Aullaba la loba su canto a la luna,
tenue luz de melancolía por su compañero que no volvía.
Los lobeznos inquietos mordisqueando sus mamas vacías,
jugando con los colgajos que el hambre no abastecía.
La luna blandía su cara esquiva,
perlaban sus ojos racimos de uva,
ella sabía,
despeñado el cuerpo del macho por una manada agresiva.
Ya no volverá el lobo a compartir con la madre camada y ventura,
ya no jugará ni correrá por el bosque resuelto, ni inventará vidas,
se fue al silencio de la noche oscura,
sin luna, sin río, sin arrullo que compartir con su amada querida.
Ella, la mujer ALPHA imploraba a la luna,
me quedo luchando por mi familia, hacienda y casa,
loba entre lobos, desafíos de la vida,
rielando los rayos en el silencio del río,
mansas aguas en duelo por una puñalada de la vida.
Claudia Ballester Grifo

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