Dime corazón, así me decías.
Corazón, mi cielo, amor, mi vida.
Dónde quedó aquello y no me digas que fui yo la que pedía.
Tu traición rompió mi cielo, mi vida.
Caíste como un rayo destrozando la corteza de mi tronco,
la savia, la esencia... Mi sangre,
el motor de mis expectativas.
Era tu vida, el bálsamo de tus heridas,
era tu medicina.
¿A cuántas?
A cuántas destrozaste con la trampa de tu calma,
de tu compañía,
con el dulce canto de tu voz melodiosa,
tu más cruda mentira.
Ventana virtual de amistad prohibida.
Vuela la fantasía planeando en colores, hechizos y purpurinas.
Te toco con los dedos y tú me miras,
Me miras, traidor de mis días.
¡Cómo se puede ser tan ruin con quien amor te da sin medida!
Pago con sudor y lágrimas vestir de mujer,
ser sentida,
Pero amigo de mis tormentos me reinvento cada día,
soy luz y poder,
prestancia y sabiduría,
soy mucho más que tú,
tú eres fango y arcilla.
Adiós, muy buenas,
ahógate en tu bilis y supremacía.
Claudia Ballester Grifo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario