miércoles, 28 de abril de 2021

LA TORMENTA DE LOS SENTIDOS


Qué belleza sumergida en el llanto de la tarde,

en esas horas donde el susurro del silencio deja escuchar el incesante gorgojeo de las burbujas que se abren. 

Qué belleza en la cortina incesante que se perfuma del aroma a hierba recién cortada, 

a frugal delirio del baile con la vida misma y su galán de cuento estimable. 


Se enmohece el espiritu con la melodía de un café caliente, 

girando la cucharilla, ahogando el azucarillo gitano de luna ardiente. 

Llueve... A la hora en que el espíritu abraza la tristeza,

la languidez se desmaya como se desliza el pañuelo de la damisela,

duele...duele el miedo de no tenerte. 


Degenera el pálido día cubierto su cielo de llama viva, 

se quejan los quebrantos rugiendo las tripas, 

son los lobos del tiempo, las aves de rapiña, 

los muchos males que acarician la carne del alma, 

el alma física. 


Descorro las persianas del temblor que palpita, 

sisean las voces arrastrando la brutalidad de las lanzas de Zeus, 

descosiendo el cuerpo,

iluminando los duendecillos que se descuelgan. 


Te veo, en la sonrisa de mi cuerpo cuando reposa, 

en el cascabel cantarín de las gotas, 

en el gorrito impermeable de tu dedo acariciando mi boca,

en la protección de tu luna gimiendo un techo de paja seca. 


Llegas y contigo huye la tormenta, 

reclino mis pestañas en el aliento que me besa, 

es sordo el sonido cuando la piel te desea,

se borra el camino, se mueren las huellas, 

aparece  el arrullo desnudando el velo de mi apetencia. 


Claudia Ballester Grifo


MI PECADO ES LA LUJURIA


En el horizonte de tu noche y mi día,

en esa amalgama de colores que desborda el río de mis huellas, abrazada al recuerdo de tu presencia,

hipnotizada por la luz de tus ojos,

sol que ameniza mi vida. 

Mi pecado es la lujuria, 

el estado de continua fuente escanciando tu risa, 

bebiendo de tus palabras, 

embrujo de mi piel que te busca, 

grito de mi cuerpo 

tocando el cielo cuando tu boca habla con la mía. 

Verso a verso vamos componiendo la brisa, 

pincelando sus aires, 

dirigiendo el huracán que embiste mi isla;

fuerza del viento, ráfaga de tu aliento en mi nuca. 

Se estremece mi playa al lamer tu ola mi orilla, 

arrodillada queda la lascivia,

aroma de tu beso, 

rosa regalada a esta ninfa que suplica tu fuego 

siendo el infierno de tus fantasías. 


Claudia Ballester Grifo


martes, 27 de abril de 2021

LIRIOS DE PAPEL


Quiero volar hasta el infinito,

escapar de las balas perdidas que apuntan para dar en el blanco;

misiles dirigidos para englobar un lienzo tiznado de lágrimas, pasión y encanto,

mira telescópica, estudio de quebranto. 


Quiero huir de las miradas siendo centro de ellas, 

bañarme en las aguas cálidas del sentimiento,

arroparme con el algodón de la intimidad,

luz armoniosa, susurro de la ingravidez,

parco gruñido del sibilino

 llanto. 


Quiero ser tu estrella, la que miras desde el balcón en una noche 

serena,

la que te abraza con su rayo,

te eleva al paroxismo de lo 

más alto,

esa que sueñas en tu descanso, 

escuchando sus cuentos, inervando el centro de tu relato. 


Escúchame noche aciaga de verano, 

donde los grillos marcan saetas,

donde los lirios huelen a papel mojado

diluyéndose  la tinta por la llama de nuestro sentir de amantes entregados. 


Claudia Ballester Grifo


POR AMOR


Perdida en mi océano de fantasía, 

moviendo los hilos tirantes en la seda de araña, 

tejedora de la alquímia de la vida,

sola en una Torre de Babel,

sola con el huracán de mis fatigas. 


Me muevo con la sutileza de andar sin zapatillas, 

de puntillas en un aliento sin despertar a la vigía, 

sola, me ratifico, sola, 

pero.... No; siempre con la poesía. 


Me enfrento a mis miedos, 

sombras que se agazapan chupando la energía, 

se alimentan de la zozobra, 

beben de la fuente de la falta de autoestima;

pero no... Abro la ventana y me asomo a la brisa que me acaricia. 


¡Qué delicia! 

Es puro amor a la poesía. 

Mi pluma... Mi amiga, nosotras solas y un pergamino de caravista. 

Dejad que me ria,

son  los nervios de una presentación del alma desnuda, 

con los ojos de amapola,

con la mejor sonrisa,

con la ilusión de agradar,

 por amor y estima. 


Es poesía, 

la llama del viento bañándose en un mar de caricias, 

el aroma de melodías, baladas arañando la espalda,

sangrando el placer de pura alegría. 


Claudia Ballester Grifo.


lunes, 26 de abril de 2021

LA OLA DE TU PERGAMINO


Acaricio tus lomos con esa fragancia que me embriaga, 

dulce Romeo de mis fantasías en la almohada. 

Anhelo tu aroma, confort en la noche estrellada,

en la intimidad del silencio,

bagatela en la estela de un mar en calma. 


Me estremece tu escalada en la loma del agua, 

descendiendo en un susurro de tinta, 

sujeto a mi expectante mirada,

disfrutando de la sensualidad del roce de las gotitas de tu risa 

conformando la ola que baila. 


Escucho atenta la luz que ilumina mi curiosidad, mi sombra en el sendero  de la letra escarlata,

lo prohibido en los sentidos,

ese nudo que bombea la sangre

hacia el palpitar del velo que se resbala. 


Abro tu cuerpo, por la flecha señalada, 

ávida de tus fantasías, aventuras por mi soñadas. 

Deslizo mi dedo acariciando tu palabra, 

buceando en tu océano, descubriendo las perlas de tu ostra nacarada. 


Hueles a pergamino, 

a tinta fresca recién dibujada, 

alimentas mis ansias, me llenas del volcán con tu magma. 

Me ries la inocencia de mi querencia con tus páginas amadas. 


Soy la autora, la que cose tus hojas 

en el perfil de mis mañanas, 

tu amante, tu amiga;

la doncella del pañuelo mientras rindes tu valor y de rodillas le ofreces la espada. 


Soy la lectora, sutil compañía buscando la intimidad de tu fragancia. 

