluto de historia en su inicio,

blandiendo su tinta, 

empuñando la pluma que firme la estampa de una vida. 

Los ojos bien abiertos, los sentidos dispuestos, 

admirada del pulso contenido de la aventura. 


Enamorada del tiempo, de las olas rizando su hermosura, 

escuchando la bruma suspirando por la espuma, 

cabriolas del espacio en el centro de una voz que advierte muy suave, acariciando una melodía. 

Enamorada del sueño, deslizando admiración y alegría, 

empuñando una ilusión que borda la travesura. 


Mi mirada languidece, bailando un horizonte, confundida. 

Azul con verde, agua cristalina, 

sal y aire, 

disfrutando del impulso que el amor tatúa en mi vida. 

No está escrita la última palabra, 

ni rasga la lira su postrero lamento, 

no llama la lágrima su cauce, 

ni la brisa retira ni una brizna de mi cabello. 


Claudia Ballester Grifo


martes, 22 de diciembre de 2020

RAYO DE LUNA


Quiero bañarme en las aguas de un suspiro, 

ser claridad en el denso humo, 

ser el oxígeno que viste las negras tribulaciones, 

ser camino. 


Quiero tener el tono de la melodia exacta, 

esa que llega a tus sueños y te acicala. 

Sonrisa de buena mañana despertando tu amanecer, 

haciendo cosquillas con el primer hechizo del alba. 


Quiero ser tu musa disfrazada de hada, 

barruntar por tus sentidos, guiar tu pluma sembrada. 

Hacer de los atardeceres poesía labrada 

para recoger los frutos de rojo y malva.


Quiero ser nube en tus mañanas sofocadas, 

agua fresca resbalando por tu cara, 

bálsamo de aceite que unta cada dolor, cada palabra disgustada. 

Luz que guía las huellas estancas. 


Quiero ser yo, liviana, 

esa que estrecha tus noches amargas, 

lágrima buscando la tuya para formar laguna calma,

nenúfar engalanado, un rayo de luna 

clara. 


Claudia Ballester Grifo.


BOSTEZO TRASNOCHADO


No te vayas de mi lado corazón, no lo hagas. 

Sin ti los días se convertirían en un lastre de cadenas oxidadas. 

No retires tu mirada de estrella ansiada, 

ese fulgor que palpita en mi alma, 

sin tu luz mi vagar lloraría una condena 

injusta y malvada. 


Siempre tu mano enlazada, 

jugando en ese campo de flores, 

oliendo a hierba fresca, 

bebiendo del agua que con su música nos alerta. 

Escuchando el trino de las pequeñas aves que vuelan muy cerca. 

Desde la rama enjuta de un pino milenario, 

se ríe la vida al contemplarnos. 


No me dejes, ¡no! 

Mi risa dejaría de ser cascada, 

se marchitarían mis ojos, 

opaca se volvería la piel rosada, 

lloraría la noche, gritaría el alba,

no me dejes, no... Sin ti sería nada. 


Es una pesadilla, un silencio, noche cerrada. 

En la oscuridad más absoluta no se ve, pero se presiente el miedo escondido 

entre las sábanas. 

No me dejes mi amor, 

brillo de mi esperanza, sol de mis días, 

luna que me abraza. 

No te vayas sin decir nada. 

Mírame de frente... Mírame, corazón. 

No me dejes en un bostezo de luz trasnochada. 


Claudia Ballester Grifo


lunes, 21 de diciembre de 2020

GRACIAS A LA VIDA


Agradecida a la vida que me ha regalado tanto. 

Unos ojos heridos para mirar de soslayo, protegiendo el iris de los rayos apuntando. 

Una piel traslúcida de mucho encanto, 

taciturna al día que la enamoraba quemando. 

Agradecida cada día por un cabello fino que iba aguantando, ondulado de rosas para rizarse en un amanecer incauto. 

¡Qué alegría de vida! 

¡Qué regalo!


Un ángel llamó a mi puerta, ofreciéndome lo que dejaba a buen recaudo. 

Me dio sonrisa tatuada en dos órganos,

desde hace tanto tiempo, tanto... Qué sigo riendo con su amor donado. 

Un riñón que no venía solo, no... El páncreas le iba bailando, 

en hermosa armonía... Sonó el teléfono, 

sonó, ¡Dios sea loado!

Hilo conductivo del cielo, siempre azul e iluminado. 


Gracias a la vida que me ha consentido y mimado. 

Nadie dijo que fue fácil, 

pero disfruté del camino y fui dibujando una hermosa familia y una estrella de luz, farolillo que me va alumbrando. 

Veo los colores de la sutileza y el encanto, 

admirada siento en mis carnes la liviandad del candoroso rosa prometiendo siempre con agrado. 


Gracias a la vida en un cielo avistado, abrazado el universo en estrellas y cometas rondando, 

tatuando en satélites suspiros y murmullos de gratitud plasmados para brillar la alegría en el firmamento abovedado. 


Gracias a la vida, al amor... A la suerte de mi lado. 


Claudia Ballester Grifo  




EL HUMO DE LA TARDE


Queriendo perderme en tu cuerpo amado, 

besando el topacio de tus ojos cerrados, 

siguiendo tus labios de coral, besándolos. 

Quieto en mis sueños forjado, 

seducido por este amor que te va hipnotizando. 


Mi piel buscando la tuya, sedienta del oasis de tu sombra meciendo palmeras, 

gustando del dulce dátil que se deshace en mi boca. 

Mi cuerpo bañado en el tuyo, 

rozando el sabor que me provoca, 

muy pegadito al tuyo, quieta muy quieta,

latiendo en el espejo de una laguna, 

reflejando la luna su alma inquieta. 


