jueves, 7 de enero de 2021

UN MAR DE DERROCHE


Cuando el amor entra por la puerta lo sientas en el sofá y lo besas.

Lo tienes, lo miras y lo disfrutas. 

Cuando el amor sobrevuela cerca lo cazas a lazo o lo pescas, 

no lo sueltas. 

Cuando el amor sobreviene como un zumbido de abejas, 

aletea desde lejos, brisa que refresca,

si entiendes su lenguaje, misiva cierta

es para ti, no lo dudes y espera. 


Cuando no sabes qué te ocurre,

languideces en un suspiro indefinido repitiéndose en la curva de un segundo,

falta el aliento y te abandona una parte 

de ti sin permiso,

¡Ay!, has perdido tu sombra en un descuido. 

Te ha atrapado en un amarre y te ha consumido. 

Se ha llevado tu aire, tu luz y tu sentido. 

Llegó el amor de puntillas haciendo nido. 


Cuando el amor viene a bailar contigo debes darle la mano, susurrarle al oído. 

Estás dispuesta, respiras su aliento enfebrecido, 

bebes sus vientos, nadas sus ríos. 

Le miras a los ojos reflejo de los tuyos, 

sonríes su sonrisa, 

el pulso desmayado descansa en su hombro complacido. 


El amor te mira, contempla la flor de tu rostro,

percibe el aroma de entrega y sonrojo. 

Acaricia el temblor de tu anhelo,

besa tus labios sedientos, 

cobija esos trinos que palpita el corazón al encuentro. 

Te toma entre sus brazos, invita a la noche,

se apaga la luz y la pasión alimenta un mar de derroche. 


Cuando llega el amor, ámalo, es tuyo. 


Claudia Ballester Grifo


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