Eres el libro, manantial de fresca fuente que aprovisiona la sed de mi alma. 


Claudia Ballester Grifo


LA PIEL DE TUS HOJAS


Eres el sueño de mis días y de mis largas noches al cielo de una humilde lamparilla;

recostada en mi cama, a mi lado las estrellas y la luna. 


Embelesada recorro la piel de tu apostura, 

vibrante entre mis manos,

caliente en el ardor de la aventura,

sonriente a tus guiños, 

bajando la mirada si me miras. 


Sumergida en el océano de tus fantasías, 

recorriendo el coral, deslumbrada de color y vida,

buceando hacia el abismo con el submarino que tripulas,

avistando en la profundidad 

transparencias sorpresivas. 


Me introduzco en el nudo de tu historia, 

relato que me alucina, 

mordiendo mis labios, ansiosa y a la expectativa, 

quiero más datos, te aliento a que sigas, 

me muevo al ritmo que tú me marcas,

me muero por ser tuya. 


Llego al desenlace haciendo alguna trampilla, 

visitando otras puertas para conseguir información de tu vida. 

Eres mi amor, buen amante sin duda, 

me haces feliz hasta la locura,

juntos llegamos a tocar el cielo;

eres mi libro, 

compañero imprescindible de mis noches y mis días. 


Claudia Ballester Grifo


sábado, 24 de abril de 2021

CABALLO DE MI ALEGRÍA


Doy gracias a la vida, al sol y a la luna, 

al ciclo del día que me arrastra como una hoja madura revolviendo mis fantasías. 

Mirándote a los ojos,

descubriendo unos sentimientos que nacen en cada caricia, 

expresión del cariño que nuestras manos se prodigan. 


Doy gracias en cada sonrisa que me dedica el cielo con el guiño del rayo haciéndome cosquillas,

insinuación de las erupciones solares en cada brote que mi piel sintetiza,

riendo siempre tus gracias desbocado el caballo de mi alegría. 


Doy gracias por tenerte colgado de la saeta de mi melodía,

abrigando mi corazón,

alimentando mi alma de delicias,

susurrando magia,

sorprendiéndome con una rosa 

en cada gesto de tu dulzura. 


Doy gracias por soñarte, por quererte, vida mía. 

Agradecida a mi suerte por concederme tu embeleso y armonía, 

el calor de tu cuerpo, 

la calma de sentirme amada,

tu beso hablando de una pasión de fragua,

ardiendo incandescente

llama en el Olimpo de nuestra calentura. 


Claudia Ballester Grifo


viernes, 23 de abril de 2021

ENTREGA TOTAL CON FRENESÍ

 DUETO NELSON&CLAUDIA


ENTREGA TOTAL CON FRENESI 


NELSON- Mi esencia se derramará en ti en la desnudez de la noche, 

nativos de un latido palpitaremos en la lírica inconsciencia 

dejando en tus ojos, invitación de mis ansias con derroche; 

soñando así con sentirnos en vaivenes, fluidos de esencia


🌹🌹🌹


CLAUDIA- Me siento como una hoja con los embates de tu brisa que me sonríe, 

cogida a tu peciolo, drogada por la noche que me seduce. 

Los luceros de tus ojos sangre que bulle, horada mi fondo,

amado mío, cabalgando tu sendero,

magma que fluye. 


🌹🌹🌹


NELSON- Dejemos a nuestros alientos se unan en profundos besos

que se desprenden bajo una pasión desatada en un frenesí,

desplazado a través de nuestras pieles en rituales inconfesos,

con exhalaciones convertidas en suspiros de placer carmesí 


🌹🌹🌹


CLAUDIA- ¿Dime, mi tesoro?

¿Sientes mi tormento?

Esta furia salvaje, torbellino de viento,

huracán de mis sentidos abrazados a tus sueños. 

Me fundo en el aliento de tu beso, 

en la lascivia de lamer tus versos, 

fluyendo el néctar de nuestro encuentro. 


🌹🌹🌹


NELSON- Extasis de sexos, delirios de gemidos encaminados excitación

presienten que se viene una combustión, al saborear el aroma

que se siente al rendirme entre tus piernas en una sumisión, 

friccionando tus puntos claves hasta provocar un solo idioma 


🌹🌹🌹


CLAUDIA- Permíteme que me coma tu gallardía, disfrutando de tu mirada al cielo de nuestra delicia,

que sea musa en el clímax de tus fantasías, arrancando alaridos de placer en nuestra luna. 

Quiero ser amazona en nuestra locura, mis manos llevando las riendas de tus caricias,

fuego en cada gemido, combustión de tus cenizas. 


🌹🌹🌹


NELSON- Contigo exploro cada rincón de tu secreto cuerpo, los elixires

de tus pliegues y sabor exquisito de tus pechos, es banquete

cuyo culmen es un manjar de espuma blanca con trabucaires,

luego de orgasmos venidos uno tras de otro en buen ribete


🌹🌹🌹


CLAUDIA- Enlazadas nuestras manos, 

tu mirada penetrando la mía, 

besos de caderas, rozando la pasión escalando, ¡mi vida!

Fluye el calor de tu cuerpo decantando mi cáliz enardecido, 

dentro, muy adentro...

perdiendo el sentido en cada embestida.


NELSON LENIN AGUINAGA ORTIZ

CLAUDIA BALLESTER GRIFO


jueves, 22 de abril de 2021

CHOCOLATE



Siento que me falta el aliento, 

se me encoge el corazón, 

suda mi rostro un pensamiento, 

se aleja mi amado, 

adiós al verano de mi pasión y encuentro. 


Adiós a la comunión de olas, 

a los baños de risas sumergida entre espumas y caracolas;

al azufre del cielo con los magentas de la tarde

susurrando el misterio de un velo. 


Inicio mi marcha sintiendo como una daga tu mirada clavada en mi espalda;

no me giro, no,

mi vista va llorando espinas de rosal de zarzas. 

Mi mano tendida al amigo de la infancia,

el otoño dorado de castañas y cuentos a la lumbre de una mirada. 


Me refugio entre tus hojas doradas, 

cálido tu abrazo, 

reviento en mil detalles mi experiencia pasada, 

rasgado mi corazón, 

sangrando mis letras regando el recuerdo de malvas. 


Huele a chocolate tu aliento, 

dulce y profunda tu calma,

traes aromas de vientos vestidos de tierras lejanas;

se secan mis ojos, 

de amapolas se tiznan mis ganas, 

abrazo tu cuerpo, 

tus manos acarician mi cara. 


Claudia Ballester Grifo

miércoles, 21 de abril de 2021

RUISEÑOR ENTRE TELARES


Arrastrabas tus pies descalzos encaminando la huella del silencio para tus abluciones matinales. 

Apenas clareaba el día y el despertador del hambre te hablaba desde lo más profundo de tu cuerpo de niña. 

Se desperezaba la luna lamida su saya por los abrazos solares,

mientras te sentabas en los telares para hilvanar alfombras de pisar mullido vistiendo ricos hogares. 


Tus dedos pequeños aprendieron a secuenciar imágenes y colores, 

dibujabando con el alma sueños 

de risas e ilusiones. 

Eres el sustento de tus padres enfermos por el arsénico pudriendo su sangre. 


Esencia de la India, aromas de mil encuentros, 

sonrisas francas de arena y sol intenso,

castas miserables para los invisibles,

baños en el río de los lamentos. 

Eres pequeña, ventana de ojos al cielo, eres un suspiro,

eres mar y viento. 


Balada en las calles de chabolas y sufrimiento,

rosas de sangre, riqueza de los padres atentos a la prole que crece durmiendo acinados en el suelo;

ya solo quedas tú, 

el más pequeño ruiseñor trinando en la fría fábrica, acalambrados los dedos, 

resbalando una lágrima 

sorbiendo el cansancio y la falta de sueño. 


Claudia Ballester Grifo 

ESPAÑA 

21, abril, 2021


martes, 20 de abril de 2021

LA MARGARITA DE MI NUBE


En el arco iris de la mañana, 

deshaciendo los colores la aurora, deshojando la margarita de mis dudas y tentaciones. 

Tumbada en mis pensamientos con los pliegues de mi inconsciente, 

al alba misma de la raíz de mi simiente. 


Mía es la flor  que recorre el sendero,

frágil su tallo más leñoso el refuerzo del tiempo;

yo conmigo misma,  con la luna y el viento, 

en mis noches oscuras de estrellas y luceros;

yo en mis velos de tules, grandes ojos de mil hojas y un brillo muy adentro del alma mía. 


Relatos contados llorados en  tinta esparcida, 

corriendo ciudades de pluma,

sudando soles y calenturas;

miedos de mis andanzas siendo una niña

creciendo y madurando por error, acierto y ventura. 


En el arco iris de la mañana,

buscando un rinconcito en el cielo, 

en ese lugar mágico de rosa y mucho encanto;

acercándome silente y prudente al arrimo de tu cariño,

amor de mi fantasía, abrazo de mi regazo. 


En las voces de mi alma siempre el amor máximo exponente

 de un corazón cicatrizado de golpes y besos lamiendo el maquillaje de ruegos y fuentes. 

Feliz siempre de sentir en verso,

de soñar con la mano en la frente. 


Pensamientos lanzados al aire,

al viento le digo que nunca volveré a pasar hambre,

que los libros son mis aliados y en cada nube tengo un pan, 

migas de mi pecado. 

Amor, poesía, mar y cielo, 

madurez de un camino trillado por margaritas, sol y campo. 


Al destino ruego que se apiade del sentir humano, 

mi sentir. 


Claudia Ballester Grifo


LA PUERTA DEL DESEO


Así nos amamos tú y yo, 

con ese amor que viene del alma, 

que compartimos los dos. 

La luz se descompone en mil colores jugando con la levedad del misterio. 

En la penumbra arrinconada del corazón, 

en el rinconcito de mi habitación desordenada

por mis impetuosos impulsos y tu mirada admirada en cada despertar de mi almohada. 


Desde ese lugar privilegiado de sol que acaricia la mar en sus horas tempranas, 

en el silencio más absoluto me observas dibujando cada retazo que amas. 

Es ella, te habla tu voz ahogada por la emoción, resbalando una lágrima. 

Es ella, repite, no hay duda; la soñé en mi soledad amarga. 


Mis lentos movimientos  en la intimidad de mi cama. 

El despertar de la aurora que acaricia mi piel y juega con los rizos en mi cara,

resbala la seda del camisón por mi cuerpo con desgana, 

sugerente la forma de un pecho que se asoma con gracia. 


Tú miras, alargas la mano y no alcanzas. 

Tiembla tu pulso, quieres rozar sus alas, 

es etérea, pluma dorada. 

Suda tu frente gotitas de salvia, 

quieres llamarla mas no acceden las letras a pronunciarla. 


Ella desnuda su sueño, 

resbala su vestido de noche acariciando sus rodillas, 

desfalleciendo en el suelo. 

Tú le lanzas una rosa que besa sus labios,

la rindes al deseo,

ella te ve, 

cruza la puerta del espacio y acude a tu encuentro. 


Claudia Ballester Grifo


BEBIENDO DE TU HECHIZO


La luna riela mis sentimientos en la calma de tu reflejo. 

Busco orillar el camino que me lleva a tu mar inmenso,

seguir el ritmo cadencioso de la voz del viento susurrando luciérnagas,

guiando el vals de nuestros cuerpos. 


El reflejo de la penumbra azul cincelando tu mirada, 

refulge la noche en tu pupila dilatada;

desnudando mis ganas tu lascivia 

al rozar una caricia tu blusa empapada. 


Mojados de sal y agua, 

felices en nuestras horas mágicas, 

fundidos en un abrazo de mimo y fragancia,

comiéndose las miradas el fuego de nuestra fragua. 


Tendidos sobre la arena, 

risas ahogadas en la noche plácida, 

tus labios recorriendo la sed de mi seda,

mis manos jugando con tus fantasías hambrientas. 


Nos devoramos como náufragos de un mar furioso, 

danzando bajo la luna, 

rebozados de mar y yodo,

descalzando las huellas

para gozar nuestra lujuria. 


Abrazamos nuestras manos,

el mar brama arreciando sus olas, 

saltan los peces abanicando sus colas, 

se repliega el agua en reverencia. 


Claudia Ballester Grifo


CHOCOLATE


Siento que me falta el aliento, 

se me encoge el corazón, 

suda mi rostro un pensamiento, 

se aleja mi amado, 

adiós al verano de mi pasión y encuentro. 


Adiós a la comunión de olas, 

a los baños de risas sumergida entre espumas y caracolas;

al azufre del cielo con los magentas de la tarde

susurrando el misterio de un velo. 


Inicio mi marcha sintiendo como una daga tu mirada clavada en mi espalda;

no me giro, no,

mi vista va llorando espinas de rosal de zarzas. 