Mi mano acaricia tu rostro,

fotografía que se repite en cada momento de mi existencia, 

incide el tacto suave llevando aires de ensueño y,

tu cálida mirada me besa,

acerco mi boca a tu boca, 

escapa el aliento, me roza, 

me pierdo en un idilio hermoso,

la locura me retiene y provoca. 


Tus manos en mi cintura, 

impulsándome a tu vera, 

vibrando nuestra energía,

bailando una melodía que nos atrae y acerca. 

Pasión desenfrenada de una luna ruborizada que se retira en silencio,

cae el rocio de la noche, 

convirtiendo en humo el fragor de la tarde. 


Claudia Ballester Grifo


domingo, 20 de diciembre de 2020

EL ÚLTIMO ALIENTO


Llega la noche con suspiros de lira rasgada,

deslizando su cola fraseando la tela gemidos que el corazón sangra. 

La alcoba vacía de caricias y palabras enamoradas, 

ajada la rosa, seca, sin agua. 

Ella lo sueña abrazada a la almohada, 

sus ojos vivaces, atraviesan olas bravas,

lejos, muy lejos, atajando distancias. 


Ella se mece en aguas cálidas, 

abraza su cariño arraigado en sus entrañas,

creciendo día a día con el favor de un aliento que le regala,

inmenso...  Envuelto en sábanas. 

¡Pobre niña enamorada!


Cierra los ojos para dibujar su figura amada. 

Sabe a cielo temprano en su aurora alba,

a fresco marino mojando la cara, 

a agua de coco en pequeños sorbos, 

saboreando el azúcar de sus ansias. 

Vive dormida un amor que la abrasa,

hace de la noche su aliada. 


La mano abierta, resbala su desnudez desmayada, 

un rayo de luna ilumina la escena callada,

las estrellas expectantes intuyen una melodía de tiempo y alma,

ella duerme... La rosa ajada cobra vida, 

arrastra sus pétalos a la ventana. 


Vuela, acaricia tormentas,

atraviesa el tiempo oliendo victorias, 

cruza el océano batiendo alas,

abriendo su espíritu, limando espinas 

que se clavan en el sol de la mañana. 

Con el suspiro de una alondra, 

se cuela en tu ventana, 

en un último aliento besa tu boca cerrada. 


Claudia Ballester Grifo


sábado, 19 de diciembre de 2020

ROSA DE SOTAVENTO


Dulce espuma de cascada rubia girando al viento. 

Risa aterciopelada de blanca perla y profundo mar de azul intenso. 

Qué pronto la mordaza de seda puede oscurecer el camino y blandir el tiempo. 

Algodón níveo dibujando el cielo, 

mirando en la noche caer las estrellas sonriendo luceros.  


De la mano contigo, en la proa de un barco surcando historias de embeleso, 

acariciando el perfil de la alegoría vestida de verso, 

surcando una bruma abierta a las olas que tocan el cielo, 

bebiendo los vientos en el fuego de la rosa de sotavento. 


Se cruza el volcán de una lava compartiendo beso, 

sumergido el sol en la sal de un lamento, 

refrescando en lo posible una lágrima que diamanta el descanso de un día fichando una jornada de asiento. 

Se pierde el sentido, 

vibran las olas una caricia de ensueño, 

vuelan las nubes, 

continua su camino la huella del beso. 


Refresca la brisa una pasión de esencias,

aromas de canela en un espacio abierto, 

dos figuras abrazadas surcando el océano, 

lagos profundos de amor intenso. 


En el cielo tu nombre con la rúbrica de mi sangre. 

Explosión de color en el blanco y rojo 

que se precipita en luz y grita lo que mi alma esconde. 


Claudia Ballester Grifo


LAS OLAS DE MI INTERIOR


De magenta el cielo de mis ilusiones, ese que dibuja alas en mis sueños. 

De rosa mi alegría, magia de rosas y puertas abiertas. 

De amarillo el recuerdo, brillante y encogido, íntimo en pañuelo de hilo, 

bordado de ternura y anhelo. 

De azul mi vida académica, esfuerzo y tesón a pesar de las trabas; obstáculos de líneas traviesas. 

De verde mi esperanza, dulce expectativa de mirada abierta, mente despejada y nubes recorriendo mi acera.

Limpio el sol que maneja el devenir de mis días, blanco luminoso de tentativas llenas. 


Encerrada en el bucle de mi vida pequeña. 

Buceando en un interior que boquea en profundidad de corrientes adversas. 

Flotando en un mundo de ritmos y melodías maliciosas. 

Duendes picardiosos de guiños y rodando esferas. 

Rompiendo cadenas de oro rosa, subiendo entre la espuma de las melodías cadenciosas. 

Abriendo paso entre limo y huerta, escrutando entre las piedras el cuarzo que me representa. 


Buscando mi hueco entre almas hermosas, 

un hilo conductivo de voces gaseosas, escanciando una sidra de manzana jugosa. 

Corrillo de manos enlazadas en un patio de hermandad, 

acariciando el cariño que fluctúa ansiando paz. 


Caen los primeros copos de una escarcha de profundidad. 

Riendo los vientos, azuzando las ramas aplausos de escenarios de prosperidad. 

Los frutos escondidos, deshecho de bondad,

atesoran miradas inocentes que se visten de majestad. 

Mirada la tuya, vistiendo verdad, 

arqueando  las pestañas, rizando olas de azul y mar. 


Claudia Ballester Grifo


viernes, 18 de diciembre de 2020

EL CORAZÓN EN NUESTRAS MANOS


Mírame y no bajes tus sueños, no derrumbes la ilusión que firma con sus alas palabras de aliento, verdad cincelada. 

