Soy distinta, sí.
No albergo odios ni resentimiento.
Mi alma es un salón de patinaje donde se deshace el hielo.
Soy distinta porque vuelo con el viento,
abro mis brazos dando sol a un día yermo.
Acaricio la pena, reinvento el dolor para deshacerse en pétalos de incienso.
Quiero por querer sin pedir un verso.
Soy distinta,
belleza sin cuerpo,
solo palabras que abriguen y proporcionen aliento.
Quién no sepa ver regalo del cielo
que no se acerque,
no está hecha la miel para regalar dulce
al analfabeto de intención y corazón,
al pernicioso negativo del contento.
Soy distinta,
una con el viento para llegar muy lejos,
para quererte sin recato,
para beber tus lágrimas,
para fundir tu desencanto,
para reinventar tu historia,
para buscar el mejor final a tu canto.
Soy yo.
Mis circunstancias y manto.
Arropada por mil vidas,
aprendizaje en la purpurina de un tiempo sin espacio.
Feliz en mis días,
agradecida al polvo de estrellas que me cobija,
a las algas de mi pelo,
a la cola que me da vida,
en un mar de sales,
en un mundo de poesía.
Claudia Ballester Grifo

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