Mi mano tendida al amigo de la infancia,

el otoño dorado de castañas y cuentos a la lumbre de una mirada. 


Me refugio entre tus hojas doradas, 

cálido tu abrazo, 

reviento en mil detalles mi experiencia pasada, 

rasgado mi corazón, 

sangrando mis letras regando el recuerdo de malvas. 


Huele a chocolate tu aliento, 

dulce y profunda tu calma,

traes aromas de vientos vestidos de tierras lejanas;

se secan mis ojos, 

de amapolas se tiznan mis ganas, 

abrazo tu cuerpo, 

tus manos acarician mi cara. 


Claudia Ballester Grifo



jueves, 15 de abril de 2021

EL CUADRO DE LA VIDA


Soñar el aire besando mis cabellos, 

el sol acariciando mi piel traslúcida de encierro, 

descubriendo de nuevo los olores que trae el viento, 

aliento de eucalipto, salvia y romero. 


Soñar pisar la alfombra de musgo 

saltando las chaparras de garrote seco,

jugando al escondite de zumbidos,

pequeños insectos traviesos;

riendo el cielo quiños de nubes

corriendo. 


Soñar que huelo los rebollones al desperezar su día abriendo el manto de su noche,

siguiendo su rastro de miguitas sembrando las huellas del silencio. 


Soñar el rumor de olas de un tiempo lejano, 

descubriendo la cama de orejones marinos,

maravilla de la naturaleza en la libertad de sus idas y venidas;

relegando sus orillas a vista de halcón, de imperiosa águila y aves marinas. 


Soñar los campos de las lomas, 

matices de oro y verde, 

joya de la vida, tesoro del ciego o vidente;

solo se necesita el recuerdo de su impresión 

muy grabado en la mente. 


Soñar... Las mil voces de la vida mientras duermo en el tálamo de mi enfermedad y agonía,

pensando momentos de complicada tesitura, 

sonriendo la puerta de un cuadro,

paso a la vida. 


Claudia Ballester Grifo


A MI AMIGO FLOPI

 

Eras apenas una bolita de pelo cuando te conocí;

entre cinco hermanos tus ojos me pudieron,

tan chiquitín moviendo tu rabillo como la uña de mi dedo pequeño. 


Me quedé arrobada con el mestizaje de tu pelo,

caramelo emborrachado de leche, 

cano corto y orejitas de terciopelo;

te quise... ¡Ay cómo te quise!

Y, tú te aprovechabas de ello. 


No eras mío, pero como si lo fueras;

Venías de visita ladrando desde la puerta, 

te sentabas en la cocina interesado por la cazuela, 

la mejor pieza del conejo  para mi niño, 

¡Qué duda caviera! 


Me hablabas con los ojos como si me conocieras

leyendo mi pensamiento 

sabiendo que por ti todo lo hiciera. 

Corríamos libres, 

dejaba que te retorcieras

entre campos abiertos de cielo y tierra. 


Cuando te devolvía a casa exhausto y feliz hecho un felpudo te durmieras, 

no había perro por una noche entera. 

Pasaron muchas lunas, 

caídas de hoja y ventoleras,

cambiamos mantas celebrando aniversarios,

de bebé a adolescente, 

a viejito mi amigo hasta que murieras. 


Claudia Ballester Grifo


martes, 13 de abril de 2021

ESPAÑA


La piel de toro, mi España querida, 

curtida de oro, sol de mi vida. 

Olores y colores, verde aceituna, 

arenas bronceadas, 

playas abrazadas al horizonte de gaviotas

marineras de vientos y espuma. 


Ocres y marrones besando mi tierra nacida, 

huertas de almendros, naranjos y olivos;

secanos y regadíos riendo los afluentes con sus ríos,

siendo mis azahares el aroma de mis sentidos. 


Amable su gente de pan y vino, 

morcillas, chorizo,

pescaitos fritos,

Les faves y algún cocido;

la paella valenciana  mi plato favorito. 

Blancas  sus fachadas, 

Soroya su pintor exquisito. 


España y su gente, 

su sol y el clima, 

adicción del mundo visitando nuestra suerte. 


Claudia Ballester Grifo


HERMANOS


La sangre besa la arena, 

se desliza susurrante buscando agua fresca. 

¿Dónde está el hermano? 

¿Qué soplo apagó la lucidez?

Sembró el valle de frías sombras,

el velo del luto agitó sus cortinas, 

el hombre ciego, mudo, sordo 

murió cien veces su miedo a la vida. 


Los cuervos disparan balines 

floreciendo amapolas en el aliento despierto de la aurora. 

Estallan los gritos de pecho abierto, 

crispadas las manos, 

hundiendo la rodilla en el yermo suelo. 

Muere el espíritu su mirada al cielo. 


Desolado queda el campo de batalla. 

El silencio arrastrando la muerte y la desgracia, 

los heridos abandonados al enemigo que arrasa, 

corriendo los que escapan. 


Lágrimas descorriendo las persianas del cielo. 

Abren la boca sus muertos, 

alzan sus alas iniciando un nuevo sendero,

luciérnagas que al fin despiertan del sueño. 


Claudia Ballester Grifo


lunes, 12 de abril de 2021

MIS CUENTOS


Ella soñaba con el sol cogido de su mano;

la luna riendo sus gracias nocturnas cuando asomada a la ventana hilvanaba estrellas para ceñir su cintura. 

Ella soñaba recorrer las calles oscuras

cazando vampiros de terrores cercanos. 


No eran mentiras las que se descolgaban por la ladera de sus expresiones,

eran terapias descubriendo un mundo de ilusiones. 

Poderosa en sus manos pequeñas, 

inventaba relatos de bocas grandes y oídos dispuestos;

a nadie dejaba indiferente. 


Mentira... es mentira, decían algunos;

no hay vampiros recorriendo las calles dormidas

con el miedo estrujando sus corazones. 

Ella los miraba con ojos de luna llena

mostrando las perlas de sus verdades 

sin decir nada, 

diáfana como el aire estudiando cada gesto al detalle. 


Ella contaba historias, 

ella redimida sus sueños, 

curaba sus pesares. 

Ella era una niña... 

Un bello cuento de mil tardes. 


Claudia Ballester Grifo


PEGASO


Tus ojos de centella pestañean su hermosura con la profundidad de un lago de fuego. 

Esbelto rocín albo, agitas los vientos con tu galope alado. 


Surgiste de la sangre de Medusa, 

agonizaba ella en tu parto,

decapitada su cabeza para nacer Crisaor y Pegaso. 


