viernes, 24 de julio de 2020

CRISTAL ROJO.
Si las letras pudieran bailar el trino de un pájaro.
Si la velada túnica de los párpados vistiera el frío de los descalzos.
Si la sonrisa fraguara de pétalos los campos.
Si las manos hablaran con palma tendida y oliendo a abrazos.
El mundo entendería el valor humano.

Si la humildad levantara sus pestañas,
barriendo orgullos de cetrina intención y fatales consecuencias.
Si la intransigencia viajara menos apretada de rencor
y fanatismo rodando su maleta.
Si los malentendidos no se hicieran boca y mordieran...
Los humanos haríamos mundo,
uno con la naturaleza.

Si dejamos hablar al corazón y vestimos nuestra mesa de misericordia.
Si vemos dormidos, observando la verdad desnuda
bañarse en un lago de amapolas.
Si escuchamos el silencio del que no habla por miedo o vergüenza.
Si ciframos el llorar de un niño y sabemos tranquilizar la respuesta.
Seremos más nosotros y menos cometa.

Llueve sobre los niños tutelados por la calle.
Recogidos como bultos sin padre ni madre.
Pan y agua y un jergón que te ampare.
Malos gestos, malos modos, espejo de crujir rojo... Sangre.

Claudia Ballester Grifo

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