viernes, 9 de octubre de 2020

VIOLENCIA DE GÉNERO


Barriendo vientos que despeinan la larga melena del desconcierto. 
Truenos que agitan el ánimo sobresaltando con su haz de luz el relámpago ahogado en un iris apagado. 
No mueve la cortina ni un ápice de su miedo, 
contenida la tormenta en un estallido callado. 
Anisetes aromatizando el gruñido intestinal,
parálisis de gases y digestión de mal acabado. 

Huele a terror acicalado. 
Trenzas trigueñas  con lazo apretado. 
Rojo raso cincelando una mechas que acaricia el sol en su escondite bien trazado. 
Dulce niña de calcetín de hilo arrugado. 
Blanca y rosada,
azul su mirada de cielo clemente y apaciguado. 

Un grito cruje la estancia de mil pasos. 
Roja la amapola que corre al encuentro de la niña con rostro amado. 
La mano de la inocencia sale del escondite
siguiendo la secuencia del desgarro. 
Cosiendo va la hija el agujero horadado. 

Mamá se ha ido. 
Papá la ha abrazado. 
Un acero de dimensiones que la atravesó de lado a lado. 
Las miradas se encuentran,
la niña corre de la mano de su osito alado. 
Corre pequeña, corre y no mires,
papá sigue tu rastro. 

Claudia Ballester Grifohttps://drive.google.com/uc?export=view&id=1DK1GsXf7_-U83RrqHISmHfaBRjnPa2qC

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