Fuiste el caballo de Zeus, 

del Olimpo apreciado, 

de los sueños de los niños 

su alazán más deseado;

debo confesar el dibujo de tu alegría en mi dulce glosario. 


Permite que me acerque, 

que susurre a tu encanto,

que sea la que acaricie la nube de tu suave tacto. 

Permite que sea amazona de tus lomos aterciopelados, 

que trote con tus brisas, 

cruce tus océanos;

Permite que una minusválida

corra huracanes, 

se sienta poderosa, 

por una vez... Alazán de dioses, 

fuego del Olimpo, 

ofréceme tu galope alado. 


Claudia Ballester Grifo


sábado, 10 de abril de 2021

MAREA

 POESÍA GALARDONADA CON UN TERCER PREMIO. 


                     

                        MAREA 


Escucho una voz, ese susurro interior que aviva las cenizas de una llama exhausta. 

Escucho una voz que sopla en mi ánimo, 

que impulsa mis velas,

que surca mis mares, 

que se convierte en la brújula de mis estrellas. 


Esa voz, murmullo de caricia deseada,

me paraliza, hipnotiza mis sentidos,

me llama. 

Espero, agudizo mi oido ...

Por favor, habla. 

Dime que das respuesta al temblor de mis palabras, 

que eres el agua que calma esta sed que me abrasa. 

Dime, voz extraña,

¿Te conozco?

Eres lo que ansiaba. 


Te conozco, 

diáfano como el alba cabalgando sobre la noche anunciando la luz de la mañana. 

Te acaricio arropado entre las mantas de mi alma, 

palpito contigo cuando se resbala un pétalo...

La seda de un beso robado, 

el amor loco que te atrapa. 


La voz que habitas en este templo de hada. 

Sortilegio de una noche de luna templada, 

alegría de mis días, de mis noches solitarias,

amor con mayúscula, 

la voz que habitas en mi cuerpo de lava. 


Claudia Ballester Grifo


SANGRE CALÉ


Bailaores del Egipto más profundo con los aromas incisivos de la hermosa Indía. 

Bronceada su piel besada por la arena,

reflejo azulado de luna. 

Manto negro su cabello, azabache reflejo en el lago estanco de la noche fría. 


Hablan sus manos sortilegios de historias de lumbre y fatiga,

danzando sus muñecas cascabeles de velo y rima. 

Juegan sus churumbeles entre los estallidos de las risas de un fuego encendido en el pecho de sus días. 


Habla el calé su suspiro, pañuelo recogido por la mirada displicente de la tortura, 

vértigo del torbellino que no ve, 

no escucha,

no entiende de la libertad del viento y la duna. 


Naciste gitano para hablarle a la luna, 

para seducir su forma, 

lanzarle un beso, conjuro de hechizo  y promesa de cita, 

marcar tu pañuelo con su flujo de diva,

rozar sus labios celestes, 

gozar el magnetismo de su mirada de fruta madura. 


Ciego el mundo al sol y luna, 

a los espacios abiertos, 

vientos cálidos de mar bravía. 

Libertad de conocimiento en la sabiduría del día a día, 

pícaros sus gestos, rápidos reflejos de simpatía. 


Muero por un gitano, racial embrujo en la oscura distancia que suspira el horizonte rayando la fantasía. 

Muero por el movimiento de las estrellas en un dueto de pasión y fuego. 

Muero por entrar en el sortilegio de un abrazo salvaje oliendo a galope y viento. 


Gitano de Dios, sangre, brisa y cielo,

gitana de verso luciendo los volantes, 

cimbreando su talle abrazado por la luz de su amor intenso. 

Hermosa la raza de un sentir sencillo y honesto. 


Claudia Ballester Grifo


viernes, 9 de abril de 2021

LA ROSA DE LA VOZ

 

La voz del entendimiento, ese susurro ancestral entre las líneas del silencio,

ese rayo de luz acariciando la rosa de tallo tierno. 


Sed de conocimiento cuando la curiosidad mueve los hilos del universo,

descansando el pensamiento en brazos de un sol hermoso,

tibieza en la bondad del trino armónico 

dibujando las avecillas el telar de un escenario bucólico. 


 El árbol de la vida, 

plaza leñosa de sapiencia divina;

raíces ancladas en lo más profundo del polvo humano,

manguera de aspersión hidratando el envoltorio del papel que nos cobija. 


De la mano todos, 

entroncados en una torre de vigía,

la voz en la noche, 

fantasma etéreo moviendo su sábana el viento,

se intuye perlando su aliento ese afán de infinito acercamiento. 


La voz y su eco

retumbando por los siglos,

transmitiendo la necesidad del hombre de su amada;

esa mujer de tallo de rosa, 

esa mujer, 

se rumorea su nombre...

una tal.... Filosofía. 


Claudia Ballester Grifo


ERES, TÚ



Eres la mariposa aleteando la brisa en la noche que curiosa me mira tras la ventana. 

Eres la sonrisa de las estrellas que, magnánimas, alumbran la cabecera de mi cama. 

Eres el susurro de un te amo en el aliento cálido de la mañana. 

Eres mi amante en la poesía que viste mi alma. 


Eres... Ritmo, melodía y calma. 

Gemido en el sueño plácido,

 bailando el sentido pegadito al fuego que emanas;

cerquita, muy cerquita tu piel a la mía,

calor que nos embarga, 

quietos muy quietos, 

trotando el alazán rompiendo el pecho de ansiedad y ganas. 


Eres... Nudo de cuerpos riendo sábanas. 

Palabras mudas y sordas,

muy nuestras besando la desnudez íntima de nuestras promesas. 

Tu voz... Esa voz maravillosa,

seduciendo mi médula, volviéndome loca. 

Tu mirada incitante, perturbadora. 

Amado mío, 

eres noche profunda penetrando el alba. 


Abrazadas las distancias, 

tus ojos en el horizonte de mi mañana, 

el beso bebiendo del rocio que destila la rosa en el desperezo de la alborada,

despertando con el grito de tu nombre estrangulado en mi garganta. 

La noche repliega sumisa su hazaña, 

el sol guiña su picardía a una luna colmada. 


Claudia Ballester Grifo


ALINEA LAS CARICIAS

 DUETO : NELSON Y CLAUDIA 

Países: ECUADOR Y ESPAÑA 


ALINEA LAS CARICIAS 


NELSON-Toma de mi mano y vamos a nuestro cielo, 

caminando despacio por la senda de tu ser

y alinea las caricias escultora de mi anhelo,

mujer cuya seducción me va a enloquecer.


