Crujir de dientes
sin transmisión sonora,
tensión en la
mandíbula
sin conciencia
de su fuerza.
Se relajan los
miembros
por una orden
racional y cierta.
Nos damos cuenta
de que la vida
nos abraza y,
a veces, nos aprieta.
Somos conscientes
de lo que tenemos.
Miedo me da
la pérdida.
Cogida a la vida,
sudando la sal,
puliendo el cristal,
perfilando salidas.
Labrando el camino,
cuidando y mimando
para obtener
un algo positivo.
La cosecha al final
tal vez, no sea el
objetivo.
Tal vez con labrar
bien y disfrutar
a tiempo partido
me de por satisfecha
en esta vida
que he vivido.
Se relaja la tensión,
sonrio a la paciencia,
se chocan las palmas
de la esperanza
y la ilusión.
Cierro los ojos,
se huele el verdor,
se oye la frescura
Y, es que hay
DIOS.
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