Mírame con el tesón que requiere un corazón que sangra. Con esos ojos que enamoran porque arrastran. 

Llévame con ese magnetismo que suspira el amor en sus horas mágicas,

dame tu mano y siente el rugir de una energía que te envuelve, luz en un agujero de gusano viajando en el vértigo de una fuerza ancestral que nos llama. 


Mírame, corazón mío con esos ojos de agua fresca corriendo por la ladera de mi alma. 

Sutileza en el quiebro de un tallo bajando su carita de rosa para beber en el espejo calmo de un fluir de menta. 

El tesoro de lo que miras es dibujo que recorren la nubes al pasar por mi ventana, 

dejan en su baho de humo un mensaje cribado de urgencia. 


Lo recibo, me hablas con el lenguaje que besan los enamorados, candilejas de melodía bailando muy cerca. 

Me impregna tu aroma de regaliz de fresa, 

caramelo que degusta el sentir de mi boca. 

Abro la ventana, el fresco acaricia mi frente, 

arremolina el rizo de mi pelo sensible al abrazo, 

mis ojos se cierran. 


Llegas... Llegas tú y el abrazo nos toma. 

Un abrazo amplio de sol y muchas estrellas. 

Un abrazo callado, un tocar de mejillas, 

el cielo sonríe y nos envuelve con su manto. 

Solos con el amor, 

el corazón en nuestras manos. 


Claudia Ballester Grifo


jueves, 17 de diciembre de 2020

LA NUEVA NAVIDAD


Quiero contar una historia, la historia de la nueva, Navidad. 

Me apunto a la magia de Papa Noel, a sus renos, al vuelo de chispa y miel. 

Al embrujo de los Reyes que por ser Magos no dejan de visitar por doquier. 

Seres fantásticos sin COVID ni controles, nada que ver. 


Quiero contar una historia de vida y sensatez. 

Mirando por la ventana, luces que despiertan la necesidad de ser uno con cien,

cruzar el umbral del acebo y poder reír con placer. 

Para sembrar buena tierra y sacar beneficio del plantel,

quédate en casa y cómete el turrón 

con los de ayer y anteayer;

el núcleo familiar y a brindar por ver el nuevo día amanecer. 


El soplo de la Navidad se acuesta con el  que quiere dormir con él. 

Si estás solo te arrebuja, 

si te acompañas es cascabel. 

No salgas de tu entorno y vive en pequeñito para poder agradecer. 

Ya vendrán tiempos de abrazos,

estrujando almas, emborrachando corazones, 

bailando las campanadas llenos de confeti y uva moscatel. 


Seamos solidarios, lo mejor que podemos hacer. 

Acordarnos de los que se han ido, 

de los que se pueden sumar al tren;

de los padres, los hermanos... Los abuelos que quisimos y no podremos tener. 

Pensemos con la cabeza, el corazón nos seguirá después,

celebraremos la Nochebuena en mayo, junio.. Cuando venga bien. 


FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO AÑO NUEVO 


Claudia Ballester Grifo


UN BESO ROBADO AL SUEÑO


Ella dormía, un sueño de alma tranquila. La habitación escuchando su silencio, alumbrada por un rayo de luna. 


Ella dormía agena al tiempo que jugaba con su cabello,

al espacio dibujando quimeras, 

de espaldas al espejo que reflejaba la noche en su espalda desnuda. 


Ella dormía en una almohada de hilo, 

respirando el aroma de rosas encendidas. 

Las estrellas amigas centelleando burbujas de fantasía,

tildando besos que frugales se acercaban de puntillas.


Ella dormía y sintió el hechizo de la luna celestina. 

Sus ensueños en el cielo de un bello día, 

hilvanando sueños acunados por el guiño de un hada madrina. 


Ella dormía mientras un beso afrutado buscaba su fresa madura. 

Deslizándose por el agua de sus labios,

ávido el deseo en su tortura. 

Pasión desatada en su locura de ojos cerrados y mantequilla. 


Unos luceros quemaron la piel rozando la suya,

al abrir sus ojos de fuego, encendiendo la vela de un ruego,

la excitación en su premura. 

Tatuado queda en el amado una letra suya. 


Él la visitó en sueños... Ella le dio la vida. 

Ella dormía para que él viera 

cómo lo hacía. 


Claudia Ballester Grifo


UN MAR DE PENSAMIENTOS


Paseando con mis cosas de siempre. 

Barruntando pensamientos, don de gentes. 

Saludando con la sonrisa de los ojos,

la cara tapada por una mordaza de miedo,

precaución, distancia de la telaraña de hospital y encierro. 

Hablando con la gente que quiero, 

de las que dan la mano y ahora retuercen sus dedos. 


Paseando por las calles de mi pueblo. 

Gente vecina que te mira por los ojos de ventanales,

moho rancio que escancia el tiempo. 

Se ríe el cielo, 

descolgando un azul brioso que restaña 

contra el algodón de sus copos hermosos. 

Se ríe la vida,

reflejando la ilusión perdida atando los cordones de unos zapatos dispuestos. 


Camino al andar, vislumbrando espejos de historia propicia y ganas en las huellas que seguimos por azar. 

Aliento de resquicios prósperos, 

ilusión que no se puede empañar. 

Vida a la vida, 

rodeados de noche, de bruma y sal. 


Quiero un mar en mi silencio,

unas olas que abrazar, 

vestirme de su agua y continuar,

darte la mano y adentrarnos en un espacio sin fondo,

corales e inmensidad. 

Seguir sin mirar atrás, jugar con los delfines, 

ser uno, cogidos de la mano con la eternidad. 