CLAUDIA-Te tomo la mano para encontrarnos en nuestro mundo, 

en ese lugar donde somos uno,

en ese punto donde nuestras miradas son estrellas que fulguran

en el infinito. 


NELSON-Hoy deseo sentir el amanecer en tus brazos;

saborear tus labios rojos que van enfilando 

a los gemidos; ya vamos endulzando lazos, 

en un renacer conjugado amor entrelazando  


CLAUDIA-La aurora me acaricia con su mano blanca sintiendo tus labios despertando mi rosa encarnada. 

El susurro de tu pasión en mi oido;

abro los ojos para sentirte conmigo. 


NELSON-Déjame caer exhausto en tu piel de ambrosía 

y luego vagar por tus sábanas en mil aromas, 

entretejiendo en nuestras humedades alegría,

por el itinerario de lengua en camino  

axioma 


CLAUDIA-La intensidad de mi mirada deshoja la flor de tu beso, 

me amas con vehemencia,

te respondo con entrega y deseo. 

Revuelto el cabello, 

desmadejado por tus dedos. 


NELSON-Los deseos van asomando y se van delineando,

en una vibración de lúbrico goce que anuncia 

tomar el néctar de la fuente que va tramando 

una posesión infatigable, dirección pronuncia


CLAUDIA-Mi piel dialoga con la tuya gemidos de mil fuentes. 

Las sensaciones se agolpan, encabritadas pasiones, 

Gozando contigo mil vidas, 

mil amores. 


NELSON-Al límite de la inconsciencia nos llueven delirios, 

en límite del placer que lentamente deambula

hacia la profundidad de los poros en escalofríos

y espasmos, luego del orgasmo de bella fábula 


CLAUDIA-Enlazadas las manos, 

estremecedores gemidos, 

mi boca rotunda ansiando tus murmullos, 

éxtasis de fuego estremeciendo 

el sol que amanece. 


Nelson Lenin Aguinaga Ortiz 

Claudia Ballester Grifo


OCÉANO DE PASIÓN


Lágrimas deshojan las margaritas, 

en el suelo los charcos besando los tallos que acarician. 

La primavera desenpolva su peluca de otoño, 

caen las plumas de nidos viejos, 

se deshace de lo añejo para cubrir de nuevos trinos un guiño de concierto. 


Perlas de fluir manso, 

cambiantes los pasos del milagro, 

se perfila mayo florido,

regado por abril, acunado por los  vientos de marzo. 


La ventana de tus ojos alucinando, 

mis gotas de lluvia por tu rostro navegando,

el timón en mi cintura, 

tu gorra de capitán tripulando. 

Ojos de nubes apagados, 

exprimiendo su dulzura, marinero  en mis mares titulado. 


Dime, grumete,

adiestrado en el fuego de mis olas, 

levantando mis velas,

viento en popa surcando estrellas. 

Dime, mi niño 

de luceros encendidos 

de margaritas y coplas;

dime, 

¿qué sientes al estrellar mi sal en tu boca?


Taciturno se viste el día,

el pícaro persiguiendo a sus ninfas. 

El sol ladino pierde la combustión de sus risas

lamiendo los cuerpos de las nubes que lo sepultan. 

Xanadu el color que traga el horizonte

escuchando el romance de las olas que le buscan. 

Yinmn el azul del relámpago partiendo de cuajo el corazón de un sueño. 


¿Es poesía? 

Me dices bañando tu pupila en mi océano. 

¿Es poesía? Insistes con el mentón temblando una hoja bailando con el viento. 

Poesía, mi bien...

Poesía eres tú acariciando la piel de mi deseo. 


Claudia Ballester Grifo


miércoles, 7 de abril de 2021

NO SOY


No soy nada, 

solo viento bramando en las laderas, 

espíritu de luz y fuego. 

Fantasma en su recreo, vagando por los mundos de su encuentro. 

Sin ver ni oír, 

tal vez hablando por los suspiros del viento, 

agitando las hojas de árboles enhiestos, 

firmes caballeros de temple y respeto. 


No soy nada, 

gota en las mil que forman un lago inquieto, 

bañando terreno de hambre y sueño. 

Partícula enana, 

infinitésima parte de un todo pequeño,

un todo de nada, 

nadie me llamo,

nadie acude al reclamo de tu lamento.  


No soy nada, 

débil partícula en un océano de tiempos. 

Llamada lejana de un sentir añejo. 

Polvo de estela, 

partícula de cronos y sueño

repique de campana clamando

 un beso. 


Tal vez sea, 

un atisbo de mirada a tu cielo abierto, 

corazón encendido,

oído que escucha un leve silencio. 

¿Me llamas?

Sonrisa que despierta de un letargo de invierno, 

llega la primavera, 

tu lluvia, 

el verde de tu mirar hermoso, 

llegas para ver lo diminuto deslumbrar con luz luminiscente,

me acaricia el amor,

te quiero. 


Llegas para sentir que crezco en tu abrazo, 

que siendo pequeña tú me viste...

Lago pequeño entrando en el mar,

en el mar de la vida, 

de lo infinito menos cero. 


Claudia Ballester Grifo


MIRADOR DE VIDA


Se abrazan mis sentidos al espacio de tu voz,

aroma de pensamiento que florece como una flor. 

Naturaleza que devasta, ciclón,

fuerzas ocultas del magma de la pasión. 


La madre tierra, 

mujer de excepción, amante de sus hijos, 

trino y canción. 

Los ríos inervan su gran corazón, 

escriben en su lodo creencia y tradición,

misivas de amantes confluyendo en sus aguas,

gran ilusión,

arrastrando las corrientes, melenas de ensoñación. 


La madre tierra, 

azul, ocre, 

verde chillón. Sus hijos la quieren,

palpitando su corazón.  

Ojos de universo, estela de fruición,

algas de sutileza, 

océanos de procreación. 


La amante tierra, 

luna que mece la cuna de mi corazón. 

Extiende sus brazos, casi tocando...

Casi, tu amor. 

Suspiros de diamante, tiznado de carbón,

respirando en sus inicios una oda,

una visión. 


Mi respiración, pulmón de la vida, 

mi pasión,

viviendo la aventura de mi mirar a tu balcón, 

miradero de altura, 

lomas de la curvatura de mi corazón. 


Claudia Ballester Grifo.


martes, 6 de abril de 2021

MAKEDA


Los siete brazos de Israel proclamaron su furia. 

El relámpago atronó las fuerzas impías, 

destronando la sal de la lujuria. 


