sábado, 4 de julio de 2020

ENTRANDO LA NOCHE EN BENICÀSSIM.

Me miras con tus jugosos pimpollos, abiertos de verde brioso, de cara al cielo, susurro al viento, plegaría de tronco leñoso.
Perdida en el abrazo de tus nudos, acariciada por el envés de tu nervio, la fuerza de tus raíces alimenta la dejadez de mis miembros.

Margen de las villas al pueblo. Estuco de blancos, falda de los picos que invaden el azul intenso. Guiños de luces que amparan el bostezo. Se acerca la sombra recortando los fantasmas que invaden los miedos.

Riela la luna besando la mar en espejo. Se eleva alzada por dos hilos de hielo,finos como agujas con el soplo del éter bajo cero.
Mira con ojos de chispa de acero,
sonríe socarrona al pueblo gentil que se acomoda al sueño.
Se dibuja iluminada por el reflejo del sol cayendo, escondido tras las montañas, su fuego lamiendo el deseo.
Luna plena, de faz alabastrada y melena de luz al viento. Se sabe querida, su suspiro es roca de lava para su amante eterno.

Claudia Ballester Grifo

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