Claudia Ballester Grifo


miércoles, 16 de diciembre de 2020

TERCIOPELO DE PASIÓN


Quiere el bello despertar de un sueño levantar una mañana de suave terciopelo, 

mirar con el tul de un nuevo universo y adentrarse en el infinito de un suspiro suspendido en el cielo. 

Amanece en la ciudad rutilante de tus versos;

el sol, prisma añejo de todos los tiempos,

naranja encendido en un trinar de concierto,

matices de colores desde el amarillo al rojo intenso,

meciendo una marea de azul inmerso,

en un laberinto de luz bebiendo un café mañanero. 


Siento... Siento mariposas enloqueciendo por el lupanar de mi inconsciente. 

Cosquilleando un suelo palpitante que estremece. 

Tierno cuero suplicante, suave melocotón de mordisco fresco, 

deslizar de un jugo almibarado, tentación omnipresente.

Aroma de una taza de café, sueños de Oriente,

del África negra, de selva y pálpito de aventura fehaciente. 


Sueño con tenerte, alcanzar ese hilo que entreteje, 

cruzar el puente de mis ganas y verte. 

tocar desde lejos tu energía envolvente, 

acariciar la sonrisa que mi cuerpo estremece, 

llegar hasta ti y... Poseerte. 

Poseerte como el mar se adentra en la arena y la quiere,

la arropa, la abraza, la elige y la retiene. 

Se la lleva en un manto de locura, 

la nostalgia la enamora y consiente. 


Adentrándose en el mar, ahogada por fría corriente, 

olvidada del mundanal ruido,

desprendida de su gente, 

arena y ola, mezcla hacia el horizonte,

rumor de caracolas, 

amor que dibuja mariposas en las nubes cuando llueve. 


Claudia Ballester Grifo


lunes, 14 de diciembre de 2020

DIAMANTE

 

Rota, muy rota en pequeños fragmentos de emoción y causa. 

Plena en una vida hermosa, 

conduciendo fantasías. 

Despierta en una mañana anodina,

gris de bruma, escarcha descubriendo una golosina. 

Soportando un peso infinito mientras un gorrión estremece con sus saltos un mundo complejo de redes y caminos. 

Absorta en el leve sonido de un trino. 

Perdida en un mundo oscuro buscando el puente que comunique mi mundo con el tuyo. 


Rota, muy rota en fragmentos impelidos. 

Se esclata con un ruego, saltan con un suspiro,

alcanzan el cosmos formando un grito. 

Transforman energías en un mundo divino. 

Oscura magnificencia de brote diáfano y puntos de luz revertidos. 


Busco una rosa de espinas levantadas,

un roce de mimosa enardecido,

unas palabras hermosas que me eleven,

una luz que alumbre mi recorrido. 

Descansar las vibraciones de mi corazón herido, 

recostar mi nostalgia en el abrazo de tu guiño. 

Soñarte en el fondo de un tiempo amigo. 


Besar cada pétalo perdido, 

recogido por la ventisca, arremolinado sin sentido. 

Tapizar con la alfombra de tu amor querido,

ese deseo que bulle desde lo más profundo. 

Deshaciendo mi lava, desprendida de mi tallo,

arrastrando mi vida a merced de tu estío. 


Este deseo que hace de tus ojos, 

un diamante que ciega el sentido. 


Claudia Ballester Grifo


SILENCIO

 

Amaneciendo con un letargo otoñal no siempre dispuesto. 

Empecinada en un abrazo con la almohada amiga,

adormilada en esencia, un bostezo escondido en la penumbra,

este cuerpo en rebelión,

¡Qué amargura!

A la palpa y sin abrir los ojos,

a manotazos acallando el gallo que se aventura. 


Una jornada de nueva rutina, 

pasos metódicos, mismas echuras. 

Riéndose un tibio desayuno en su tobogán de caída. 

Volviendo la sangre a recorrer la avenida. 

Despejando telarañas, apartando calentura,

dispuesta la mente para rezar partituras. 

Queriendo pintar manchas, jeroglífico en este palpitar de la vida. 


Te vienes conmigo, 

rasgando el bolero ese quejido que pellizca mis sentidos. 

Te llevo en cada nota que fluye en los malabares de la ensoñación, 

expectante de emoción al sentirte,

resbalando por cada pétalo de mi ser las ganas de reunirme contigo. 

Pasan las horas desnudándose de sus minutos, 

en zapatillas de casa, 

vestida de cama precipitando mis letras para bailar contigo. 

Contigo, contigo... Gota de mar adentro en un día desolado y frío. 


Te voy a invitar esta noche a que vengas conmigo. 

Te daré la mano haciéndote un lugar en mi abrigo. 

Besaré tu frío y acariciaré la soledad que pernocta contigo. 

Fundiré mi fuego para rescatarte conmigo. 

Y, tal vez así revierta el misterio de un destino. 

Tú, dueño de mis noches, 

mi despertar desmayado en la caída de la hoja,

envuelto en la manta de un sol que se niega a llamar a mi puerta, 

silencio en un amor compartido. 


¡Silencio! 

Copula la noche verbos agradecidos. 


Claudia Ballester Grifo


domingo, 13 de diciembre de 2020

QUIERO HABLAR


Quiero hablar,

en contacto con la naturaleza,

vistiendo de aire a mi paso por el arco de mi vida enmarcada por el abrazo de los árboles en hermandad. 

Quiero hablar y me mira el tiempo, doblegado por mi impulso, 

en un escenario de cielo y mar.  


Hablo en un recorrido de paz,

se elevan mis palabras y me devuelve el murmullo las olas que arrastrándose vienen y van. 

Mirada perdida en conexión con un tronco común de tierra y humanidad. 

Se elevan las grullas regalando sueños de lagos y humedad. 

Transportando pensamientos del uno con el todo, 

singladura universal. 


