El árbol de mi cuerpo dobla sus ramas y aprieta sus hojas en señal de duelo.
El tronco, con sus ojos leñosos, hace guiños mirando el cielo buscando luceros hermosos.
Le duelen las yemas, caspea su rezo enfrentado al filo del invierno riguroso,
flexiona sus raices,
de rodillas escanciando agua que absorbe sin enojo.
La falda de la tierra desgrana el rocio de las lágrimas que sueñan un verso.
Tantas muertes, tantas...
Huesos blancos de hielo,
parca escena de silencio,
Me duele tanto... Mirar apagado hablando con un campo sagrado de espectros.
Quiero flores que mimen con pétalos abiertos.
Luz cálida que extienda sus dedos y entre en cada resquicio del sueño eterno.
Quiero ser amada por el tierno descanso.
Quiero que me dé la mano la suave caricia que enamoró mi último suspiro.
Sin lamentos,
con la amistad por mirada de la bella señora.
Con su cálido abrigo,
quiero ser amada en un último beso,
quiero llevarme el amor conmigo.
Si cierro los ojos, amor mío,
que un último " te quiero"se funda
de mis labios en los tuyos.
Tatuado queda mi nombre,
mi sabor, mi alma...Contigo.
Claudia Ballester Grifo


No hay comentarios:
Publicar un comentario