Eres la mariposa aleteando la brisa en la noche que curiosa me mira tras la ventana.
Eres la sonrisa de las estrellas que, magnánimas, alumbran la cabecera de mi cama.
Eres el susurro de un te amo en el aliento cálido de la mañana.
Eres mi amante en la poesía que viste mi alma.
Eres... Ritmo, melodía y calma.
Gemido en el sueño plácido,
bailando el sentido pegadito al fuego que emanas;
cerquita, muy cerquita tu piel a la mía,
calor que nos embarga,
quietos muy quietos,
trotando el alazán rompiendo el pecho de ansiedad y ganas.
Eres... Nudo de cuerpos riendo sábanas.
Palabras mudas y sordas,
muy nuestras besando la desnudez íntima de nuestras promesas.
Tu voz... Esa voz maravillosa,
seduciendo mi médula, volviéndome loca.
Tu mirada incitante, perturbadora.
Amado mío,
eres noche profunda penetrando el alba.
Abrazadas las distancias,
tus ojos en el horizonte de mi mañana,
el beso bebiendo del rocio que destila la rosa en el desperezo de la alborada,
despertando con el grito de tu nombre estrangulado en mi garganta.
La noche repliega sumisa su hazaña,
el sol guiña su picardía a una luna colmada.
Claudia Ballester Grifo

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