lunes, 20 de julio de 2020

A MI HERMANO.

El glauco de tus ojos destila el licor de la mañana.
Amanecer de esos sueños que ambrosían mi bostezo
y calzan de blando mis sandalias.
Placidez del lago esmeralda de tu mirada.
Remanso de vida que baña la calidez de mis nostalgias.
Espíritu hermano, admiración que acaricia y respalda.
Sangre de mi sangre, me pierdo en tu silencio mientras
conviertes en mariposas mis palabras.

Ríen tus pestañas palomas blancas.
Mensajes de gestos, razones de pluma de incienso,
 bengala en la noche cerrada.
El horizonte ahueca tu paso, surcando el celeste de sus aguas.
Volatiliza el cuaderno de horas de lectura y ganas.
Cátedra de propósitos, arrebol de fuego y escarcha.
Desde mi cielo y rodilla en tierra amada, hermano mio,
mi admiración declarada.

Claudia Ballester Grifo

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