viernes, 5 de marzo de 2021

VIDA


Me deslumbra la vida con el sol de tu mirada, 

soy arrugas canas tomando un café con la muerte amarga. 

No quiero, no, sigo bien anclada. 

Amo la vida desde mi barca dorada. 

Siento tanto... Oigo el trinar de las golondrinas que proclaman una nueva nidada, 

los brotes de los tallos que bendicen la madrugada de una primavera que bosteza en el marzo de su estampa. 


Quiero la vida con toda su gracia, 

abrazarme al tronco, ser hoja y correr por su savia,

afianzarme en sus raíces amando la tierra que me ampara. 

Quiero la vida de tanto inventarla,

mirando su cielo bordando las nubes de su alma,

la sonrisa de su sol mordiendo el agua de un mar bruñido escarpelo de su sal y calma. 


Invito a la muerte para hacerla amiga, 

le cojo la mano, siente mi corazón galopando el viento de sus ansias, 

blanco su pelaje, reseca la piel al dulzor de mi estocada, 

vidriosos sus ojos dándome una oportunidad, me salva. 


La invito, sí por ser amante de la vida,

por querer ser galena y esclava, 

arena que se desliza en el reloj sin espinas clavadas,

ni agujas que hieran una piel delicada, 

mi alma volando por eras y espacios,

por burbujas de aire, por ilusiones creadas. 


Viento, luz y rutilante batalla, azaña librando sus partidas, 

jugando un juego de cartas. 

Quiero el as de copas, el oro, la carta del siete de espadas, 

la muerte regalándome su manzana, 

quiero vida, tras vida, 

no importan los cambios ni las redadas,

mientras sienta dolor o besos en mi cara, 

estaré viva,una con el viento de color en la aurora de la mañana. 


Claudia Ballester Grifo


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