A mí madre querida. A esa mujer que movió el aire para que las velas de mi barco me trasladaran por los océanos de la vida.
A esa mujer que abrazó mis días que cubrió de besos mis incertidumbres y cogió mi mano cuando iba perdida.
Mirada dulce y segura. Mensaje de fuerza y sabiduría. Templanza y calma en la adversidad y entusiasmo y esperanza en la alegría.
Mujer fuerte,modelo a seguir sin duda. Tú,marcaste mi horizonte y sigo el ocaso del día para levantarme en cada amanecer siendo un trocito de ti cada día.
Te quiero,madre mía. Te quiero tanto que las lágrimas acuden mansas para besar tu mejilla. Que sea ahora mi mano quien coja la tuya. Que mi cuerpo abrace y arrulle el sentir de la madre mía.
Claudia Ballester Grifo.
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