jueves, 28 de marzo de 2019

Frío.

El humo es humo. Desaparece. El miedo da paso a la acción y acaba la pesadilla.
Los frutos arrancados del árbol, caen suavemente para seguir generando vida mientras las hojas les preparan la cama.
Los pajarillos vuelan en busca de parajes más cálidos recordando su promesa de volver y de recuperar el marco de su nacimiento.
Y en Navidad, mientras recogemos la futura agua de vida, calentamos nuestro corazón de mil músicas orquestales.
Con una sonrisa templamos la calma del marco invernal , chispeando nuestros ojos al refulgir del fuego en la chimenea. Leña de un árbol que cobijó nidos, alimentó la tierra y nos dió el calor para seguir abrazados a la vida.

20 octubre, 2015.

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