POR EL DÍA INTERNACIONAL DEL ARCO IRIS
Descargan las nubes sus males de amores,
destripa el sufrimiento cohetes furiosos ahogando con fuego tristes cerrojos.
Lame el llanto regueros de lenguas desfilando por los llanos,
juntando sus manos engarzando un rosario.
Escozor de las ventanas del cielo,
al mirar sus aguas correr sin resuello,
esperando el mar en un suspiro besar su aliento con esmero,
calmar su ímpetu,
diluir sus penas en el fondo de un querer bueno.
Late la llama de un sentir nuevo,
deshechas las nubes,
sonriendo el amarillo en su cetro dispuesto;
se ríe la luz descomponiendo el agua cristales de ensueño,
florece el arco iris,
del rojo al violeta tejiendo un vestido maestro.
Ella viste sus colores desafiante y segura,
el rojo pasión la dirige marcando la compostura,
la vitalidad del naranja con la felicidad cosquilleando la creatividad del amarillo,
el verde descubriendo la naturaleza de su plenitud y equilibrio.
Él la observa palpitando con su donaire,
disfrutando el deslizar de sus pasos a su encuentro.
El azul ribetea la calma y tranquilidad que recibe su abrazo,
siendo el añil el que tramó sus sueños.
¡Ay! Cosquilleando el amor entre ellos.
¡Ay! El alma besa el cuerpo.
Violeta es su amor,
su amor eterno.
Claudia Ballester Grifo


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