Ellos, los que nos complementan, nuestros padres, hermanos, novios, amigos, maridos... Ellos, el enemigo, los que nos violan y nos matan. Hombres, nacidos de mujer que no se reconocen en su complemento, ensucian nuestro cuerpo con la bestialidad de su alma. Fuego del infierno que salido de sus entrañas destrozan en mil cristales la pureza humana. No hay tregua para tanta sinrazón. Nos quieren, pero ponen precio. Nos protegen, pero son ellos los primeros en atacarnos. Dicen que nos respetan y no nos escuchan, con lo que ni se aproximan. Te miran con ojos tiernos y acongojados una y mil veces, te dicen que cambiarán, que lo sienten, pero todo cae en saco roto. No cambian, no lo van a hacer, no saben. Es el hombre.
Lágrima frágil de mujer que llena océanos de amargura. Eco gracial de iceberg que tan sólo aflora un mínimo de incertidumbre. Miedos que amenazan y cinturón que ahoga cinturas. Gargantas sesgadas para no pronunciar jamás un "te quiero" que siempre ha estado ahí pero que ellos no han sabido acogerlo. Brutos, indignos... Miradnos a la cara, somos lo que os hace hombres.
"No" al maltrato de la mujer. STOP.
Claudia Ballester Grifo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario