Hoy quiero decirte que te quiero,
sencillamente, sin pretextos.
Te quiero con la dulzura que acaricia un rayo de sol la desdichada sombra desmayada tras el ocaso.
Te quiero con la delicia de morder del mismo bocado que estás saboreando,
con el desespero de contar las horas de tu ausencia,
con la locura de oír tu voz en cada melodía,
te quiero con la levedad de tu tacto.
Hoy quiero decirte que te amo,
que soy tuya siempre en tiempo y espacio,
que vuelo con las mariposas aterrizando en la piel de tus abrazos,
que me pierdo en las montañas de tus gemidos,
bebiendo de la cascada de tu lago;
que me deslizo por el secreto de tus bosques y
sueño con la serenidad de tus llanos.
Hoy confieso que por ti vivo en ilusión y empeño
resiguiendo tus pasos,
de puntillas sin despertar tu descanso,
esperando ver tu ventana abierta al sol de marzo.
Hoy confieso que por ti muero cada vez que me pierdo en el silencio;
que no te hallo,
cada vez que te alejas del fuego que juntos preparamos.
Hoy quiero decirte que eres mi amado,
elegido entre las estrellas de mis sueños adorados,
el destacado en ese abrigo que me ofrece el calor de tus manos,
el amante de mis días esperando la intimidad de la luna cuando nos hablamos al oído y reímos como niños liberados.
Claudia Ballester Grifo

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