Se bañó en sus ojos eternos de vela encendida,

sus labios dibujando delicias que su alma ansía,

rendido su cuerpo, blando de caricias perseguidas. 

Ella era su reina, el beso de una llama infinita. 


Ella quería su oro, triunfo para su pueblo, reina de Saba. 

Él, rey de sus tribus,

Salomón perdido a sus antojos. 

Aliada del faraón, enemiga de Israel;

ella, diamantina exaltación del amor de fémina. 


¡Poderoso, Dios!

Fuerza de Eva, vanidad de vanidades,

estaba escrito el amor de un hombre a una mujer. 


Pasión de vuelo corto, 

cortinas desplegadas al íntimo desvelo, 

se abrazan los besos, 

se degusta la melodía de un aroma de incienso. 


Se ruega a los dioses, 

se impone el Dios único y cierto, 

un Dios que los una, 

la reina de Saba enamorada del amor, 

a los pies de Yahveh.  


El amor, mariposa de colores, 

vuelo etéreo de brisa de sueño,

delicada pasión de ambición

desplegada por plata ceñida a un cuerpo. 


Intriga de celo, 

señora que a los pies de un hombre

rinde su belleza,

entrega su mente y cuerpo. 

Plegaria de una impura

abrazando el sol de la verdad absoluta. 


Él, Salomón;

ella, su reina. 


Claudia Ballester Grifo


EL CASTILLO


¿Vienes amor?

Vienes a mis sueños, 

a esos retazos de escena campestre con el sol en nuestros ojos,

corriendo el agua de un fresco río cantando un verso. 


¿Vienes amor?

Al ritmo de mi palpitar ansioso,

esperando la estrofa de tus pasos,

cabalgando el compás de tu abrazo. 


Dime que estás viniendo,

que notas mi llamada excitando tu cuerpo,

que no esperabas misiva para correr a mi encuentro. 


Dime que lo que ven mis ojos 

es tu sonrisa iluminando el cielo,

los susurros de una brisa 

acariciando mis desvelos,

deshojando la margarita de tus dedos. 


¿Vienes amor?

Estás viniendo, 

con la luz de los sentidos instalada en mi plaza,

zarandeando mis deseos,

la ilusión de tu llegada, 

percibiendo la cercanía de la conquista de tu alma. 


Dime amor,

que no estoy equivocada,

que buscas mi río para formar tu playa,

que besas mi arena,

construyendo el castillo,

la fortaleza de nuestra morada. 


Claudia Ballester Grifo


JESÚS



Tus ojos, Señor, tus ojos;

clamando su azul al cielo gaviotas apagadas,

nubes tapando su ceño,

engarzadas las rosas, sangrando tus manos blancas. 


Tu túnica novia del suelo, 

arrastrados los pies descalzos, 

causa inocente,

palabras en plata, saco de beso. 


Mudo tu silencio,

cargado de tristeza, el pecho henchido de desvelo. 

Tú sabías como hombre que eras llave del cielo,

llevabas la carga de inmolar tu cuerpo. 


Lamieron las espinas tu frente, 

¡Oh, Señor!

El látigo abrió la suavidad de tu piel amada, 

en cada respingo de tu pena moría tu Madre Inmaculada. 

No vieron falta en ti, pero el miedo mordió como perro rabioso,

te abrazaste a la cruz,

la sombra vistió tu peso. 


El ascenso de tu martirio, 

azul doliente tu mirada, 

mensaje profundo de amor y alabanza;

a los pies del madero quedó lo que más amabas, 

tu último suspiro voló,

graznido  quebranto de la esperanza. 


Claudia Ballester Grifo

NO SOY


No soy nada, 

solo viento bramando en las laderas, 

espíritu de luz y fuego. 

Fantasma en su recreo, vagando por los mundos de su encuentro. 

Sin ver ni oír, 

tal vez hablando por los suspiros del viento, 

agitando las hojas de árboles enhiestos, 

firmes caballeros de temple y respeto. 


No soy nada, 

gota en las mil que forman un lago inquieto, 

bañando terreno de hambre y sueño. 

Partícula enana, 

infinitésima parte de un todo pequeño,

un todo de nada, 

nadie me llamo,

nadie acude al reclamo de tu lamento.  


No soy nada, 

débil partícula en un océano de tiempos. 

Llamada lejana de un sentir añejo. 

Polvo de estela, 

partícula de cronos y sueño

repique de campana clamando

 un beso. 


Tal vez sea, 

un atisbo de mirada a tu cielo abierto, 

corazón encendido,

oído que escucha un leve silencio. 

¿Me llamas?

Sonrisa que despierta de un letargo de invierno, 

llega la primavera, 

tu lluvia, 

el verde de tu mirar hermoso, 

llegas para ver lo diminuto deslumbrar con luz luminiscente,

me acaricia el amor,

te quiero. 


Llegas para sentir que crezco en tu abrazo, 

que siendo pequeña tú me viste...

Lago pequeño entrando en el mar,

en el mar de la vida, 

de lo infinito menos cero. 


Claudia Ballester Grifo


sábado, 3 de abril de 2021

LA ILUSIÓN DEL AMOR


Ella lloraba un matrimonio roto, 

una deslealtad, un engaño de tiempo. 


Él venía de un fracaso en su océano más profundo, 

en el batir de alas transeúntes buscando cálidos nidos. 


Ella recibió con sus perlas un mirar hermoso, 

botones de ojos, alfiler en un rostro de atractivo arrojo. 


Él sintió la feromona de irresistible atracción,

deslizó su sensual relato,

con cristal de vino soltó la fluidez de su estar libidinoso. 


Ella se perdió en su abrazo, 

huracán de terrible paso,

envuelta en sus mareas, 

divertida, abrumada por su perfil encanto. 


Se prometieron amor eterno,

aunque separaron por un tiempo sus pasos, 

esperando quedó la ilusión, 

miles de palomas estrechando sus abrazos. 


Él volvía rutilante de promesas, lleno de alegría,

besos corriendo sus caminos;

ella esperando sus rosas, 

su tiempo compartido. 


Él no llegaba, 

no llegaba... No llegaba. 

Llamó a la puerta el recuerdo de sus cartas, 

su hijo le informó de que murió con su sonrisa puesta

mientras arrolló su esperanza toneladas de tierra suelta.  


Claudia Ballester Grifo


LA ESCLAVITUD DE LAS SONRISAS

 DEDICADO AL DÍA INTERNACIONAL DE LA ESCLAVITUD DEL NIÑO


     

Ojos de noche inmensa, sombría,

ventana abierta al hambre sin medida,

zozobra en la soledad absoluta,

tendiendo su manita al vacío,

al mordisco del frío,

del miedo aullando a la luna. 


