Mirándome en la laguna de tus ojos,
perdiéndome en sus aguas profundas,
buceando en su calma infinita,
me siento sirena de larga cola,
regalada en el espejo en el que me hechizas.
Nado siguiendo tu estela,
rápido, muy rápido detrás de un suspiro,
juego con el oxigeno de tu boca,
río mucho contigo.
Acaricias el bucle de mis rizos,
prendes la rosa en el coral bruñido,
me miras,
te miro y la magia retrata un rubor contenido.
Bella porque me dibujas con el candor de tus dedos,
con la ilusión de tus días,
con ese embeleso que me prodigas.
Etérea como el murmullo que me dedicas,
cerquita de mi cuello,
donde dejas el fruto de mis delicias.
Me miro en el espejo que me brindas,
mi perfume el aire que respiras,
tu pasión el rojo que mis labios prodiga.
Hermosa, muy hermosa en el limbo de la poesía.
Feliz de embrujarte un poquito más cada día.
Claudia Ballester Grifo

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