Se desgarra el azul celeste sangrando sentimientos encontrados,
a caballo de lenguas de fuego silenciando una rosa de lánguido tallo.
Murmura el viento besos de soslayo,
despierta la piel fluyendo su océano,
siente cada ola la sonrisa de un rayo
lanzado al horizonte,
estrechando abrazos.
Rumores marinos de sal y arrastre,
plateadas tus ondas,
verde marina tu agua de malabares,
juegas con cristal de varios prismas,
se despeinan los rizos de alga y coral,
de profundidad y galanura.
Don Quijote de lanzas partidas,
molinos de viento comiendo de sus locuras,
puro como el aire que respira
el hambre de letras y partituras.
Loca por tus caricias,
péndulo que mueve tus delicias,
mirada a la luz del día
para caminar tus pasos,
para ser tuya.
Cisne de cuello blanco,
despliegas tus plumas, belleza infinita,
navegando en redondo con vela tardía,
en el zenit de tu mirada,
ojos negros de noche oscura.
Soy esa Dulcinea de espada caída
mas mi mirada de gata herida,
refulge en el fuego de pasión infinita.
Rebelde como puntada corta,
lamiendo el rastrojo de un atardecer temprano,
soy luna que se empotrona tras reinar a un sol fogoso.
Claudia Ballester Grifo

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