Labios de besos y dulzura, 

pétalos rasos de ingenuidad,

puerta abierta al aprendizaje de la vida, 

de escasa estatura,

niño del mundo, 

ser parido en su día. 

Ser querido, abrazado por una madre,

puntos de sutura;

la noche y su bruma. 


¿Quién sabe? 

La explosión clavó cristales,

sangró costuras en la piel de calle,

abrió zanjas de honda caladora. 

Niños sin tutela, 

desgarro de tal singladura

que lloran los ríos en su lamento, 

grilletes que oxidan sonrisas. 


Tinta sangrando sus venas, 

los suspiros barriendo la falta de letra,

depredadores hambrientos que cierran sus bocas,

lamento de la inocencia, 

melenas al viento corriendo la suerte de las estrellas. 


Esclavitud de las risas. 


Claudia Ballester Grifo


viernes, 2 de abril de 2021

VIOLETA



 POR EL DÍA INTERNACIONAL DEL ARCO IRIS



Descargan las nubes sus males de amores, 

destripa  el sufrimiento cohetes furiosos ahogando con fuego tristes cerrojos. 

Lame el llanto  regueros de lenguas desfilando por los llanos, 

juntando sus manos engarzando un rosario. 


Escozor de las ventanas del cielo,

al mirar sus aguas correr sin resuello,

esperando el mar en un suspiro besar su aliento con esmero, 

calmar su ímpetu,

diluir sus penas en el fondo de un querer bueno. 


Late la llama de un sentir nuevo,

deshechas las nubes,

sonriendo el amarillo en su cetro dispuesto;

se ríe la luz descomponiendo el agua cristales de ensueño,

florece el arco iris,

del rojo al violeta tejiendo un vestido  maestro. 


Ella viste sus colores desafiante y segura, 

el rojo pasión la dirige marcando la compostura, 

la vitalidad del naranja con la felicidad  cosquilleando la creatividad del amarillo,

el verde descubriendo la naturaleza de su plenitud y equilibrio. 


Él la observa palpitando con su donaire, 

disfrutando el deslizar de sus pasos a su encuentro. 

El azul ribetea la calma y tranquilidad que recibe su abrazo,

siendo el añil el que tramó sus sueños. 

¡Ay! Cosquilleando el amor entre ellos. 

¡Ay! El alma besa el cuerpo. 

Violeta es su amor, 

su amor eterno. 


Claudia Ballester Grifo

BESOS

 EN HONOR AL DÍA INTERNACIONAL DEL BESO 

   

Racimos de uva de mezcolanza, 

azúcar de caña, alcohol de pasión destilada,

gloria derramada perdiéndome en la textura de una miel depurada. 

Cosquillas estrujando mi línea alba, 

risas etéreas, párvulas ganancias, 

son tus besos una alabanza. 


¡Dime amor!

¿Qué sientes al estallar mi boca con todas sus ganas? 

Cuando muerdo tus besos, 

cuando bebo ese amor que me regalas. 

Yo te puedo decir que vivo, 

vivo en cada visita, 

en cada cita con ese huerto que regala hortalizas y fruta almibarada. 


¡Dime amor!

¿Sientes mi búsqueda deseada?

Son tus besos magnolia, regaliz...Mis ansias. 

Son tus besos... Tus besos fruta temprana, 

saben a verso, a melodía del alma, 

a fragancia de sándalo, 

al amor que respira entre sábanas. 


Racimos de uva, amado mio,

calor, rubor de miradas, 

entregados a un sutil beso, 

entregados a sus olas, a su magia. 

Un beso...

¿Qué daría por un beso? 

Por un beso... Daría el alma. 


Claudia Ballester Grifo 




🌹🌹🌹

LA GATA DE TU MIRADA


Se desgarra el azul celeste sangrando sentimientos encontrados, 

a caballo de lenguas de fuego silenciando una rosa de lánguido tallo. 


Murmura el viento besos de soslayo,

despierta la piel fluyendo su océano, 

siente cada ola la sonrisa de un rayo

lanzado al horizonte, 

estrechando abrazos. 


Rumores marinos de sal y arrastre, 

plateadas tus ondas, 

verde marina tu agua de malabares,

juegas con cristal de varios prismas,

se despeinan los rizos de alga y coral,

de profundidad y galanura. 


Don Quijote de lanzas partidas, 

molinos de viento comiendo de sus locuras, 

puro como el aire que respira

el hambre de letras y partituras. 


Loca por tus caricias, 

péndulo que mueve tus delicias, 

mirada a la luz del día 

para caminar tus pasos,

para ser tuya.


Cisne de cuello blanco, 

despliegas tus plumas, belleza infinita, 

navegando en redondo con vela tardía,

en el zenit de tu mirada, 

ojos negros de noche oscura. 


Soy esa Dulcinea de espada caída

mas mi mirada de gata herida, 

refulge en el fuego de pasión infinita. 

Rebelde como puntada corta, 

lamiendo el rastrojo de un atardecer temprano, 

soy luna que se empotrona tras reinar a un sol fogoso. 


Claudia Ballester Grifo


jueves, 1 de abril de 2021

PASIÓN DEL ALBA


Te miré, desnudé tu alma, 

temblabas como una hoja amenazada por el canto de la ventisca, 

zarandeado por el baile de savia. 

Te di la mano sin dirigir palabra, 

impávido, en un holograma,

dejaste que la luna venciera tu plaza,

dejaste que me acercara. 


Desabroché tus perjuicios, 

inventé segundos a las horas largas, 

con dedos de nácar, 

mirada de respuestas vagas,

lentamente buscando tu bandera blanca. 

Sentí la agitación volar con vientos,

tú me mirabas,

el universo con sus luceros 

me hablaba. 


Me perdí en tu silencio, 

en el fondo de mis aguas, 

en el aleteo de las aves sobrevolando la dicha y la pasión de olas bravas,

arrastrando en su ida y venida chispas de alba,

contenido tu aliento,

percibiendo el vapor del mío en la ventana de tu piel cálida. 


Nos cubrió la noche con las manos enlazadas,

arrullando un suspiro, 

apenas se movía un pensamiento,

agotados por sal y magia. 

Disfrutamos de querernos,

fuimos uno, una y otra vez,

hasta que el torbellino 

de la corriente besó su calma. 


Claudia Ballester Grifo