Acojone,acojone y acojone en la feria en silla de ruedas. Acceso para minusválidos ni se vislumbra. Hemos tenido la suerte que dónde había sitio para aparcar era al final de la feria, donde muy convenientemente estaba la ambulancia. Nos hemos encontrado con una hermosa alambrada parapetada por un guardia jurado o similar,no iba documentado. El personal de la ambulancia,muy amables,nos han dicho que preguntáramos por si nos dejaba pasar ya que íbamos con silla de ruedas. Tras una negativa del individuo sin identificar y sin dirigirnos para nada la palabra nos hemos ido a dar la santa vuelta. Tristeza por mi parte. Llegamos al recinto y la perspectiva desde la silla es desoladora. La gente se te abalanza sin verte. Llevo la pierna izquierda en alto. Es imposible avisar por el ruido de la música y el aparetamen. Los músculos en tensión sobre todo cuando me aparcan olvidada a mí suerte,el personal tiene que subir a las atracciones.
Muchachos,qué experiencia! Os lo recomiendo, una sillita de ruedas y a ver mundo. Las cosas se ven desde otra perspectiva. Literalmente te atropellan.
Atentamente a cuatro ruedas.
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