Perdida en mi océano de fantasía,
moviendo los hilos tirantes en la seda de araña,
tejedora de la alquímia de la vida,
sola en una Torre de Babel,
sola con el huracán de mis fatigas.
Me muevo con la sutileza de andar sin zapatillas,
de puntillas en un aliento sin despertar a la vigía,
sola, me ratifico, sola,
pero.... No; siempre con la poesía.
Me enfrento a mis miedos,
sombras que se agazapan chupando la energía,
se alimentan de la zozobra,
beben de la fuente de la falta de autoestima;
pero no... Abro la ventana y me asomo a la brisa que me acaricia.
¡Qué delicia!
Es puro amor a la poesía.
Mi pluma... Mi amiga, nosotras solas y un pergamino de caravista.
Dejad que me ria,
son los nervios de una presentación del alma desnuda,
con los ojos de amapola,
con la mejor sonrisa,
con la ilusión de agradar,
por amor y estima.
Es poesía,
la llama del viento bañándose en un mar de caricias,
el aroma de melodías, baladas arañando la espalda,
sangrando el placer de pura alegría.
Claudia Ballester Grifo.

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