domingo, 31 de enero de 2021

LAS MARGARITAS DE MIS DEDOS


Las margaritas de mis dedos escriben tu melodía en mi vida. 

Deshojan cada nota soltando sus arpegios de caricias. 

Bailo con el ritmo de tu risa, menta fresca en la ventana abierta que ventila. 

Abrazada a tu cariño que dirige tu mano en mi cintura. 

Bailo y bailo, 

cola de seda besando el encerado de madera,

el brillo de manzana que refleja mi sonrisa vagando por el mundo de tus estrellas. 


Mira, cielo, 

esa cometa que dobla su cola y baja la cabeza,

ese destello que provoca un sunami de tormentos cosidos a mi boca, 

esa dulzura de nenúfar que entibia 

las calmas aguas de mi estanque cuando te besa. 

Mira, mi vida

son mis ojos que provocan tu mar de delicias. 


El brillo de los luceros no te hacen justícia. 

Siento la inmensa pasión de tu pupila, 

esa noche abierta que me lleva por las huellas que te prodigas,

siguiendo el susurro de palabras benditas que alumbran el aura que me cobija. 


Te quiero llora la nube al pasar por tu avenida. 


Claudia Ballester Grifo


sábado, 30 de enero de 2021

EL LECHO DE LAS HOJAS



Los aromas que transportan las hojas en su vuelo llenan de matices el preludio de un nuevo momento. 

Con la espalda mirando la última colina, 

con la mordaza de fino lino acariciando unas palabras contenidas, 

con los poros estancos de una piel deshidratada por las hidras. 

Con las manos resiguiendo el contorno del suspiro que el aire atraviesa entre tu boca y la mía. 


El aroma que despierta los sentidos,

recuerdos vagos de intenso recorrido

cuando el sol se comía mis versos y la luna bailaba mis guiños. 

Esa sonrisa de niño perlando cristales, rielando caminos en un sinsentido de temores apretando el puño. 

Mirada desafiante al cielo testigo, 

besando la tierra fruto de nuestro cobijo. 


Desciendo de la nube que elevó mi delirio,

buscando el sendero que marcaste de libélulas y comino,

descalza siguiendo tu estela, 

con la noche abrochando su capa para que no coja frío,

mirando al frente escuchando el ladrido de un perro resiguiendo el río. 


El aire se ríe, me rio con él y contigo, 

ese beso nos acerca, parte tu gemido y el mío. 

Ese aroma, ese río,

esas hojas cayendo y cayendo,

ese lecho que se acomoda para que duermas mientras yo te miro. 


Claudia Ballester Grifo

CARMÍN ROJO



Me rio sola. 

Solo con pensarte se me pone esa luz en la mirada. 

Esos faros que traspasan brumas y mares, 

alargan sus brazos hasta tocarte. 


Con mis dedos tejiendo música en el aire,

¿la oyes? 

Se acerca despacito para vestir tu cuerpo de ilusión y encaje. 

¡Ay, mi cielo!

Para dibujar un rubor de arte,

un mohin de perpleja sorpresa si cabe. 


Con mis labios carmín rojo marcando cristales, 

búscalo, te dejé uno en el espejo del baño para que lo abraces. 

Para que tu sonrisa flojita,

adhiera su calor derritiendo 

mis amares. 


Con mis dedos, 

con la suave pluma de mis anhelos

voy formando círculos que se convierten en rodeos

marcando el reguero de tus sueños,

tocando suavecito ese querer que venero. 


Con mi boca, 

calor de mi fuego,dejando besos que muerden con celo. 

Arañan dulce, sabiendo a verso,

queriendo un cielo,

queriendo los luceros que iluminan el universo.


Claudia Ballester Grifo

A ANTONIO, MI MARIDO



Con la mirada voy vistiéndote, amado mío. 

En mi silencio observo tus rápidos movimientos,

no percibes que te admiro. 

Mis ojos acarician tu piel besada por un sol enfebrecido de largos días de jornada y hastío. 

Suaves son tus manos, cálidas por un interior de Vulcano que labra un corazón de perpetuo cariño. 

Tus músculos dibujados tal como Eros los hubiera tenido,

a pesar de los años imbatibles al infortunio.


Te miro, mi cielo, con tus prisas y

mundanos compromisos, 

con esos aires preocupados por mantener la familia en el sudor de tu sacrificio. 

Mis pensamientos dibujan un castillo 

de torres abiertas, almenas de vientos alisios. 

Un lugar donde llevarte conmigo. 

Mirada abierta al azul sin perjuicios,

para ti el cielo, mi amor ;

para mi el mar embravecido. 


Besando mis olas tus puntos... enardecido,

crece y crece un amor que nació siendo unos niños. 

Te visto, mi amor, con tanto cariño

que la pluma vuela al vagar por tus sentidos. 

Te vas, mi cielo, te vas,

apenas rozo tu torso querido.  


Prométeme una cosa, 

sin mirarme, sin saber que las perlas del camino

son mis lágrimas,

prométeme que volverás, amor mío. 


Claudia Ballester Grifo

MI VIENTO



Me llama el rugir del viento colándose por el resquicio de la chimenea. 

El regio hierro del caset no logra reprimir su lamento. 

Una rosa en su brazo hermoso, 

descansando en el pie de sus brasas. 

Una mirada escrutando el refriegue de sus alaridos rasgando la boca que me habla. 


¿Qué dice el viento que me ama? 

Repite unos remolinos que abrazan mi alma, 

recorre un escalofrío mi nuca desnuda

siguiendo mi espalda,

se eriza mi cabello presagiando una caricia que roba mi calma. 

Escucha mi corazón vibrando resortes que entienden y callan.  


Dime, viento que me hablas. 

Son tus embates pétalos de flor desgajada. 

Levantas hojarasca y esquejes de nueva savia,

llegas hasta mí rutilante de esperanza

con aromas de cariño y nostalgias de añoranza. 


Me llama el viento y acudo a su llamada. 

Reconozco su tono, entiendo su melodía alada, 

¡Ay, viento mio!

Aires que despierta mi pasión en una rosa a tus pies ofertada. 

Aires que me llevan,

me abrazan, 

envuelta ante ti con mi capa 

de magia. 


Claudia Ballester Grifo

lunes, 25 de enero de 2021

EL SOL DE MIS DESIGNIOS


En el centro de mis locuras, 

en el vertiginoso mundo donde mi mar devora los absolutos, 

en el rimel carmesí rizando las olas,

arrastrando los cometas en sus colas estelares. 


