Las margaritas de mis dedos escriben tu melodía en mi vida.
Deshojan cada nota soltando sus arpegios de caricias.
Bailo con el ritmo de tu risa, menta fresca en la ventana abierta que ventila.
Abrazada a tu cariño que dirige tu mano en mi cintura.
Bailo y bailo,
cola de seda besando el encerado de madera,
el brillo de manzana que refleja mi sonrisa vagando por el mundo de tus estrellas.
Mira, cielo,
esa cometa que dobla su cola y baja la cabeza,
ese destello que provoca un sunami de tormentos cosidos a mi boca,
esa dulzura de nenúfar que entibia
las calmas aguas de mi estanque cuando te besa.
Mira, mi vida
son mis ojos que provocan tu mar de delicias.
El brillo de los luceros no te hacen justícia.
Siento la inmensa pasión de tu pupila,
esa noche abierta que me lleva por las huellas que te prodigas,
siguiendo el susurro de palabras benditas que alumbran el aura que me cobija.
Te quiero llora la nube al pasar por tu avenida.
Claudia Ballester Grifo

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