Rozan mis buenos días tu sueño.
Acaricia el sol de mi mañana la penumbra de un mutismo velado de reposo;
duerme mi vida acercando tu cielo,
duerme para que entre en el relato
de tu cuento.
El embrujo de la noche acepta el reto.
La luz acaricia su sombra,
de puntillas dibujando colores,
enlazando estrellas de mil soles.
Tus párpados cerrados,
besos derretidos mientras te miro,
me funde la ternura al reunirme
contigo.
Te veo, recostado en la fresca hierba que ríe las cosquillas al contacto contigo.
Tu mano besando el río que plácido discurre bailando el agua su lindo sonido.
Mi corazón aletea como aplaude un niño,
con el entusiasmo de la aurora recibiendo al día nacido.
Acelero mis pasos, al galope de mis sentidos.
Corro alzando los largos de mi vestido.
Cerca muy cerca mis pies del río.
Me miras, te miro.
Tu sonrisa alucinada,
mi sonrisa besando la tuya como cascada discurriendo por la ladera de un suspiro.
Gimes y me muero,
me muero al estar en tu sueño,
al besar tus labios...
Tu placer abrazando el mío.
Claudia Ballester Grifo

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