La vida se abre paso con la fuerza de la verdad. 

En comunión lo pequeño, 

escuchando desde dentro, expandiendo semillas en el arenal. 

Viviendo la naturaleza en su versatilidad. 


Quiero hablar y dibujar nubes 

que luego quieran llorar. 

Regar con mimosas las penas y florecer nenúfares en el espejismo de necesidad. 

Acariciar la noche que venga fresca 

ante el ruego del cansancio y,

por fin descansar. 

Dejar escrito mi mensaje en las estrellas,

que llegue al que me quiera escuchar. 


Quiero hablar, si tú me escuchas,

empezamos una cadena de futuro y prosperidad. 


Claudia Ballester Grifo


sábado, 12 de diciembre de 2020

LA NOCHE


Ella dormía, serena la habitación, la luna sonreía. 

Ella dormía, plácida, inocente, tranquila. 

El hilo de la almohada arropando sus sueños, 

notas de ilusión y alegría, 

decorando su habitación de color y poesía. 

Ella dormía, brava, luchadora, siempre niña. 

Ella dormía despertando impulsos a la noche vigilante y lasciva. 

La luna inocente no sabía. 

No sabía, pobre luna celestina de romances y besos robados bajo sus estrellas mudas. 


La noche vestía de negro, ojos de espuma. 

Aroma de mar y limón, la conocía. 

Silente y precavida,

arrastrando su máscara fugaz,

sibilina. 

Amante pertinaz, calmosa y oportuna. 

La noche con un ron para sentirse más grande que ninguna,

arrastrando su misterio y su hermosura. 

Deslizándose por una rendija, 

abierta por suerte, mano oportuna. 


Ella duerme, niña de blanco, sonrisa pura. 

La noche la envuelve, protege su carne de rosa desnuda. 

Besa su frente, acaricia su larga melena de cielo y ternura. 

Le canta bajito una canción de cuna. 

La noche la quiere, la busca. 


Despierta la mujer con espejo de luna, 

abre sus ojos de laguna profunda, 

de entendimiento los luceros, 

de cuerpo de vértigo y cintura de avispa. 

lasciva y hermosa, hija del misterio y la aventura. 

Amante digna del amor y la fortuna.  

Niña de alma, amante con ojos de luna. 

Mira la noche. 

La noche besa su mano y la conquista. 


Claudia Ballester Grifo


MIRA AL CIELO


Caminando entre los destellos luminosos de una Navidad atípica,

soplando más soledad que nunca y soñando más abrazos, 

desvistiendo los sentimientos agazapados en espera,

arrastrándose en el claustro de una garganta reseca. 


Se me deshace el interior como el viento arremolina la arena, 

intentando como alfarero novel diseñar el molde de tu amor siguiendo mi estela. 

Tu brillo para mi brillo, 

farolillo que alumbre este andar perdido. 

Tu calor, mi abrigo en este diciembre de frío. 

Tu calma mi calma respaldando una huella en la dirección adecuada. 


Una estrella disfraza el asfalto oscuro. 

Lo viste de luz que áurea el cristal gélido. 

Mi mirada a los cielos, al negro infinito de los tiempos. 

Se materializa el afecto vestido de blanco,

expandiendo sus alas, de escamas centelleantes,

desciende despacio caldeando el rubor invernal, 

deshaciendo el rocio de una lágrima anhelante. 


Mi mundo se llena de música, 

rinconcito de cascabeles y enebro,

Navidad de paz y dulzura. 

Él vino a abrazarme en la noche oscura,

protegió con su fuego mi alma taciturna,

respondió con su presencia mi triste soledad opaca... Tremenda monotonía. 

Brillaron mis ojos y dos estrellas más al lado de mi estrella alumbran. 


Mira al cielo... Sueña... Vive... Disfruta. 


Claudia Ballester Grifo


viernes, 11 de diciembre de 2020

VINISTE A VERME

 

Viniste a verme. Estaba dormida, besaste mi frente. 

Viniste a verme bañado por la luna,silente. 

Contemplabas mis rizos desmayados en la almohada,

mi mirada descansando en un campo de espigas doradas. 

Viniste a verme. 


Pusiste el perfil de tu mano en mi cara,

acariciando suavemente una piel que no te esperaba. 

Un aroma de masculina esencia perfumando la estancia,

provocando sueños que el corazón aceleraba. 


Corría por los trigales. Luz cegadora del mediodía. 

El sol en lo más alto,blandiendo un espejismo de amapolas y vida. 

Avisté la mirada y ví plantada tu silueta,

allí,

donde el cielo acaricia la tierra amada. 

Allí, sin decir nada. 

Allí blanco de mis ganas.


Volamos el uno hacia el otro. 

Revolviendo polvo, risas y agua. 

En la orilla del lago desvistiendo un amor que se abraza. 

Mirada... Fuego...Mirada. 

Lamiendo albricias, bordando magia. 

Pasión y deseo robando el tiempo a las hadas. 


Viniste a verme, cita no concertada. 

Tu cariño fluía mientras yo soñaba. 

Al despertar, la mañana entraba por la ventana,

bañando una piel enamorada,

una rosa a los pies de mi cama. 


Viniste a verme. 


Claudia Ballester Grifo


DULCE ALMA MÍA

 

Luz apaciguada dentro de mis entrañas,

rescoldo de mi sentir y de mis pensares, 

luz taimada de verdades,

tránsito de mi vida en sus andares.  

Rosa encarnada de tacto suave,

aroma fresco de limón y azahares,

callada y reservada en un jardín cuidado,

resguardada por el dueño de las llaves. 


Fuego y volcán cuando la observa, 

respuesta inmediata a la brisa que le llega,

renaciendo entre luces que cálidas la conservan.  

