Quiero cerrar los ojos y sumergirme
en la bruma del sueño.
Sentir tus pasos golpeando la excitación
de la espera augurando el encuentro.
No veo tu cara, pero comprendo tus gestos,
eres mar, eres viento.
Me mece tu brisa y floto en un limbo de miel y romero.
Nado en tus aguas, sin peso.
Floto y me llevas contigo, rompes las cadenas
que me atan en el puerto.
Melodía de incienso que despierta el espíritu
y yace contigo guiado por las hebras de fino plateado
que resbalan por mis dedos.
Un te quiero en mi oído, susurro yo al tiempo,
piel con piel de almendra, aroma de amor inmenso.
Perfila el sueño calma y sosiego, sintiendo la sábana
el tacto del calor de tu cuerpo.
El bucle de tu sonrisa jugando con la sombra,
lamiendo la dicha que transmite la arena al versar con las olas.
Sal y pimienta regodea mi ánimo, enlazada en un nudo a tu vida,
sin verte te tengo.
La luna riela en sus rayos alados.
Conjuga los versos que se estrellan iluminando
la perfidia de unos párpados apretados.
No quiero ver, no.
Quiero sumergirme en la bruma y sentirte a mi lado.
Piel con piel... Calor enamorado.
Claudia Ballester Grifo.































