domingo, 31 de marzo de 2019
Papá.
Recuerdo con mucha paz a mi padre. La cadenciosa gota de agua resbalando en el cristal de la ventana. Lloran las nubes sin verlas. El cielo plomizo, de gris meridiano. Él me decía que era un ángel de luz y me miraba de soslayo. Le notaba en mi espalda y su sonrisa de devoción caldeaba mis ganas de ser amada. Su orgullo me forraba de una seguridad sana. Me sentía admirada. Era su niña, su hija mayor. Conmigo aprendió a ser padre. Sus inseguridades abrazadas por su amor se convertían en grandes verdades. Hoy perduran en mi y calman mis ansiedades. Padre, querido. Hermoso, padre. Pupila Esmeralda de mis mares. Representas el timón de mi vida y, envuelta en la lluvia del día arropo mi pena y alzo los brazos a tus altares. Rizos de mi vida. Ojos de mi alma. Angel de luz, papá, mi ángel. Te quiero.
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