En el blanco de la distancia,
acariciando la nieve las lomas,
en la barrera del confort,
soplando el calor de un café en las manos,
mi mirada a través del humo,
derritiendo un chocolate en la boca.
Vuela mi pensamiento hacia una niña que sueña.
Mariposa de corazón de fresa,
tobogán de inocencia,
juegos de parque y miradas tiernas.
Porcelana en su cutis de manzana fresca.
Sueña con gominolas de ositos dulces,
con tardes de canciones de Beret,
nubes que ocultan el fantasma de una luna que caprichosa se esconde,
candil encendido para ser descubierta.
Sonrisa abultada de labios de locura,
mirada de almendra tierna.
Suspira mi niña palabras que el viento recela.
No te lleves su mensaje, no lo hagas,
espera.
Abraza su amor con manitas pequeñas,
riza su sueño un mar de perlas,
hermosa mirada de cielo,
alas que vuelan.
Claudia Ballester Grifo

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