Despegando de a poco, alerta a sus señas,

respirando de un abanico de letras que la ciegan. 

Cortando un bostezo que la sorprende a la primera. 


Ella es el alma, regada con amor y entrega,

coqueta y despierta, vivaz y dispuesta,

vistiendo de fiesta sus horas tan buenas. 

Hermosa dama a la espera, escucha y observa,

empezando la melodia lo encuentra. 


Crece como la bruma, su luz se intensifica,

pulsátil y enamorada... Querida, querida alma mía. 

Errante por un cauce de risas, 

atenta, muy atenta... Él te busca. 

Desorientada alma herida,

un dardo de amor la dejó expuesta y rendida. 

Tumbada en el reguero del tiempo, 

las alas replegadas, la mirada perdida,

extiendo la súplica de mi mano, 

la rosa de mi amor prendida. 


Dulce, dulce alma mía. 


Claudia Ballester Grifo


miércoles, 9 de diciembre de 2020

NADIE SOLO

 

Quiero y quiero soplar cada vela que se enciende en vidas agenas.

Tímidamente se acercan a mi puerta, pudorosas almas hermosas. 

Lagrimean palabras escasas,introversión del que pide bajando la mirada,

o del que no pide, pero su silencio alerta de que no hay calma. 


Quiero soplar cada vela para instalar un farolillo en cada era. 

Que les llegue una luz más cálida y duradera,

que permita vislumbrar un camino y una meta. 

Que les permita sentir que alguien les quiera. 

Menos solos en este tiempo de espera. 


Quiero llegar a ti donde quiera que estuvieras, 

darte mi terciopelo y mi verdad si te valiera, 

despertar una sonrisa en tu mente cerrada de miedos y poca esperanza,

ser luz en la sombra que te cerca. 


Quiero, quiero ser tu estrella, mira el cielo y espera,

llegaré a ti, encontraré la manera,

sentirás menos frío y comprenderás que siempre hay alguien que piensa en ti y que te quiera. 

Sonríe, dame la mano, no estás solo, 

tienes una luz que reza. 


Claudia Ballester Grifo.


martes, 8 de diciembre de 2020

TU LLAMADA


Como las olas besando la orilla, 

con ese azul que se adentra en la arena y la asimila. 

Con la fuerza que arrolla la cresta en su envestida, 

mansa acariciando la espuma. 

Con esa mirada perdida, volando con las gaviotas,

oliendo la brisa. 

Con ese regalo de amor que te ofrendo cada día. 

Esta rosa para ti con toda mi alegría. 


Aromas de otro tiempo amenizan un corazón que palpita. 

Convulso recibe notas de otra vida. 

Me acerco arrastrada por la bruma,

lame el misterio mi cuerpo haciéndole cosquillas. 

He abierto una puerta descubierta por osadía. 

Intrigada me adentro escuchando una melodía. 


Se dibuja un castillo en lo alto de una colina. 

Redondas sus lomas, de verde esmeralda deslumbra su hermosura. 

Vasto territorio de arenas plomizas,

a sus pies el océano nexo de unión en esta aventura. 

Sentada en las rocas una figura. 

Oigo el siseo de mi alma intranquila. 


Levito llegando a un hombre que me adivina. 

Son sus ojos, es la forma en que me mira. 

Una sonrisa traviesa, un enigma. 

Alguien a quien amo y que me espera en otras líneas. 

Crucé el tiempo para reunirme contigo,

escuché tu llamada y acudí a la cita. 


Claudia Ballester Grifo



VESTIDOS DE ALMA


Dame tu mano y cierra los ojos. 

Deja que te lleve a un mundo sin tiempo,

cruza el espejo conmigo. 

El sueño yace dormido y entre bambalinas vamos dando saltos sobre el mullido algodón de sonrisas blancas. 

Entre nubes un espacio inmaculado, bruñido. 


La iluminaria atraviesa los sentidos. 

Cálida sensación de pluma cayendo al vacío. 

Una lira rasgando gotas de agua llenando un mar de cumplidos, 

robando sacos de sal de mis lacrimales agradecidos. 

Déjame llorar, sí, de emoción y de alivio,

en una burbuja de ilusión, de la mano contigo. 


Abajo un mundo de belleza contenida. 

Picos que se alzan tocando la falda de un cielo que pisamos como una alfombra de azul templanza. 

Verdes cristalinos esmerando la nada, un blanco sublime que refleja los colores de tus ojos cuando me abrazas,

un arcoiris que viste la intensidad según la emoción que alcanzas. 


Pisando sobre plumas y alas. 

Muy por encima del sol que nos acaricia y de la luna que nos abraza, 

siendo uno vestidos de alma, 

de la mano paseando por un mundo de bruma y magia. 

Tú me miras, yo te miro... La lira llora y su agua nos alcanza. 


Claudia Ballester Grifo


domingo, 6 de diciembre de 2020

UNA APUESTA


Si las lágrimas 

fluyeran mansas con los bríos del suspiro sumergido. 

Si los brillantes se disolvieran en polvo arrastrando su poso amado. 

Si tragando hipeos contenidos de amor esculpido...Si la mariposa alumbrara con los talcos de su color consentido. 


Sí, si todo fuera del color del amor compartido. 


Bruma espesa que va cegando la falda de la colina.  

Antifaz del amante que encadena su apuesta jugando con la fantasía. 

Conejo de chistera, carta escondida...

Magia en la suerte de la poesía. 


Sí, mirándote a los ojos, espejo de mi locura. 


Invierno suave con un cielo de escarcha guarnecida. 

Soplo de hielo dibujando humo en la ventana de mi vida. 

Escribiendo palabras, el alma mía, para que te llegue un mensaje cifrado y

rías con mi alegría. 


