La soledad termina cuando tú te das cuenta de que tienes razón, das los pasos adecuados y haces todo lo que puedes y más por funcionar y ayudarte a ti mismo. Acaba cuando tienes argumentos y con los ojos llenos de lágrimas le dices a tu marido pero " ¿ de qué hablas?" Cuando siendo el que más cerca tenemos aún duda. Entonces él baja los ojos y simplemente se avergüenza. La soledad acaba cuando les dices a tus hijas que puedes ser vulnerable pero no débil porque de la debilidad se robustece la fuerza. La soledad se acaba cuando tu familia te mira con admiración. Cuando tu marido te abraza y te dice lo fuerte y maravillosa que eres. Cuando tu hija pequeña te dice que no sabe cómo ha podido estar tanto tiempo sin tí y la tienes siempre pegada como un lapa. Cuando tu hija adolescente te mira a los ojos y alzando los brazos te dice: pero mamá es que los demás no somos como tú. La soledad termina cuando le has plantado batalla y la envías con la oscuridad. Termina porque tú eres la luz y los demás te siguen.
La soledad de la fibromialgía es la soledad del incomprendido una forma más de marginación social. No seamos sordos y escuchemos. La vida se abre paso.
Claudia Ballester Grifo.
3 noviembre, 2015
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