En ese raso de brillo dorado, 

abrazo apasionado desnudando un pensamiento,

provocando un delirio que besa la nube de tu pecho,

derramando las perlas de tu rostro. 


Me aprieto a tu torbellino, 

succionas mi yo más íntimo volando mi melena dibujando un lazo contigo. 

Mis ojos sedientos de los tuyos,

bebiendo ríos que hablan mares confluyendo en un suspiro. 

Enlazadas las algas que juegan con tus dedos y los míos. 


¡Qué decir, corazón mío!

Las palabras se precipitan por el tobogán de mis sentidos. 

Pizpiretas y alabastrinas, rozando tus labios con un gemido,

vagando por el desierto enfebrecido

de un oasis que refresca el ardor del camino. 


En el centro de mis locuras, 

tocando el cielo en una rapsoda de emociones, 

mi imagen en el espejo que regala tu amor cuando yace conmigo. 

Mi sonrisa profana tu suerte, 

tu mirada ensoñación de aurora

se derrite abrazada al sol de mis designios. 


Claudia Ballester Grifo


PRELUDIO DE LUNA


Vienes a llamarme en mis sueños, corazón. 

Mientras mi alma se encuentra vagando,

abandonado mi cuerpo al deseo, 

cerrada la mirada al cielo, 

mi mano abierta sin ningún recelo. 


Vienes en el silencio de 

una brisa tardía,

acunando la fantasía, 

de puntillas, mi cielo para

 abrazarme en la soledad 

de la noche. 


Tu boca busca la mía,

compartimos el sabor de la cascada que navega nuestro corazón,

aún sin conciencia ninguna

mi cuerpo empieza a bailar una canción. 


Se funden nuestros cuerpos,

frenesí y devoción de un fuego 

que busca su recorrido desde el magma de su explosión. 


Delirio en su naturaleza, 

con el roce de un pensamiento,

con la levedad de una pluma,

con la caricia suprema de tu piel y la mía. 


Vienes a llamarme y el hechizo atestigua,

nacen dos amores en cada  preludio de luna. 

Una ardiente pasión en el fulgor de las sombras, 

una rosa y un clavel desplegando la fuerza de su aroma. 


Abrí los ojos... 


Claudia Ballester Grifo


domingo, 24 de enero de 2021

INFINITOS ABSOLUTOS


Cierro los ojos y la mañana me trae la mirada de tu alma. 

Aspiro tu aliento y la menta reconforta los escalofríos que me acompañan. 

Abrazo mi cuerpo con los suspiros que me hilvanas 

besando cada espacio de tu recuerdo en los besos que me regalas. 


Aspiro lentamente, revolución de musgo en las colinas cercanas, 

pegado al tronco de tu cuerpo amado,

despertando las finas hierbas. 

Vistes mi cuerpo de fresco rocio, 

de botones las amapolas,

prendiendo de mi talle el cinturón de tus versares. 

Elegante prenda para celebrar mariposas que ribetean las orillas de largos de fiesta

sintiéndome princesa con manos de cenicienta. 


Abro los ojos escuchando tus cantares. 

Vienes de lejos, palmeteando nubes llorando glaciares. 

No te anuncias... aceleras mi ritmo,

agrandas unos luceros que comen tus andares. 

Escucho un pulso, mis pies encauzan la dirección de una ilusión que mata mis sentidos. 

Llamas a mi puerta, 

se hace el silencio compartido. 


Tus ojos y los míos. 

Valles, glaciares y caminos. 

Se desploma un océano de matices cogiendo de la mano el hilo de un capullo. 

Hilvanamos  la madeja, 

tu sentir y el mío, miles de universos,

un espacio de infinitos absolutos. 


Claudia Ballester Grifo


sábado, 23 de enero de 2021

AUTISMO


Las palabras, suaves caricias abrazadas a la pluma, se descuelgan sacudiéndose la tinta,

besando el fino papel. 

Se desparraman pendencieras, levantando sus picos, cabalgando en tropel. 

Silenciosas y precavidas, observando la intención y la sensatez.  


Las palabras cantarinas abriendo el amanecer, 

las optimistas y esperanzadas viendo las nubes correr. 

Las palabras que se emocionan y las sorprendidas desnudas en su baño al atardecer. 

Las palabras en sus gestos comprometidas al observar un ceño, una sonrisa o un querer. 


Una mano apenas rozando la tuya, 

mirando la respuesta de unos ojos que se caen sin saber. 

Miedo al entorno, palabras fuertes,

amapolas estrellándose contra el suelo de la testarudez. 

En un mundo de incomprensión, 

en el autismo de máxima observacion,

él descubría el amor. 


Las palabras enamoradas paseando por el reflejo de una luna besando el lago. 

Las palabras apenas pronunciadas, 

suspendidas por un trazo, 

las enfadadas cuando se buscan y cada una va por un lado. 

Esas palabras que fogosas escriben tu nombre, 

precipitando castillos de fuegos artificiales. 


El amor encerrado en la Torre de Babel,

secuestrado por entenderse alguna vez. 

El amor de tu gesto, la levedad de tu poder,

el susurro cogiendo fuerza, 

una palabra tuya valiendo por diez. 


Claudia Ballester Grifo


viernes, 22 de enero de 2021

SU NOMBRE


En el hechizo de Afrodita, 

mar en sus ojos de olas que te hipnotizan,

remanso de sales marinas que abren las puertas de un fascinante mundo que te domina. 

Las hebras de su larga melena cosquilleando tus sonrojos, 

imán que actua sofocando una melodía que susurra muy hondo. 

Ella sonríe ese eclipsar de la luna rondando un abrazo de ensueño,

ella y solo ella comprende tus antojos. 


Afrodita surge de tus mejores sueños. 

Nace de la necesidad de un amor intenso. 

Diosa de las artes eróticas, sensualidad que acerca a tu boca. 

Degustas su aroma fresco, conoces la manzana dulce que emana su cuerpo cuando la miras. 

No haces nada, no puedes,

inmoviliza cada gesto, sin iniciativa,

sujeto a la inercia de la corriente que te anima. 


Ella quedó perdida. Probó tu gallardía. 

Aspiró la candidez de un alma pura,

besó la necesidad de ternura,

se empapó de un mortal que la revenciaría. 

Bajó de su trono para acceder a una vida más mundana,

más cercana a la tuya. 

Salió de su concha dejando las huellas de sus pies descalzos en la arena de tu zozobra. 


