PRECAUCIÓN.
El blanco inunda mis sentidos. Hay mucha luz y una fragancia floral que me excita.
Estoy quieta, pegada a una melaza transparente. Me abraza con sus hilos, me inmoviliza.
No puedo limpiar mis antenitas, mis patas se pegan. Alzo mis ojos y la cerea luminosidad me ciega.
La brisa llenaba de júbilo un dia hermoso de espiga florecida y tallos jugosos.
Andaba de excursión con mi madre y hermanos. Algarabía de color, olor e ilusión.
Se abría el mundo en su tela de pañuelo. Trazado de vida para patitas cortas y mucho encanto. Valentia presupuesta y mucho garbo. Queratina de película y ambrosía de verano.
El sol bruñia intensos campos. De amarillo vestía el marrón de su manto. El verde brotaba de su matriz como alma que lleva el diablo, disparando su crecimiento en loa al abierto cielo, azul esmerilado.
Las pecas de colores, caprichosas, escanciaban aromas. Inundaban los sentidos, preparaban los jugos para el almuerzo y la buena mesa.
¡Mami, tengo hambre!
¡Ufffff, que hermosa corola!
Directito me lanzo a probar el manjar del secreto de su cueva.
Rápido, rápidito, centinela en la partida.
Me aupo de un salto y...
Blanco muy blanco el perfil del tegumen que me abriga.
Resbaladiza la pared que me llevó a su barriga.
¡Mamá! Creo que no es amiga.
La confusión obnubila mis salidas.
El letargo de una melodía succiona mis fuerzas, mis ganas... LA vida.
Claudia Ballester Grifo

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