miércoles, 28 de abril de 2021

LA TORMENTA DE LOS SENTIDOS


Qué belleza sumergida en el llanto de la tarde,

en esas horas donde el susurro del silencio deja escuchar el incesante gorgojeo de las burbujas que se abren. 

Qué belleza en la cortina incesante que se perfuma del aroma a hierba recién cortada, 

a frugal delirio del baile con la vida misma y su galán de cuento estimable. 


Se enmohece el espiritu con la melodía de un café caliente, 

girando la cucharilla, ahogando el azucarillo gitano de luna ardiente. 

Llueve... A la hora en que el espíritu abraza la tristeza,

la languidez se desmaya como se desliza el pañuelo de la damisela,

duele...duele el miedo de no tenerte. 


Degenera el pálido día cubierto su cielo de llama viva, 

se quejan los quebrantos rugiendo las tripas, 

son los lobos del tiempo, las aves de rapiña, 

los muchos males que acarician la carne del alma, 

el alma física. 


Descorro las persianas del temblor que palpita, 

sisean las voces arrastrando la brutalidad de las lanzas de Zeus, 

descosiendo el cuerpo,

iluminando los duendecillos que se descuelgan. 


Te veo, en la sonrisa de mi cuerpo cuando reposa, 

en el cascabel cantarín de las gotas, 

en el gorrito impermeable de tu dedo acariciando mi boca,

en la protección de tu luna gimiendo un techo de paja seca. 


Llegas y contigo huye la tormenta, 

reclino mis pestañas en el aliento que me besa, 

es sordo el sonido cuando la piel te desea,

se borra el camino, se mueren las huellas, 

aparece  el arrullo desnudando el velo de mi apetencia. 


Claudia Ballester Grifo


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