MARIPOSA.
Rosa de cara mármolea,
triste y apagada.
Caen ajados tus pétalos
por el peso de la pena que te acompaña.
Añoras tiempos pasados
en los que siendo mariposa,
volabas.
Jugabas con las flores
en un despliegue de luz
y magia.
Riendo con los azules irisados,
margentas, lilas y morados.
Bailabas un amor puro
y lozano.
Joven en el sudor de las manos.
Os mirabáis a los ojos,
prendidos del encanto,
corría el tiempo loco
entre baladas y melodías
de antaño.
Estalla tu corazón,
en mil espejos destrozados,
mujer desencantada,
murmuras en sollozos
cada esquina, cada rincón
de un hogar que no es
el soñado.
Dejaste a tu príncipe
por un destello en un día
mal dado.
Lloras perlas labradas
por ese amor jamás olvidado,
más presente que nunca
cuando él te ha buscado.
Vuela el amor una gracia de tul
y danza.
Dos nudos atados,
resistencia que flaquea,
impulso que desgarra,
la sangre busca la arena.
Claudia Ballester Grifo

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