Le diste un golpe
y me sonó a mi.
Sus lágrimas resbalaban
en sus mejillas
y agüita salada
me ulceraba la piel.
Su semblante temblaba,
Machismo Cobardia
Agresividad Fustración
sus manos levantadas
en protección.
Su voz callada no gritó,
sonido estrangulado saqué yo.
No eres hombre ni ratón,
no eres nada ni tu madre
te parió.
No, no y no.
Es ella la que brilló.
La madre de tus hijos,
la que te amó.
Es ella,hecha un ovillo,
la que voló.
No eres, no.
Ya no.
Claudia Ballester Grifo
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