Ella te dio su nombre,

ese con que la llamas cada día,

acude a tu reclamo con el primer bostezo del sol que te alumbra. 

Te ofrece el sabor de su eternidad,

mientras tú la mimas,

funde el rumor de su viento con la caricia del aliento al juntar su boca con la tuya.  

De la mano, juntos, 

creando fantasías, cabalgando en la furia y el brío de una pasión,

un fuego que no os quema

porque el mar en su fragor 

lo fagocita. 


Claudia Ballester Grifo


HUMO Y VELO


Está enfadado, muy enfadado. 

Eolos fustiga las ramas tiernas de los que loan al dios de los vientos. 

Se abaten los árboles acomodando el chaparrón que los está estrangulando, 

agua y aire, 

ráfagas de sed achicando unos ojos que ciegan el polvo. 


Se levanta la tierra, arrastrada sin concierto. 

Los matojos se agazapan temerosos. 

Las palmeras bracean, despeinando su melena.

Los cipreses se mantienen orgullosos. 

Los pinos gritan su desdén, mueren sus esquejes hermosos, 

alguna rama seca se fractura en un lamento quejumbroso. 


Me protejo por el aura de la ilusión 

adivinando un mañana calmo. 

Balanceo mis ramas con la melodía que marca tu mirada. 

Inspiras una melodía disfrazada de ensueños, 

me abrazo a ti, dios del viento. 

En el epicentro de tus ganas,

nado con la fuerza que me lanzas.


Es tu forma de mostrar el contento, 

amado por las ninfas que abrigan tu sueño. 

Me sonríes con una mirada suavizada en un último hipeo. 

Esa intención taciturna que curva las lomas de tu entrecejo, 

convierten el enfado en humo y velo. 

¡Ay, mi viento!

Baila conmigo, una y otra vez, 

dame consuelo. 


Claudia Ballester Grifo


miércoles, 20 de enero de 2021

EL ÁRBOL DEL SILENCIO


El árbol de mi cuerpo dobla sus ramas y aprieta sus hojas en señal de duelo. 

El tronco, con sus ojos leñosos, hace guiños mirando el cielo buscando luceros hermosos. 

Le duelen las yemas, caspea su rezo enfrentado al filo del invierno riguroso,

flexiona sus raices, 

de rodillas escanciando agua que absorbe sin enojo. 


La falda de la tierra desgrana el rocio de las lágrimas que sueñan un verso. 

Tantas muertes, tantas...

Huesos blancos de hielo,

parca escena de silencio,

Me duele tanto... Mirar apagado hablando con un campo sagrado de espectros. 


Quiero flores que mimen con pétalos abiertos. 

Luz cálida que extienda sus dedos y entre en cada resquicio del sueño eterno. 

Quiero ser amada por el tierno descanso. 

Quiero que me dé la mano la suave caricia que enamoró mi último suspiro. 


Sin lamentos, 

con la amistad por mirada de la bella señora. 

Con su cálido abrigo, 

quiero ser amada en un último beso, 

quiero llevarme el amor conmigo. 


Si cierro los ojos, amor mío,

que un último " te quiero"se funda 

de mis labios en los tuyos. 

Tatuado queda mi nombre,

mi sabor, mi alma...Contigo. 


Claudia Ballester Grifo



martes, 19 de enero de 2021

UN SUEÑO


Hoy he tenido un gran sueño, de esos que empapan las sábanas recorriendo ríos de deseo. 

Esos sueños que llenan de flores los recovecos desnudos del tiempo,

esos sueños vividos con la verdad que calla el silencio. 


He sido feliz con la naturaleza del viento,

recorriendo tu mundo, bebiendo de tus besos. 

Recalando en cada cala de tu lindo pensamiento, 

llenándome de tu dulzura, cosquillas de mis labios cuando me acerco. 


Hoy tú y yo nos hemos encontrado en el suspiro de ese cielo,

donde rozan nuestros dedos dibujando sonrisas abiertas de muchos 

 "te quiero",

donde se derrama el " te adoro" de tu alma bailando con mi corazón roto. 

Tú y yo con la naturalidad de un verso, 

la palabra escrita al ritmo de bolero. 

Viviendo un gemido de acercamiento, pasión y deseo. 


Acaricias mi alma con la sutileza de tu verbo, 

nadie mueve el mar ni el viento,

tal vez tus ojos cuando me miran y sacuden mis olas hacia el magnetismo de tu aliento. 

Tal vez, entonces, ganes la luna y de tu brazo descienda del cielo. 


Hoy he tenido un sueño. 


Claudia Ballester Grifo


EL VACÍO DE LA NOCHE

 

Me persigue la noche buscando un calor que la provoca. 

Me persigue con su manto negro parándose en cada esquina. 

No quiero más noche, el invierno la eterniza. 

 No quiero su abrazo es frío como la muerte misma. 


Me persigue el vacío de la noche sin luna, 

la oscuridad más negra sin una mísera vela que tiemble su tibieza. 

Me persigue un salto al vacío desde la inquietud que tu ausencia provoca. 

Me persigue el miedo a perderte de una manera loca. 


Corro hacia ti buscando el sol que amanece. 

El calor de su abrazo bañando el alféizar de la ventana con su sonrisa. 

Corro y corro en una algarabía de provocaciones. 

Descalza, desnuda de piernas,

vestida de collares.

La hierba se arrodilla, flexiona su fresco tallo, 

las huellas la intimidan. 


Me deslizo sigilosa en tu sueño tranquilo,

despierto tu noche con un beso enardecido. 

Sabe a pasión desesperada, 

a nardos...

Algo notas que te mueves, amor mío. 


Claudia Ballester Grifo


PINCEL DE COLORES


No, no soy nada. 

Sin ese aleteo de mariposa dorada trayendo el día, 

corriendo los polvos de su pluma flambeada. 

Fuego, disco de oro plagiando un escenario de decoro. 

Nada, no hay nada sin la argenta luna lamiendo esperanzas.


No, no soy nada si no formo parte de un todo. 

Necesito mirarme en el amor hermoso que baña las playas y riela de sueños un escenario recóndito. 

Necesito picar la herida con sal y admirar como cura, 

desde lo más profundo vigilar su rojo. 


Lo soy todo cuando ríen tus ojos, 

bailo contigo en ese lánguido mirar que encera nuestros pasos. 

Mi mano en la tuya, 

deslizar de unos dedos alcanzado un beso robado. 

De puntillas a tus labios, lindo polvo enamorado. 


No soy nada y lo soy todo. 

Me dibujas con tu pluma, pincel de colores varios. 

Adquiero tu aire, rio tu pelo,

como de tus pensamientos, 

vivo tus sueños. 

te confundes conmigo en el punto de encuentro,

en esas corrientes marinas que confluyen nuestros egos. 


Eres pequeño, soy grande,

vives mis vidas, comes mis sueños,

te doy de mi magia, hechizo el encuentro,

fluimos en las ondas que forma un remanso en el tiempo. 

Somos lo que queremos. 


Claudia Ballester Grifo


domingo, 17 de enero de 2021

ESCENARIO PÚBLICO



La imagen al exterior, queridos amigos. Quisiera hablar un poco de esa ventana que expone nuestro día a día, incluso, nuestras exposiciones más intimas. 

Esas necesidades que tenemos de compartir sonrisas que se diluyen en un océano desconocido si no son compartidas. 

Postureos que no nos dejan disfrutar de nuestro yo más profundo siendo uno con lo que nos rodea. 

Esa singular osadía de invadir todos los escenarios con la mejor postura. 

Vivimos en un cajón público. Somos seres sociales, pero confundimos compartir experiencias y diálogo con espontáneos escarceos de totogramas comprimidos. 

Esa necesidad de contagiar hermosura, felicidad a pulso de risa y mirada de complicidad buscando el mejor perfil o el plano de luz más adecuado. 

Ahora con el discreto perfil de las mascarillas retiradas sin pudor para la foto de familia o de amigos. 

Tiempo de COVID, reflexión y cordura. 

Tiempo de Dios aunque no lo mencionemos en el lenguaje coloquial de las comidas. 

Tiempo de reflexión, de reconocer ese interior que suele escaparse en noches oscuras. 

Tiempo de escuchar, oír en silencio para que nos llegue la importancia de lo que camina.  

Vamos a parar y respirar. Vamos a tomar conciencia y encontrar, al girar la esquina, nuestras expectativas. 

Vamos a encontrarnos con nosotros mismos. 

Aprovechemos este difícil trance para querernos un poquito más y así aprender a querer. 

Demos un sí grande a la vida con coherencia y hagamos de este nuestro mundo un espacio respirable de encuentros. 

Un abrazo a todos, mis queridos amigos. 


Claudia Ballester Grifo

sábado, 16 de enero de 2021

OTRA OPORTUNIDAD


Tu mirada se escondía detrás de un cristal ahumado. 

Muerto en vida con solo la mirada y la sonrisa. 

Languidecía tu vida detrás de una mente sumisa. 

Te refugiabas en el arte y mantenías una aventura de correspondencía poética. 

Tetraplégico en una silla rodeado de lujos, pero en la soledad más absoluta. 


Llegó el aire puro a llamar a tu puerta. 

Un joven del paro con más ganas de querer de lo que parecía. 

Os entendistéis con la locura del espíritu, 

promesa, en uno, de cuerpo sano y mente. 

Risas y apuestas, velocidad en carreras,

bebiendo del mar, 

fumando de la hierba que transporta. 


Yo quiero, si perdiera la fuerza, alguien que me ria, 

que sepa ver la belleza,

que entienda la vida con toda su crudeza. 

Alguien que me lleve de la mano, 

que entienda de lindezas, 

que mire por mis ojos, que me comprenda. 


La chica de tus sueños acudió a la cita. 

Enamorada de tus letras, tiempo de compartir el alma,

de sentir el corazón palpitar sin ataduras. 

Se presentó ante tus miedos, 

te abrazó con su sonrisa. 

La viste hermosa, más de lo que soñaste dibujando los versos que le transmitías. 

Se sentó a mirarte y rindió su vida a la tuya. 


Claudia Ballester Grifo



viernes, 15 de enero de 2021

EL PLACER DE UN CUENTO


Rozan mis buenos días tu sueño. 

Acaricia el sol de mi mañana la penumbra de un mutismo velado de reposo;

duerme mi vida acercando tu cielo,

duerme para que entre en el relato 

de tu cuento. 


El embrujo de la noche acepta el reto. 

La luz acaricia su sombra, 

de puntillas dibujando colores,

enlazando estrellas de mil soles. 

Tus párpados cerrados,

besos derretidos mientras te miro,

me funde la ternura al reunirme

contigo. 


Te veo, recostado en la fresca hierba que ríe las cosquillas al contacto contigo. 

Tu mano besando el río que plácido discurre bailando el agua su lindo sonido. 

Mi corazón aletea como aplaude un niño,

con el entusiasmo de la aurora recibiendo al día nacido. 


Acelero mis pasos, al galope de mis sentidos. 

Corro alzando los largos de mi vestido. 

Cerca muy cerca mis pies del río. 

Me miras, te miro. 

Tu sonrisa alucinada, 

mi sonrisa besando la tuya como cascada discurriendo por la ladera de un suspiro. 

Gimes y me muero, 

me muero al estar en tu sueño,

al besar tus labios...

Tu placer abrazando el mío. 


Claudia Ballester Grifo


jueves, 14 de enero de 2021

HERMOSA MÍA

 

Mi querido brote, 

mi amada rosa, blanca, 

inmaculada, preciosa. 

Tus pétalos apretados de capullo,

buscando las caricias;

el sol te besa.  

Mi querida perlada, 

rocio de agua fresca en la mañana temprana besando el sueño de tus nostalgias traspuestas. 

Mi cielo, mi vida. 


Aceradas son las espinas de esquejes de párvula risa, 

ríe y ríe la ignorancia por desgracia aplaudida. 

Discurren tus pensamientos bloqueando tu alegría,

macilenta tu cara, apagada tu vida. 


Niña de mis versos, 

rasgada almendra de mirada limpia, 

eres un sol en una noche cerrada y oscura. 

Huye de las sombras, 

indiferencia a la osadía de una incultura matarife de sueños y venturas,

sube al carro de las letras que son las alas de tu singladura. 


Mi rosa que se abre sintiendo el calor que roza su tez tan fina,

mírame brote de mi alma, 

soy tu guarda, custodia, la que te cuida. 

Mírame mi rosa blanca,

explendor y luz, 

sigue tu camino... Fuerza y vida. 


Claudia Ballester Grifo


miércoles, 13 de enero de 2021

UNA RAMA DE OLIVO


Con el río de mi sangre desbordando las márgenes atribuladas de la pena. 

Con ese oído que lejos de las orejas escucha distante más allá de las fronteras. 

Con ese sentir de piel en canela que llora contigo y ríe sin espera. 

Con ese devenir de nubes rondando colinas, perdiendo laderas. 

Con la lágrima hermosa del niño cogido a la madre, 

con la desesperación del marido protegiendo su sangre. 

Con el sentir de la tierra que hierve su centro esculpiendo amuletos que quitan el miedo. 


Mi mano con la tuya, hermano de rostro desdibujado. 

Mi corazón perdido en la jungla del espasmo buscando tu latido, 

huevos de araña alimentando el hambre 

de guerras y vicio,

deslealtad del que come pan y bebe vino. 

Amiga de mis amigos, 

intentando entender a los perdidos,

conocedora del doble perfil del que buscando su camino disfraza su mente y pierde su rumbo. 


Te escucho, a ti y a ti y a ti. 

Paro el tiempo y vivo el silencio, 

enciendo el candil para que encuentres el camino, 

levanta la mirada, párate un minuto,

exhala un suspiro, yo te busco. 


Amiga de mis amigos, 

amante de la tierra, 

mirada anhelante atrapando un escalofrío. 

Quiero ser paloma blanca,

acercando  una rama de olivo. 


Claudia Ballester Grifo.


LA AURORA


Dime mi amor, dímelo bajito,

que no despierte la aurora, aún no,

que con ella se va tu vuelo y quiero seguir contigo. 


Acerca tu boca a mi oido, 

reposa tu aliento en la curva de mi cuello, 

dímelo amor, no te canses de repetirlo. 

Dime que soy tuya, 

que me quieres hasta el dolor mismo,

que vuelas con mis alas,

que soy tu fuego y tu hechizo,

que soy el aire expandiendo tus pulmones, 

que soy el agua de tu río. 


Mírame amor, mientras me baño en tu cariño,

Mírame con esos cristales que limpian los míos. 

Mi dedo rozando tus labios divinos, 

soñando esa caricia cuando se acercan despacito. 

Dímelo amor, no dejes de decirlo, 

que viene la aurora y te lleva consigo. 


Déjame que te diga mientras inicias tu camino,

que muero viviendo cada encuentro,

que eres el sol de mis mañanas, 

la luna que duerme conmigo;

el tiempo pierde su sentido,

se descuelga por el manzano,

que sirve de puente entre tu mundo 

y el mío. 


Dime que me quieres, amor. 

Yo te quiero, amor mío. 


Claudia Ballester Grifo


martes, 12 de enero de 2021

PIPAS DE SOL


Mírame amor con esa caricia que pulula el viento por la ventana de tus ojos. 

Acaríciame con esos destellos que me atrapan desde lejos. 

Susúrrame con tus labios hermosos y eleva el sentido de mi oido al séptimo cielo. 


Naveguemos con la barca de un ensueño, 

surquemos las nubes, jardín de bruma sembrando girasoles,

comiendo pipas robadas a los grandes soles. 

Extasiados por los sueños, 

tirando de la pajarita que viste tu deseo,

besando el fuego de tu boca, 

degustando esencias que me provocan,

sabor a recuerdos que nos asolan. 


Cosquilleas mi instinto, 

la alerta de mi piel habla buscando tu camino, 

noto tu aliento, lo noto amor mío,

vistiendo mi piel, dándome abrigo. 

Te acercas, me rozas con tu suspiro, 

me acerco, me fundo contigo. 


Habla el fuego, pasión saltando tiempo y espacio,

cabalgando con la melena desplegada al viento,

desnudo amor que crece con cada latido en nuestro pecho. 

Corazón que te entrego para que lo mimes entre tus dedos. 


Claudia Ballester Grifo


lunes, 11 de enero de 2021

VAPOR DE COLOR


Como gotita de color disuelta en una bañera de vapor,

subiendo el calor hasta despegar murmullos de agua blandiendo el techo,

envolviendo el baño de aromas dulces,

creando una atmósfera de ensueño. 


La melodía arrastra de mis sentidos arpegio de nota vibrante que inspira cada pensamiento abriendo caminos, 

senderos de espliego y eucalipto 

riendo contigo.

Embelesados por el cálido sentimiento, desnuda la mente de sentirnos  juntos,

bailando en una burbuja, apreciando el lamento de un cuerpo que besa un gemido.


Gemidos que crecen como las amapolas en campo de trigo, 

cautos primero, juntos y atrevidos,  con el tiempo distintos. 

El vapor dibuja tu nombre con el mio. 

Se deshacen las letras como un sorbo del destino, 

las bebo con la espiritualidad de sentir tu esencia conmigo. 


- A ti te digo con la fuerza de un vendaval,

- Mientras te arrastro en mi torbellino. 

-Oscurece el deseo por un viento,

- Rebelde y que te atrapa en su recorrido. 

AMOR es tu nombre, AMOR es el mío. 


Claudia Ballester Grifo


domingo, 10 de enero de 2021

UN MUNDO DE LETRAS


Tus tacones rojos cimbreaban inseguros un día ácido. 

Cintura estrecha, prenda de una figura estilizada. 

Las letras cabalgaban a lomos de una editorial pagada, 

una crítica incierta y un robo de bolso y 

gafas rotas. 

Nada podía ser peor que no ser nada en una historia descalza.


Tu mirada de vestido de turquesa,

la que te devolvió de un río en una nube de mañana fresca, 

subieron las ventas mientras la autora permanecía en la sábana de un fantasma. 

El amor seguía su instinto en un campo de hierba. 

Dos cruces en el camino, 

un ayer llamando a la puerta.


Sopla el mar ideas nuevas. 

la crítica te tiende la mano, te adora.

El poeta y la escritora, 

un libro en el horizonte, una estela. 

Desde la fortaleza de la montaña

un mar que arrecia;

su mirada nadando en la tuya,

ahora sí te ve, sí notas que te toca,

un beso compartido, 

una rosa cerrando tu historia. 


Claudia Ballester Grifo


UN PRIMER AMOR


En el blanco de la distancia, 

acariciando la nieve las lomas, 

en la barrera del confort,

soplando el calor de un café en las manos,

mi mirada a través del humo,

derritiendo un chocolate en la boca. 


Vuela mi pensamiento hacia una niña que sueña. 

Mariposa de corazón de fresa,

tobogán de inocencia, 

juegos de parque y miradas tiernas. 

Porcelana en su cutis de manzana fresca. 


Sueña con gominolas de ositos dulces, 

con tardes de canciones de Beret,

nubes que ocultan el fantasma de una luna que caprichosa se esconde,

candil encendido para ser descubierta. 

Sonrisa abultada de labios de locura, 

mirada de almendra tierna.


Suspira mi niña palabras que el viento recela. 

No te lleves su mensaje, no lo hagas,

espera. 

Abraza su amor con manitas pequeñas, 

riza su sueño un mar de perlas, 

hermosa mirada de cielo, 

alas que vuelan. 


Claudia Ballester Grifo


sábado, 9 de enero de 2021

ÁMALA

 

Se asoman las nubes a tu ventana , 

no las reconoces, pero te hablan. 

Si bebes de su agua sentirás el mensaje de alguien que te canta

desde lejos, pero se acerca para acariciarte con la pluma de un ala. 

Te toca sin tocarte, 

te besa con pasión y ganas, 

con la rabia de una tormenta que explota en el corazón  de la nada. 

Con el grito de la impotencia de la distancia. 


Hablándote de cosas cotidianas, 

fundida en un mundo paralelo que borda una pasión desbordada. 

Llegan tus olas a mi playa y las recibo siempre escuchando el "te amo", 

rugiente grito en la espuma encrespada. 


Callo y callo y luego en un momento viento y playa,

sin remedio barruntando poesía con la caricia de tus yemas en mi alma. 

Lo necesitamos como el respirar murmura con el viento,

al notarse las ánimas en su confluir,

se reconocen, se aman. 

Fluye la poesía en el silencio del amor que se habla. 


Mira al cielo, elige una nube y ámala. 


Claudia Ballester Grifo


BAILARINA


Llora la nieve su agua fresca dibujando en mi ventana virutas de palabras tiernas.

El invierno doblega con su forma más cruda, 

el trino de las aves silenciado a escondidas. 

Inmaculado el paisaje que se perfila, 

manto blanco empolvando las ramas sufridas. 

Se congela la mirada perdiéndose en la bruma, 

a través del confort de una llama viva intuyendo tu presencia,

en esas frases derretidas.


El calor de tu aliento reverdece una primavera nostálgica, 

verdes hojas revisten tus abrazos, 

la clorofila discurre por el curso de los ríos,

confluyendo su caudal en un remanso tranquilo. 

Eres tú, amado mio, 

vuelo de los pájaros en un luminoso día de azul lucido.


Refulgir del fuego en el hogar cerrado, 

corazón templado en el centro de la llama, 

humo volátil en el sueño de mi alma. 

Tras los cristales derretidos llorando mis ganas. 

El plomo de una vida, poso depositado en las cenizas formadas,

mi halo de bailarina arrugando sus alas. 


Cae la lluvia, cascada de lágrimas, 

discurren los ríos con el caudal de una fuerza embravecida,

risa de agua, algarabía. 

Corazón en el fondo, 

la bailarina ahoga su último suspiro en tu busca. 


Claudia Ballester Grifo


viernes, 8 de enero de 2021

TE VI


Te vi aquella tarde.  

Yo paseaba mis pensamientos con un libro bajo el brazo. 

Até el pañuelo a mi pelo y salí a enfrentarme con el frío.

Sola, en la distancia vislumbré una caricia,

la poesía hecha versos iluminando el día. 

Tu figura en la lontananza, 

luminosa percepción sin ver tu cara.  


Apresuré mi paso, mariposas alucinando mi vista. 

Acercándome a ese hombre, a esas noches compartidas. 

Ajusté la gabardina, impulsé mis tacones,

labios rojos entreabiertos al espejismo, 

respiración agitada bañando mis súplicas. 


¡Qué sea él!, ¡qué sea! 

Tú mirando las ramas de un árbol buscando su música. 

Barruntando tus sueños, 

escuchando sus melodías, 

en tu mundo de lirios, calas y fantasías. 

Muy lejos de mis pasos y apreturas. 

¡Qué sea él! ¡Qué sea! 


Se acercan mis pasos a tus huellas. 

se superponen, se besan. 

Me acerco, me miras,

puñalada en el corazón, locura. 

Se para el tiempo, 

la nieve se desliza entre tu cara y la mía. 

Nos hace cosquillas.  


Te tiendo la mano, está fría. 

la coges, la besas, la mimas. 

Me miras, te miro

se abre el cielo y el sol nos acaricia. 

Se congela el tiempo, 

eres tú, amado, lo intuía. 

Fundida en un abrazo,

árbol, distancia, frío y avenida. 

Salí a encontrarte, mi vida. 


Claudia Ballester Grifo


LA CITA

 

Llegaba la hora mientras bailaba entre polvos y fragancias. 

Riendo mis sueños,

de la mano de un espejo que me amaba. 

Llegaba la hora de mi cita, ilusionada

jugando con la fantasía y las hadas,

volando en mi mundo de magia. 


Mirada de cristal de zafiro, 

delineando el carmín de mi amapola, 

polvillo de mariposa aleteando mi cara,

azabache la línea en el abanico de las pestañas. 

El espejo amable dibujando lozanía,

perfecta imagen enamorada. 


Apago la luz de mi brisa, 

abrigo la expectación de mis ganas, 

salgo a la calle decidida,

repicando el tacón en la calzada. 

De mi mano una rosa, 

de mi temple frugal esperanza, 

besando el frío, atemperando el reloj 

de mis huellas lejanas. 


Vislumbro el banco, tú no estabas. 

se agolpa mi corazón, flaquea el ánimo de mi mirada. 

No es posible, es la hora exacta. 

Me siento apartando el velo blanco de una nieve incauta. 

Sola en el banco de mi amor, 

sola en una cita errada. 


Pasa el tiempo, aterida,

dejo la rosa en el dibujo de mi falda,

levanto mi pena, mirada a la nada. 

Emprendo mi vuelta, mi vuelta a casa. 

Cansino paisaje, gris de escarcha. 

Frio, frío el sentir de mi alma. 

Cae la nieve, helado un corazón que palpitaba. 


Claudia Ballester Grifo


ATARDECER DE FLORES


Despertaste los grillos en un atardecer de flores. Escondidos en la hierba, reguero de serenata en la noche. 

Dormía la luna pizzelando su guardía, 

languidecía traslúcida desbridando su áurea. 

Quedaba el ocaso soñando sus aires, 

escondido entre las lomas, perdido allende los mares. 

Descansaba mi vida esperando una llamada, 

claridad nocturna que despertara mi alma. 


Sentía cosquillas besando la curva de mi espalda,

estirando mi cuerpo apretando la almohada. 

Cerrados los sueños a la osadía,

ansiando caricias de manos queridas. 

Acercando mis ganas, disfrutando tu cercanía. 

Deslízaste la noche para libar mi dulzura. 


Besaste mis labios, pétalos abiertos a tu ricura, 

sumisa en la sombra, pronta expectativa. 

No me llames, no me digas,

es mi sueño, desvarío en mi locura. 

Hazme tuya sin permiso, pero con premura. 

Se deshoja la margarita de mi cintura, 

se entrega el cuerpo, 

ese beso tiene nombre, 

conozco tu sabor, abro los ojos, 

ríe el día. 


Claudia Ballester Grifo


jueves, 7 de enero de 2021

LA VOZ DE MI ALMA


Abrazada a la noche bebiendo del aliento que respiras. 

Pegados nuestros cuerpos, tibieza de piel, paz absoluta. 

Dormidos los ojos, bajadas sus persianas, apagados los luceros de su sonrisa,

viaja la mente iniciando un crucero a la aventura. 


La luna hace un guiño a la mar tranquila. 

La brisa se fue buscando la pista de la aurora lejos, muy lejos para regresar con ella dejando volar los sueños. 

Los rayos azules juegan con el fondo negro, 

las olas lamen sus heridas. 


En el camarote de mis deseos una luz encendida,

tu fuego y el mio sucumbiendo a su locura. 

Suena una pieza mágica, susurro de melodía,

dulce para los sentidos, llave de paso para las caricias. 

Se abren mis ojos, tú me miras, 

recupera la rosa el brillo,

la fantasía despliega sus ganas. 


Besan los pétalos tu cara, 

nudo de cuerpos que se aman, 

murmullo de palabras enamoradas encendiendo la mecha de una vela 

que respira y no se acaba. 


Me sientes y te siento, me buscas y me hallas, 

entregado mi corazón,tuya para siempre,

voz de mi alma. 


Claudia Ballester Grifo


MI MANO Y LA TUYA


Mi mano en la tuya construyendo un puente de flores de campo. 

Pequeñas y vistosas, oliendo a fresco y encanto. 

Mi mano en la tuya creando un salmo de cantos para llegar hasta el cielo y volar muy alto. 

Mi mano acaricia la tuya, se abre un mundo de espacios, 

un sendero resiguiendo un pan a pedazos,

una estela siguiendo las huellas de tu paso. 


El horizonte en la distancia me llama en voz baja, 

levanto mi mirada, no distingo nada. 

Oigo más cerquita un tono que me baila,

me recorre un escalofrío que me lleva por entero. 

Un aroma me abraza, percibo su aliento en la brisa,

me empapo del rocio de su mañana. 


Mi mano busca la tuya, 

aún somnolienta te llama. 

Prometimos no soltarnos y ufana reclama su caricia temprana. 

Ven a mis signos de colores, 

no tardes, vida mía,

una mano no es nada sin el cariño que necesita. 

La mía solo vive sujeta a la tuya,

en un mundo de auroras,

despega la luz buscando la promesa

de tus labios,

el roce liviano que me transmitías. 


Claudia Ballester Grifo 




UN MAR DE DERROCHE


Cuando el amor entra por la puerta lo sientas en el sofá y lo besas.

Lo tienes, lo miras y lo disfrutas. 

Cuando el amor sobrevuela cerca lo cazas a lazo o lo pescas, 

no lo sueltas. 

Cuando el amor sobreviene como un zumbido de abejas, 

aletea desde lejos, brisa que refresca,

si entiendes su lenguaje, misiva cierta

es para ti, no lo dudes y espera. 


Cuando no sabes qué te ocurre,

languideces en un suspiro indefinido repitiéndose en la curva de un segundo,

falta el aliento y te abandona una parte 

de ti sin permiso,

¡Ay!, has perdido tu sombra en un descuido. 

Te ha atrapado en un amarre y te ha consumido. 

Se ha llevado tu aire, tu luz y tu sentido. 

Llegó el amor de puntillas haciendo nido. 


Cuando el amor viene a bailar contigo debes darle la mano, susurrarle al oído. 

Estás dispuesta, respiras su aliento enfebrecido, 

bebes sus vientos, nadas sus ríos. 

Le miras a los ojos reflejo de los tuyos, 

sonríes su sonrisa, 

el pulso desmayado descansa en su hombro complacido. 


El amor te mira, contempla la flor de tu rostro,

percibe el aroma de entrega y sonrojo. 

Acaricia el temblor de tu anhelo,

besa tus labios sedientos, 

cobija esos trinos que palpita el corazón al encuentro. 

Te toma entre sus brazos, invita a la noche,

se apaga la luz y la pasión alimenta un mar de derroche. 


Cuando llega el amor, ámalo, es tuyo. 


Claudia Ballester Grifo


lunes, 4 de enero de 2021

SIRENA DE PLATA


Me enamoré de la sonrisa del cielo volando cándidas palomas blancas. 

Me enamoré de su lenguaje murmurando brisas entre nubes inmaculadas. 

Balaceándome en el rayo de un sol tornasolado, 

bruñendo espejos en la sal del agua,

me enamoré de tu aire oliendo a cumbre nevada. 


Te enamoré sin tiempo en un punto incierto en las isobaras,

moviendo mi ritmo, marcando mis pausas. 

Te enamoré de silencios pulsados por ensueños de hada,

de sonrisas veladas, 

risas precipitando cascadas. 

Ingenua intención, 

luna encendiendo tu noche velada. 


Nos quisimos en el instante 

de un plano encontrado. 

En ese lugar donde somos uno,

sin vernos nos tocamos. 

Nos amamos besando la piel de un sueño. 

Nos besamos haciendo de un sueño una delícia compartida en un cuento. 

De un cuento una vida para recordar 

un instante. 

De un instante una rosa al viento. 


Dibujé tu nombre en la arena de mi playa, 

la ola lasciva lamía su estela dorada, 

besando cada letra señalada, 

mordisqueando mi tesoro, 

arrastrando a su falda el desvelo de mis ganas. 

Te lleva mi mar siendo yo sirena de plata, 

te espero en el silencio. 

¡Ven! Amado mio. 

¡Voy! Me dices sediento. 


Claudia Ballester Grifo


domingo, 3 de enero de 2021

EN EL LIMBO DE LA POESÍA


Mirándome en la laguna de tus ojos,

perdiéndome en sus aguas profundas,

buceando en su calma infinita,

me siento sirena de larga cola,

regalada en el espejo en el que me hechizas.


