Me perdí en un mundo grande siendo pequeña.
Gotita diminuta formando un enorme enigma.
Todo bien aguantando el imán de la cadena,
pero me miraste y quise ser tu reina.
¡Ay del que siendo soldado despliega su melena!
¡Ay del que se separa del sendero marcado y vuela!
Siguiendo el instinto, la piel sudando promesas,
tocando el cielo con flores,
el fuego lamiendo, devorando palabras tiernas.
Quise bailar tu mirada,
tú bailabas con otras algunas piezas.
Nada sabía de esos labios que manchaban mi pena.
Vi lo que mis ojos no quisieran.
Comprendió mi corazón una historia paralela.
Abriendo mis brazos para acoger tu franqueza,
me pagaste con falacia,
palideció mi alma, quedé muerta.
Hoy ya no lloran mis ojos,
se secó el sentir,
no más mensajes.
La sombra se cierne larga, muda
sin reproches.
Me fui con la luna, no me esperes
ni esta ni ninguna noche.
Te borré de mi sol, te estrellaste,
te ganaste el fantasma
del amor que me juraste.
Menos que nada,
sin ojos para mirarme.
Claudia Ballester Grifo

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