DAME LA MANO.
Veo los colores de la vida cincelados de detalles y bordes.
Huelo sus matices y oigo sus rumores.
Guardo con recelo los azules de mis amores, ese azul cielo que juega con las olas del mar confundiendo su rezo.
Adelante con el verde de mis anhelos, sopa de hierba que alimenta el olor del brecol, la hierbabuena,enredadera hasta mí ventana, abrazando mis sueños. Clorofila fresca y jugosa que alimenta el cuerpo.
¡Ay, del amarillo luminoso! Divagando desde el naranja al pasional rojo.
¡Ay, mi sol querido! El astro de mis ojos. La estrella que pende de mi corazón, de mi vida, el versar de mis antojos.
Blanco el algodón donde divagan mis pensamientos. Cascada de lágrima que alimenta mi arroyo, cauce de torrente que aplasta su espuma en el beso. Abrazo en las olas remando desde lejos. Hundiéndose en la corriente, amando desde la armonía y el silencio.
Quejido desde adentro, rasgando la lira de mi tormento.
¿Hasta cuándo?
Quiero vestirme de luz y espacio abierto. Empaparme de la brisa que trae el viento. Desteñirme en morados, lila y añiles para aparecer de violeta un día de mercado.
Reír con el rosa que cosquillea mis ánimos. Yacer con la plata y amanecer con el oro de tus encantos.
El día que la noche invada para siempre su espacio...Ese día, ¡Dios mio! Arropa el frío y el desencanto.
Qué el negro sea tamizado y el gris y mármol atemple mi llanto.
Qué note el calor de tu sonrisa y el amor en tus manos.
Qué sea el tiempo de cosecha para una vida sembrando.
Qué no muera, qué no... Quiero vivir a tu lado.
Qué seas la luz de mis ojos, el color de mis labios.
El amor de una vida, guiando la bruma para no perderme en el fondo.
Claudia Ballester Grifo
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