Hoy crucé la línea prohibida, soy culpable,
visité la linde de tu cuerpo,
acaricié tu piel desnuda.
Tú, dormías.
El aire de mi aliento rozó tu sueño,
me sentías,
moviste tu cara buscando mi tersura,
agitaste el pecho,
Yo, seguía.
Acerqué mis labios a tu encuentro,
delicia,
seda de oriente, pétalo de rosa,
selva tropical en su fragor,
arroyuelo en tu boca.
Disfruté del contacto, plácido placer
por tu geografia hermosa.
Eras mío para mis manos y mi boca,
eras el celo de mis ganas,
mi pasión de fuego,
mi amante dormido y entregado.
Tu cuello expuesto... Delicado,
tu calor jugando con la sonrisa de mi cielo,
respondías a mi ruego.
Orquídea saprófita de tu cuerpo,
rocié mi néctar en tu árbol dispuesto,
cerca, muy cerca del embeleso.
Hoy crucé la línea del sueño.
Seducí tu descanso,
abracé tus manos,
te hice mío y fui tuya mientras me reflejaba en el fondo de tu lago.
Abriste tus ojos,
mi sonrisa y la tuya deshaciendo colores muy, muy alto.
Hoy te hice mío mientras dormías.
Hoy fui tuya mientras me sentías.
Hoy y mañana y...todos los días
con la única promesa de quererte siempre,
vida mía.
Claudia Ballester Grifo

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