Sí. Mi cuerpo anhela una respuesta tuya. 


Como el colibrí introduciendo profano su largo pico. 

Como la flor anhelante recibiendo su testigo. 

En íntima comunión con la vida y el sentido de un amor que crece como amanece durmiendo la luna un sol bendecido. 


Sí. Mi corazón reconoce una vida contigo. 


Claudia Ballester Grifo


QUIERO HACER EL AMOR


Quiero más de ti. 

Enlazar tus manos y sujetarlas bien fuerte para que sigas conmigo. 

Buscar tus puntos sensibles y bordar estrellas en mi recorrido. 

Acariciar con mis labios ese bosque hidratado y reverdecido que se descubre en mis viajes por el cielo de tus sentidos. 

Quiero más de ti... Sí 

Beberme tus sueños y hacerlos míos,

acariciar tus dedos y besar su camino,

quiero ser tu fuente y tú mi río. 

Quiero ser caudal que me lleve al mar y poder saciar el vértigo que me consume... Calmar este fuego que tu mirada encendió y solo el agua lo convierte en consuelo y humo.


Quiero abrazarte entre nubes y remolinos. 

Mirarte a los ojos y que sucumbas a los míos. 

Cegarte con mi pasión y hacerte mío,

mansa tu piel, llenarte de escalofríos. 

Excitar tu sensibilidad, amor mío,

hacer el amor contigo. 

Quiero... Quiero...

Ven, deja que mime el santuario de mi idilio. 

Fragancia de lavanda para descansar tu bello aroma,

palabras que enjabonan el sentir que nos aprisiona. 

Licor que emborracha una luna dispuesta a ser testigo. 


Recorriendo la noche, acoplados, 

cabalgando un suspiro. 

Melodía de besos, susurro enardecido. 

Blanca luz reflejando dos sombras, 

dibujando en rojo el palpitar de dos corazones que se precipitan al vacío. 

Subimos y subimos, tocando el cielo con los dedos... 

Subimos y allí en lo alto me quedo contigo. 

Se desvanece la locura, mis ojos y los tuyos, 

enlazadas las manos, recuperamos el sentido. 


Claudia Ballester Grifo


sábado, 5 de diciembre de 2020

UNA BOTELLA


Vuelo, me dejo llevar por cada átomo que me arrastra. 

Soy una con el aire, con el viento que agita mi melena, me acaricia, me ama. 

Veo, desde lo alto con la perspectiva de una con la nada, 

una con el todo, una partícula pequeña formando un algo que atrapa. 

Imán cadencioso, sutil niña enamorada,

viajando por las marismas, inventando ríos en barrancos de piedras arrastradas. 


Ojos de humo paseando por la esfera de un azul hermoso que acompaña. 

Frágil rocío de quebrada escarcha, depositándose en tu cara adorada. 

Añorando esa, tu dulce mirada, dejada en un banco como si no pasara nada. 

Llego, la recojo y me baño en la profundidad acuosa de tus ganas,

en ese perfil escondido donde habitan las hadas, 

en ese paraje exótico donde la cita nos lleva... ¡Ay, amor! Espérame, mira mi figura en la distancia. 


Llego y llego, luz en el alma. 

se juntan dos corazones palpitando un lenguaje que dibuja auras doradas. 

Camino sin distancia que solo entiende de botellas blindadas. 

Un vidrio perdido entre las olas mansas,

escrito una parcela de amores en tinta de sangre y lágrimas. 

Perdida en la orilla de la acera de tu casa,

a tus pies el mensaje "te quiero",

sin más, sin menos... Amado dibujado en el agua. 


Claudia Ballester Grifo


viernes, 4 de diciembre de 2020

PENSÁNDOTE


Pensando en ti, visualizando una mañana nueva. 

Dibujándote en las mil gotitas que se derraman. 

Pequeños trocitos de mí buscándote en el gris que se levanta. 

Llora el día y mi pañuelo seca tus lágrimas. 

El arco iris levanta un puente hacia el que corro desesperada,

en ese latir de colores, tal vez te encuentre,

tal vez halle tu figura blanca. 


Guiña el sol su luz de guirnalda,

tentativa de calor diluyendo tinta templada. 

Se desploman las palabras, en una cuartilla inmaculada,

vistiendo de seducción mis palabras enamoradas. 

Léeme y sonríe desde ese cielo que ilumina mi alma,

el recorrido es instantáneo, 

de corazón a corazón, traspasando distancias. 


Léeme, corazón mio, es la forma que tengo de tocar tu piel amada, 

de perderme en el lago de tus ojos,

de acercar mis labios al pétalo de los tuyos,

de aspirar tu aroma y extasiarme en el perfume que me embarga. 

De pensarte soñando y soñando ser tuya un poquito cada segundo de mis ganas. 


Claudia Ballester Grifo


jueves, 3 de diciembre de 2020

MARGARITA


Un suspiro subiendo muy alto, contenido en la nube del espacio. 

Una margarita deshojando quimeras, hoy es mañana, inmediata baila la luna llena. 

Un halo de luciérnaga en un destello de alucinación cierta. 

¡Qué bella la fantasía! ¡Qué bella!

¡Qué bello romancero agitando las faldas corriendo por el sendero trazado!

¡Qué bello! Camino sembrado de abedules y palos de santo. 

Inventamos la vida para seguir batallando. 


Esperando una sonrisa tuya, una mirada de soslayo,

atenta a esa electricidad, huella a tu paso,

sin ruido ni anuncio, silencio derritiendo el minutero esclavo. 

Hacemos camino y vamos avanzando. 

Se arruga la margarita para no perder más pétalos, 

no mutiles más su encanto. 

Ella te está esperando. 


La mirada perdida, sigue suspirando,

sube el espíritu, el corazón colapsado. 

Estancia vacía de besos y halagos, 

ensoñación retenida de bellos cantos. 

Sueña y sueña y el amor caminando. 

Dime, mi cielo, ¿me estás mirando?

Si inclinas la línea de tus labios,

 tal vez te entregue el hechizo de los míos como regalo. 


Claudia Ballester Grifo 

Foto de mi álbum personal


DUERMES


Duermes y te miro... Y me vienen a la memoria tantas cosas. 

Tus párpados relajados, persianas finas durmiendo en telón de poroso algodón muy apartado. 

Allí en tu mundo de fantasías y nardos, 

oliendo a caoba, a esencias del Oriente lejano. 

Me estremezco... Corro hacia lejanos momentos tú y yo abrazados. 

Esas risas de dientes blancos, esos ojos con los que podíamos devorarnos. 


Tu fuego y el mio, azúcar nacarado, 

tostándose al unísono, bronceado su torso desmadejado. 

Fiebre de fin de semana cuando podíamos encontrarnos. 

Intenso... Besos ansiados, conociéndose, sin tiempo ni pasado. 

Música romántica acariciando un amor que se ha quedado. 


Te miro y me derrito a tu lado. 

Cansado de una jornada de patíbulo y mal mercado, 

¿Dónde quedó la energía? 

¿Dónde? Ese impetu tan amado. 

Duermes y me pides calor a tu lado. 

Te abrazo, cálido mi aliento en tu cuello, 

te mueves y me dices que me quieres...

Amado mio por ti estoy suspirando. 


Claudia Ballester Grifo






ESA, SOY YO


Esos ojos ilusionados que compartían las alegrías, 

juventud en el recuerdo, 

bagaje de vida. 

Expectante ante el devenir,

nunca lo tuviste fácil, 

nadie comprendió tus límites, 

nadie dije, nadie. 


Romántica imagen en el espejo de tus anhelos,

absorta en libros que paseaban tus días, 

dibujando estrellas y albricias,

soñando mejores tiempos, meditando en las nubes mullidas. 

Siempre ilusión y fantasía. 


Dulce rosa enternecida, sola en el jardín que alguien cuidaba, sin duda. 

Mimada entre amigos, muy consentida, 

brillando con la primera luz que la mañana le regalaba y ella amanecía. 

Dulce como la mantequilla, sonrisa espontánea, 

pobre niña no entendida. 


Mirada expectante, agradecida a la vida, 

labrándose un futuro de guirnaldas,

poesía,

escribiendo en la noche callada, 

encontrándose consigo misma. 

Mirando por la ventana, guiñando el ojo a la farola vecina. 


Y tú amiga de un tiempo, lágrima enternecida, 

mirándote en el espejo, compañero de cama y travesuras,

hablando con un aire hermoso,

colándose por la ventana en el refugio de una habitación querida. 


Desde la distancia y el tiempo, 

te miro reblandecida, 

me deshago en un charco de emociones y saludando a la que reinventé con los obstáculos y las espinas. 

Sobreviví, amiga. Aquí estoy bañándome en tus ojos, disfrutando dos lunas. 


Claudia Ballester Grifo


Foto de mi álbum personal


martes, 1 de diciembre de 2020

ESTRELLAS


Bailando en los ojos que me regalas,

en esa noche aterciopelada de brillos diamantinos y fuego en las entrañas. 

En ese sueño dorado evocando fantasías de palabras habladas, tal vez sentidas, escritas con el alma,

siempre bordadas. 


Sumida en ensueños, mirando la calle solitaria. 

A través de los vidrios del confort y la prestancia,

rodando las ruedas de máquinas ordinarias. 

Siendo un fantasma pegado a la ventana,

dirigiendo almas que no sienten, pero no callan. 


Siento miles de mariposas rondando unas ilusiones ya enterradas. 

Bajo los ojos, rubor que me acompaña,

vuelvo a ser niña jugando a princesas rescatadas. 

Desde la distancia observas y callas,

tinta guardada, palabras por decir, anhelo de mis ansias. 


Subo y subo y te encuentro en un cielo abierto,

la escalera colgando se desvanece en el agua. 

Me miras y te miro y nacen dos estrellas vibrantes que rinden tributo a un cosmos que las acepta y las guarda. 

Tu sentir y el mio al ritmo de balada,

ritmo cadencioso que nos acerca, nos enciende y... El fuego nos delata. 


Claudia Ballester Grifo


ELLA TE AMA


Hija de la espuma, del rizo de las olas cuando se abrazan en algarabía de la alborada. 

Hija del fondo de algas y ostras de grandes perlas regaladas. 

Hija del viento que juega con el agua y de la bruma que baja desde las montañas. 

Hija predilecta del sol que le sonrie con especial gracia,

de la luna que tiñe de plata su cabello y argenta sus ojos de hechizo y magia. 

Hija de la tierra y del cielo que la abraza.


Canto a la madre tierra, semilla de esperanza,

con las raices de sus alabanzas y brazos que todo lo abarcan. 

Con el trino de los pájaros amaneciendo naranjas y amarillos del alma. 

Con la promesa de brisas que nos traen aire limpio y mantra. 

Tiempo de escuchar mucho y anotar palabra sabia. 


Ella te embruja, hacia ti avanza, 

natural y transparente como una laguna plácida,

al brillo del sol tornasolando sus aguas. 

Un poquito de sal para aliviar tristezas,

mucha miel reparadora,

un tiempo de reflexión y paciencia,

amor que acompaña. 

Ella te guiña un ojo, abanica sus pestañas,

se cuela en tus sueños, te ama. 


Claudia Ballester Grifo