Siento que me falta el aliento,
se me encoge el corazón,
suda mi rostro un pensamiento,
se aleja mi amado,
adiós al verano de mi pasión y encuentro.
Adiós a la comunión de olas,
a los baños de risas sumergida entre espumas y caracolas;
al azufre del cielo con los magentas de la tarde
susurrando el misterio de un velo.
Inicio mi marcha sintiendo como una daga tu mirada clavada en mi espalda;
no me giro, no,
mi vista va llorando espinas de rosal de zarzas.
Mi mano tendida al amigo de la infancia,
el otoño dorado de castañas y cuentos a la lumbre de una mirada.
Me refugio entre tus hojas doradas,
cálido tu abrazo,
reviento en mil detalles mi experiencia pasada,
rasgado mi corazón,
sangrando mis letras regando el recuerdo de malvas.
Huele a chocolate tu aliento,
dulce y profunda tu calma,
traes aromas de vientos vestidos de tierras lejanas;
se secan mis ojos,
de amapolas se tiznan mis ganas,
abrazo tu cuerpo,
tus manos acarician mi cara.
Claudia Ballester Grifo


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