Nado siguiendo tu estela, 

rápido, muy rápido detrás de un suspiro,

juego con el oxigeno de tu boca, 

río mucho contigo. 

Acaricias el bucle de mis rizos,

prendes la rosa en el coral bruñido, 

me miras, 

te miro y la magia retrata un rubor contenido.


Bella porque me dibujas con el candor de tus dedos, 

con la ilusión de tus días,

con ese embeleso que me prodigas. 

Etérea como el murmullo que me dedicas,

cerquita de mi cuello, 

donde dejas el fruto de mis delicias. 


Me miro en el espejo que me brindas,

mi perfume el aire que respiras, 

tu pasión el rojo que mis labios prodiga. 

Hermosa, muy hermosa en el limbo de la poesía. 

Feliz de embrujarte un poquito más cada día. 


Claudia Ballester Grifo


EL FANTASMA DEL AMOR


Me perdí en un mundo grande siendo pequeña. 

Gotita diminuta formando un enorme enigma. 

Todo bien aguantando el imán de la cadena, 

pero me miraste y quise ser tu reina. 

¡Ay del que siendo soldado despliega su melena! 

¡Ay del que se separa del sendero marcado y vuela!


Siguiendo el instinto, la piel sudando promesas, 

tocando el cielo con flores, 

el fuego lamiendo, devorando palabras tiernas. 

Quise bailar tu mirada,

tú bailabas con otras algunas piezas. 

Nada sabía de esos labios que manchaban mi pena. 


Vi lo que mis ojos no quisieran. 

Comprendió mi corazón una historia paralela. 

Abriendo mis brazos para acoger tu franqueza,

me pagaste con falacia,

palideció mi alma, quedé muerta. 


Hoy ya no lloran mis ojos, 

se secó el sentir, 

no más mensajes. 

La sombra se cierne larga, muda 

sin reproches. 

Me fui con la luna, no me esperes

ni esta ni ninguna noche. 


Te borré de mi sol, te estrellaste, 

te ganaste el fantasma 

del amor que me juraste. 

Menos que nada, 

sin ojos para mirarme. 


Claudia Ballester Grifo


sábado, 2 de enero de 2021

GATITA DE LUNA LLENA


Desde el corazón del fuego, 

la magia de la matriz, el tronco leñoso y la madre tierra. 

Desde la fuerza de esa huerta que se desgrana después de ser yerma. 

Mirada a la cascada que le llega,

tormento de agua de lágrima llena. 

Los cubos del alma recaudan a manos plenas, 

rocio de la  noche, escarcha del alba que sonríe y convierte en vergel las arrugas de lo que se reseca. 


Mirando al cielo en sus horas serenas, 

en esas que duermen las burbujas del cava y ríen las sirenas.

Desprovista de malas artes, 

con el rubor de las mejillas, inocente,ingenua. 

De palmas abiertas, corazón sincero, 

rumor de hadas aleteando sus pestañas de princesa.


Sueño de calabaza que juega a carroza, 

zapato de cristal perdido en los albores de la ciencia, 

sintiendo en el cristal roto de la esperanza 

siempre un aroma a lápiz que no borra su esencia. 

Dulce, dulce mirada de gatita,

en una noche de luna llena. 


Claudia Ballester Grifo


FUEGO Y AGUA


Buenos días amor, al viento y al agua, a ese sentimiento que deja la aurora besando la noche que se refugia hasta mañana. 

Buenos días amor, a la sonrisa del alba acariciando mi piel que siente su mirada. 

Buenos días a las nubes que se despliegan por mi cama rociando de bruma la flor de mi esperanza.  

Buenos días al amor que viste de luz el azul de las pupilas del alma.


Saltando entre las fantasías en mi isla dibujada,

en medio de un mar de historias vividas o inventadas, 

visitiéndome con la cascada de tu risa que baja por la montaña,

empapándome del rocio de las flores que me regalas. 

Siendo una con la vida envuelta en una alfombra para que me descubras en tus ansias. 


A la deriva de un mar que nos llama. 

Al abrazo de las olas que nos cantan. 

Al hermoso soñar de las estrellas haciéndonos la cama,

sábanas bordadas con el hilo del universo que guiña su ojo a una pareja enamorada. 

Catarsis del tiempo que nos devora,

pasión que el fuego besa y ama. 


Juntos fuego y agua. 

Solos en un mundo de menta y albahaca, 

sedientos de una lluvia que se desliza por la ladera de mi montaña,

juntos en el lago de tu boca, 

tobogán de locura, desenfreno y magia. 

Cierro los ojos, 

ligera brisa que te alcanza, 

me sientes, me tocas, 

cierras los ojos y te pierdes en el laberinto de un océano que nos traga. 


Claudia Ballester Grifo


viernes, 1 de enero de 2021

LA MELENA DEL MAR


Me desperté con fuego. Ardiendo mis pupilas, mi cabello. 

Mi combustión por un sueño, 

un viaje al centro del  deseo. 

Estelas engarzadas en un suspiro, 

atentas a mis desvelos. 

Me desperté sin quererlo. 


Anoche abracé al viejo año. 

Al anciano enfermo que con su bastón levantado me decía adiós con lágrimas en los ojos. 

Enjuto de cuerpo, rala barba blanca de muchos encuentros. 

De la mano del niño que me miraba con sus ojos despiertos. 

Anoche viví un sueño de amor eterno. 


Lo vivido por el futuro dispuesto, 

mi mano alzada, 

perdiendo su silueta por el sendero del tiempo. 

Adiós a mi pasado, cerré el baúl con el seguro bien puesto. 

Me desperté con fuego, 

no hay agua que beba mi desvelo, 

silbando se acerca ese que conoce mi cuerpo. 


Anoche dormí un sueño de fuerza, intenso. 

Cerrados los ojos, corría por un prado de luz, 

bamboleando la ropa en los hilos de mis escrúpulos, 

limpia oliendo a detergente y suavizante, aséptica,

bailando viejos ritmos de polca rusa. 


Anoche me comí entera, 

amaneció el fuego y las brasas esparcieron mis sueños. 

Despertó una mujer más entera, 

un poco más sabia, 

llena de melodías que rezar a amapolas y azucenas, 

libre como el mar que oxida cadenas, 

ardiente  como el sol  cuando lame el vestido de la luna que pretende. 

Luz boreal en el silencio del vidente. 


Claudia Ballester Grifo