" De pronto apareció un oficial.
- Alles auf! - gritó.
Todas las puertas se abrieron a la vez.
La multitud expectante prorrumpió en un rugido y avanzó como una marea. Lili se esforzaba por permanecer cerca de su familia mientras aquella avalancha de personas cruzaba las puertas de peatones y de vehículos. Atravesaron el recinto corriendo, tropezando, chillando y gritando de alegría. Las puertas del otro lado también estaban abiertas, así que las traspasaron, y el Este se encontró con el Oeste.
La gente sollozaba, se abrazaba y se besaba. La multitud que los aguardaba al otro lado había llevado ramos de flores y botellas de champán. El ruido del júbilo era ensordecedor. "
El Umbral de la Eternidad de Ken Follet.
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