Vienes a llamarme en mis sueños, corazón.
Mientras mi alma se encuentra vagando,
abandonado mi cuerpo al deseo,
cerrada la mirada al cielo,
mi mano abierta sin ningún recelo.
Vienes en el silencio de
una brisa tardía,
acunando la fantasía,
de puntillas, mi cielo para
abrazarme en la soledad
de la noche.
Tu boca busca la mía,
compartimos el sabor de la cascada que navega nuestro corazón,
aún sin conciencia ninguna
mi cuerpo empieza a bailar una canción.
Se funden nuestros cuerpos,
frenesí y devoción de un fuego
que busca su recorrido desde el magma de su explosión.
Delirio en su naturaleza,
con el roce de un pensamiento,
con la levedad de una pluma,
con la caricia suprema de tu piel y la mía.
Vienes a llamarme y el hechizo atestigua,
nacen dos amores en cada preludio de luna.
Una ardiente pasión en el fulgor de las sombras,
una rosa y un clavel desplegando la fuerza de su aroma.
Abrí los ojos...
Claudia Ballester Grifo

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