Buenos días amor, al viento y al agua, a ese sentimiento que deja la aurora besando la noche que se refugia hasta mañana.
Buenos días amor, a la sonrisa del alba acariciando mi piel que siente su mirada.
Buenos días a las nubes que se despliegan por mi cama rociando de bruma la flor de mi esperanza.
Buenos días al amor que viste de luz el azul de las pupilas del alma.
Saltando entre las fantasías en mi isla dibujada,
en medio de un mar de historias vividas o inventadas,
visitiéndome con la cascada de tu risa que baja por la montaña,
empapándome del rocio de las flores que me regalas.
Siendo una con la vida envuelta en una alfombra para que me descubras en tus ansias.
A la deriva de un mar que nos llama.
Al abrazo de las olas que nos cantan.
Al hermoso soñar de las estrellas haciéndonos la cama,
sábanas bordadas con el hilo del universo que guiña su ojo a una pareja enamorada.
Catarsis del tiempo que nos devora,
pasión que el fuego besa y ama.
Juntos fuego y agua.
Solos en un mundo de menta y albahaca,
sedientos de una lluvia que se desliza por la ladera de mi montaña,
juntos en el lago de tu boca,
tobogán de locura, desenfreno y magia.
Cierro los ojos,
ligera brisa que te alcanza,
me sientes, me tocas,
cierras los ojos y te pierdes en el laberinto de un océano que nos traga.
Claudia Ballester Grifo

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