lunes, 8 de marzo de 2021

CARTA AL AGRESOR


Déjame que acaricie la soledad de un dia de lluvia. 

Esas lágrimas frescas limpiando tu cara, 

parabrisas del alma en canción melódica con su diálogo de burbujas blancas. 

Te doy mi mano, palma abierta al sentir de tu mirada, 

transparente en mi verdad, 

bruma bañando una pista de espejo y laca. 


Déjame que sonría a la tristeza de tu silencio. 

No hables, no hace falta. 

Entiendo en la brisa que rodea mi ambiente,

en el verde esmeralda, alimento de una idea que se baña en mar abierto, 

estela en el horizonte que dibuja una fotografia tomada. 


Déjame que te rodee en mis brazos, 

mortaja de musa violada, 

espíritu vagando en la noche, 

cercando tu ventana. 

Sin rencor de martirio, 

sin cuerpo que sufre el asedio de una pérdida obligada, 

desprovista de necesidades,

espíritu alado que comprende y salva. 


Déjame que cure tu vileza sentida por errar tu camino en una senda sin respuesta, 

ser tu voz en esa estancia perversa

en la que estás perdido aunque tú no lo sepas. 


Déjame que sea tus ojos,

el tacto de tus manos recuperando el rubor y la decencia. 

Quiero ser la que saque la daga de cada asesinato de amor y conciencia. 

La que limpie el escenario del crimen, 

la que siendo tu amiga te perdona. 


Claudia Ballester Grifo


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